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La alerta surge luego de que Japón diera pasos para regular al sector de las criptomonedas.
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Quedan poco más de 3 semanas para aprobar la Ley Clarity antes del receso de verano.
La presión política sobre el Congreso de los Estados Unidos escaló a niveles críticos en relación con la aprobación de la Ley Clarity, el proyecto legislativo que busca dar un marco regulatorio integral y certidumbre jurídica al mercado de bitcoin (BTC) y las criptomonedas.
El consejero de la Casa Blanca para activos digitales, Patrick Witt, urgió a los legisladores a aprobar la normativa antes del receso de agosto, advirtiendo que «el mundo no esperará a Estados Unidos para siempre».
Vía X, el funcionario de la Casa Blanca enfatizó que las autoridades de Washington deben elegir entre liderar el camino en materia de activos digitales mediante la aprobación de la Ley Clarity, u «observar cómo alguien más establece las reglas de las finanzas globales por nosotros».
El avance de Japón despierta alarmas en Washington
La urgencia de la administración federal surge en un momento clave, justo después de que la Cámara Alta de Japón aprobara reformas históricas para facilitar la entrada de capital institucional al mercado de bitcoin y otros criptoactivos, como reportó CriptoNoticias más temprano este 15 de julio.
La reforma legislativa elimina de forma definitiva los obstáculos regulatorios para emitir fondos cotizados en bolsa (ETF) de bitcoin y otras monedas digitales. Asimismo, modifica la Ley de Instrumentos Financieros y Bolsas (FIEA) para reconocer formalmente a los criptoactivos como productos financieros.
Mientras Japón define su estrategia de forma expedita, el Senado de los Estados Unidos inicia sus sesiones con un cronograma sumamente ajustado. Los legisladores tienen un margen hasta el próximo 7 de agosto para programar, debatir y votar la Ley Clarity antes de que comience el receso parlamentario de verano.
Para avanzar hacia su aprobación definitiva y ser enviada a la oficina presidencial, el proyecto de ley necesita superar complejos debates internos y alcanzar un umbral crítico de 60 votos en la Cámara Alta.
La expectativa de la industria está puesta esta semana en la publicación de un texto legislativo unificado, que combine las versiones elaboradas de forma separada por los comités de Banca y de Agricultura del Senado. Un paso que revelará qué compromisos reales se han alcanzado en las negociaciones.
Los tres obstáculos políticos que frenan la Ley Clarity
A pesar de la presión ejercida por la Casa Blanca, el consenso en el legislativo norteamericano se encuentra obstaculizado por tres frentes de intensa disputa política.
El primer punto de desencuentro se centra en la Ley de Certeza Regulatoria de Blockchain. Los legisladores debaten si se debe eximir formalmente a los desarrolladores de software no custodiales y a los proveedores de código, de ser catalogados como transmisores de dinero.
El segundo escollo involucra los conflictos de interés éticos de los funcionarios públicos. Hasta el momento, no se ha logrado concretar un acuerdo con la Casa Blanca para establecer límites claros a los ingresos provenientes de empresas de activos digitales.
De hecho, sectores de la bancada demócrata y legisladores republicanos clave, como el senador Thom Tillis, exigen límites estrictos a estas ganancias. La controversia se ha avivado debido a las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, las cuales revelaron ingresos superiores a los 1.000 millones de dólares provenientes de emprendimientos comerciales vinculados directamente al sector de las monedas digitales durante el año pasado.
El tercer punto muestra un panorama aún más complicado. El reciente fallecimiento del senador Lindsey Graham y la continua ausencia por motivos de salud de Mitch McConnell han reducido de manera importante el bloque de votos del Partido Republicano.
Esta situación obliga a los promotores de la ley a buscar de forma indispensable el respaldo de la bancada demócrata para consolidar los 60 votos necesarios en el pleno del Senado.
Un escenario de alta tensión para las criptomonedas en EE. UU.
Con el avance decidido de Japón en la institucionalización del mercado y la asimilación formal de bitcoin dentro de su esquema de valores tradicionales, la administración estadounidense se enfrenta a un escenario de alta competencia.
El desafío inmediato de los defensores de la Ley Clarity en el Congreso consistirá en destrabar las complejas disputas éticas y las discusiones sobre la neutralidad del software libre en menos de un mes.
De no alcanzarse un consenso bipartidista antes del receso de agosto, el mercado estadounidense corre un riesgo real de quedar rezagado de forma prolongada.
Tal como lo ha advertido la senadora Cynthia Lummis —una de las principales impulsoras del proyecto—, si no se aprueba la regulación, se cerrará la ventana de oportunidad y no se abrirá hasta el año 2030.








