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SlowMist y OKX confirmaron código malicioso en las versiones 1.1 y 1.2 de FomoPeek.
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El exploit ataca el kernel de iOS 12.0–18.7 y 26.0–26.1 con ocho métodos distintos.
El 19 de septiembre de 2026, las firmas de seguridad SlowMist y OKX confirmaron que las versiones 1.1 y 1.2 de FomoPeek, una app que se promocionaba como rastreador de movimientos de grandes tenedores de criptomonedas, contenían un módulo capaz de explotar iOS para leer llaves privadas guardadas en otras aplicaciones del mismo teléfono.
El reporte llegó después de que varios usuarios denunciaran el robo de sus fondos. SlowMist y OKX realizaron un peritaje conjunto y encontraron dos módulos ajenos a la función declarada de la app: uno de ellos, un exploit de kernel con ocho métodos de ataque distintos que se seleccionaban según el modelo del teléfono y la versión de iOS instalada.
En iOS, cada aplicación corre dentro de un «sandbox», un compartimento aislado que impide leer los datos de otras apps del mismo dispositivo. El «kernel» es el núcleo del sistema operativo, la capa con mayor privilegio sobre el hardware. El exploit de FomoPeek rompía ese aislamiento y accedía al Keychain, el almacén cifrado donde iOS guarda contraseñas y credenciales de otras aplicaciones instaladas en el mismo equipo.
Cómo operaba el ataque
Según la alerta de SlowMist, la aplicación recibía además instrucciones desde un servidor remoto oculto, alojado detrás de una dirección cifrada en Bitbucket. Ese servidor podía activar o desactivar el módulo malicioso a voluntad, sin que el usuario notara ningún cambio visible en la app.
La firma recomendó a quienes hayan usado FomoPeek 1.1 o 1.2:
- Verificar movimientos inusuales en cuentas y activos.
- Crear una wallet nueva en un dispositivo libre de la app.
- Migrar los fondos a esa wallet lo antes posible.
- Actualizar iOS a la versión más reciente disponible.
- No reinstalar FomoPeek bajo ninguna circunstancia.
Ni SlowMist ni OKX revelaron una cifra total de fondos robados ni el número de usuarios afectados.
La respuesta de la industria de wallets de hardware
En su hilo de Keystone, el fabricante de wallets de hardware señaló que el caso ilustra un riesgo conocido: una clave guardada en un teléfono inteligente queda expuesta a cualquier vulnerabilidad del sistema operativo, incluso si la aplicación de la wallet en sí no tiene fallas. La empresa recomendó generar la frase semilla fuera de línea, en un dispositivo que nunca se conecte a internet.
Ese modelo no elimina el riesgo por completo: el propio dispositivo de hardware, su pantalla y el software que arma la transacción antes de firmarla siguen siendo puntos de ataque, aunque la superficie es mucho menor que la de un teléfono con decenas de aplicaciones instaladas.
El caso FomoPeek se suma a una serie de incidentes recientes en los que aplicaciones aprobadas por tiendas oficiales resultaron portar código malicioso, y refuerza la recomendación de la industria de no almacenar fondos significativos en dispositivos de uso general.









