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Las hardware wallet Coldcard han sufrido ataques desde el 30 de julio de 2026.
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La causa de la sustracción es un defecto en el generador de números aleatorios (RNG) de los equipos.
Un fallo de seguridad en el generador de números aleatorios (RNG) de las hardware wallets Coldcard expuso una vulnerabilidad que está siendo explotada desde el 30 de julio de 2026. Gracias a esto, atacantes drenaron más de 1.000 bitcoin (BTC).
El RNG es el componente informático encargado de crear claves criptográficas impredecibles para proteger los BTC. Al presentar un defecto técnico en la aleatoriedad, la firma privada pierde estabilidad y permite a un tercero descifrar la clave secreta con relativa facilidad.
Ante este escenario, el especialista argentino en seguridad informática Pablo Sabbatella analizó las dimensiones del ataque e hizo comentarios sobre el volumen total sustraído que, a su criterio, es poco. «Me sorprende que sea tan poco el dinero robado con el incidente de Coldcard», dijo el especialista ayer, 2 de agosto de 2026.
«1.500 BTC para una falla de este tipo es muy poco», puntualizó Sabbatella. El analista planteó cuatro hipótesis para explicar por qué las pérdidas no alcanzaron magnitudes superiores tras la brecha en los dispositivos físicos de custodia.
Entre sus argumentos, Sabbatella sostuvo que «Coldcard tiene muchos menos usuarios de los que creemos y es recontra mega nicho». Como segunda posibilidad, planteó que «la gran mayoría usaba passphrase», en referencia a una frase de contraseña adicional que añade una capa extra de protección a la clave privada del monedero.
Sabbatella evaluó la inclusión manual de azar en los equipos y señaló: «la mayoría agregaba aleatoriedad con los dados (lo dudo muchísimo)». Por último, advirtió sobre la posibilidad de nuevos ataques al afirmar que «hay muchísimos más fondos aún vulnerables por robarse», inclinándose abiertamente por esta última opción para justificar el bajo monto detectado.
«Es muy raro que un atacante deje tanto dinero arriba de la mesa», concluyó el especialista en seguridad al referirse a los saldos que continúan expuestos. Sus declaraciones provocaron diversas reacciones entre desarrolladores y analistas en la red social X.
El abogado y bitcoiner identificado como Raúl se refirió al perfil técnico de los compradores de estos dispositivos de custodia. «A mí me sorprende que exista gente que gastara 160-250 dólares en una hardware y no usara una passphrase», criticó el usuario en el debate.
«Yo me considero un usuario avanzado y jamás usaría los dados, pero la passphrase no es negociable. Quiero creer que la mayoría sus compradores eran así», añadió el abogado. Esta postura atribuye a las prácticas habituales de los usuarios la contención del ataque informático.
En contraste con esta postura, Juan Andreu, director de tecnología del exchange El Dorado, planteó una causa alternativa ligada al proceso de fabricación. «Mi teoría: según veo en el código fuente necesitas el device UUID. Ese UUID según entiendo no es tan fácil de sacar», indicó el ejecutivo.
Cabe precisar que el UUID es el identificador único de cada dispositivo asignado durante su fabricación. «Alguien filtró o accedió a alguna base de datos donde pueden haber estado almacenados dichos UUIDs (léase cualquier punto del proceso de manufactura), por ende una parte de los dispositivos fueron drenados», explicó Andreu sobre la extracción de fondos desde los monederos.
Mientras la causa técnica se debate, las consecuencias del incidente continúan en desarrollo dentro del ecosistema. Un usuario afectado por el ataque que se identifica como Grunting Wiglet afirmó que «el hackeo es considerablemente mayor de lo que nadie sabe», precisando que las cifras derivan de reportes voluntarios. «Mi viejo Coldcard fue drenado ayer y solo tenía 40 dólares en BTC», reveló el afectado.
Por otro lado, otro persona que se identifica como EzeArg consideró que «el robo es bajo porque Coldcard no es para el público masivo», diferenciándolo de otras marcas populares. «El usuario de Coldcard es un paranoico que busca otro nivel y entiende los riesgos», argumentó el participante de la discusión.
Sabbatella respondió a esa postura sosteniendo que «en general ese paranoico es un OG que no tiene 0,2 BTC, sino sumas grandes», usando la sigla OG para referirse a los tenedores pioneros de bitcoin.
Sumándose al análisis, Miguel Vidal, cofundador de la empresa FLOSSystems, coincidió con el especialista argentino en que la situación responde a múltiples factores. «Añade todos los wallets anteriores a marzo de 2021», indicó Vidal respecto a los wallets con mayores saldos almacenados.
«Y hasta donde yo conozco, el usuario medio de Coldcard ponía passphrase (es un mantra desde hace una década)», agregó el cofundador de la firma tecnológica. En su intervención, Vidal recordó a los tenedores de activos que la amenaza sigue activa al advertir que «los barridos siguen».
Ante la gravedad del escenario, el fabricante lanzó un parche de emergencia hoy, 3 de agosto. Sin embargo, como reportó CriptoNoticias, esta actualización introduciría un nuevo fallo operativo que congela los equipos y bloquea por completo el acceso a los fondos de los usuarios.
Este portal informativo también mostró que, según algunos reportes, wallets con passphrase débiles (sin caracteres especiales) habrían sido también vulneradas mediante ataques de fuerza bruta.







