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Plataformas e inversores operan sin un marco legal definitivo tras el freno legislativo.
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Mientras el debate político se estanca, la inversión en startups de criptoactivo cayó un 13% .
El Congreso de Estados Unidos detuvo a principios de agosto la tramitación de la Ley de Claridad para los Activos Digitales (Ley Clarity). La decisión deja a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) como el principal árbitro temporal del mercado, en un entorno de incertidumbre operativa para plataformas e inversores que intentan adaptarse a la falta de un marco legal definitivo.
El proyecto, aprobado previamente por el Comité Bancario del Senado, quedó paralizado antes del receso legislativo. El líder republicano, John Thune, retrasó la votación hasta mediados de septiembre tras desavenencias en torno a una cláusula ética que prohíbe a los funcionarios federales y a sus familias beneficiarse de criptoactivos durante su mandato.
Con las elecciones de mitad de mandato programadas para noviembre, los plazos parlamentarios se estrechan. Kristin Smith, directora ejecutiva de la Blockchain Association, advirtió que el mercado requiere «reglas de juego definitivas y no directrices sujetas a cambios políticos».

La SEC mantiene el control entre la presión política y el vacío legal
A pesar del freno legislativo, la SEC no cede el control normativo del sector. Aunque suspendió el 13 de agosto una reunión clave para abordar su «Proyecto Crypto» y un esquema de exención por innovación, presuntamente tras presiones de la Casa Blanca para evitar interferir en las negociaciones del Congreso, su peso regulatorio sigue marcando las pautas operativas de la industria.
Bajo la presidencia de Paul Atkins, quien asumió en enero de 2025, la SEC publicó en marzo una guía conjunta con la CFTC que clasifica los criptoactivos en cuatro categorías: mercancías digitales, coleccionables, tokens de utilidad y stablecoins.
El analista Jaret Seiberg, de la firma de inversión TD Cowen, señaló que la agencia prevé publicar normativas adicionales para dar certidumbre, aunque estimó que el proceso podría extenderse hasta octubre para no entorpecer la labor legislativa.
El debate se traslada a la Casa Blanca
La falta de un marco legal consolidado ya muestra efectos en el flujo financiero. Datos del proveedor de The Tie, señalan que en julio de 2026 la inversión en startups del sector cayó un 13 % respecto a junio, situándose en 2.130 millones de dólares. Además, el número de firmas de capital riesgo activas descendió a 150, su nivel más bajo desde noviembre de 2020.
Por otro lado, un informe del brazo de investigación de CryptoRank indica que la incertidumbre regulatoria en EE. UU. ha llevado a varios proveedores a pausar inversiones en etapas tempranas, ante el riesgo de litigios o giros en la política pública.
Dado que los mercados de predicción asignan solo un 20 % de probabilidades a la aprobación de la ley en el corto plazo, el eje de la discusión se desplaza hacia el Gobierno federal.

La Casa Blanca convocó para este miércoles 19 de agosto una reunión con directivos de firmas del sector tecnológico y financiero como Coinbase, Ripple, Kalshi y Robinhood. El encuentro contará con la presencia de Mike Selig, presidente de la CFTC, y anticipa la sesión del jueves 20 de agosto donde el organismo presentará su propuesta formal de reglas para derivados.
El movimiento busca llenar el vacío legislativo ante las acusaciones de cálculo político surgidas tras el frenazo del proyecto en el Capitolio y la posterior suspensión de la agenda regulatoria de la SEC. Sin embargo, analistas advierten que la regulación mediante directivas ejecutivas u organismos independientes como la CFTC deja al sector expuesto a un marco frágil, susceptible de ser revertido por futuras administraciones.
«En mi opinión, la administración no está esperando a la Ley de Claridad. Conseguir apoyo para eso sería genial, pero creo que ya han tomado la decisión de avanzar con fuerza sin importar qué», señaló Nate Geraci, presidente de The ETF Store.
Lo que el estancamiento de la Ley Clarity y la posterior parálisis de la SEC revelan, en el fondo, no es un simple desacuerdo técnico sobre criptoactivos, sino una tensión estructural no resuelta como es el hecho de que la rapidez de la innovación financiera sel sector de los criptoactivos sigue chocando con los tiempos de la política representativa.
Mientras el Congreso se debate entre cláusulas éticas y calendarios electorales, y el Ejecutivo ensaya respuestas desde organismos que no fueron diseñados para esta industria, el mercado queda atrapado en un espacio intermedio donde la orientación abunda pero la certeza escasea.
El riesgo, como advierten los analistas es que Estados Unidos consolide, sin quererlo, un modelo regulatorio que, por su fragilidad, termine siendo más un factor de inestabilidad que un verdadero piso de confianza para los próximos años.
Mientras el Congreso posterga votaciones y el Ejecutivo ensaya soluciones temporales, la industria queda atrapada en un espacio donde la orientación abunda, pero la certeza jurídica escasea.








