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America Latina incrementó colectivamente su participación de desarrolladores en un 20% desde 2018.
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Aún así, el continente tiene perfil de consumidor y todavía debe asumir un destino protagónico.
Este artículo fue escrito por Ana Belén González, fundadora de Ethereum México y Marketing Lead en Fluid. Su labor se basa en promover la educación, la inclusión y el liderazgo en tecnología para crear oportunidades para cientos de personas y desarrolladores en la región.
En América Latina la conversación sobre IA, registros contables distribuidos (blockchain), bitcoin y criptomonedas ya no gira únicamente en torno a la adopción. Ese ciclo, en gran medida, ya ocurrió. Hoy el desafío es otro: cómo transformar ese uso en construcción de infraestructura real. La diferencia es fundamental: un usuario participa del sistema, mientras un constructor lo redefine. Los números muestran que la región ya está dentro.
Según el Geography of Cryptocurrency Report 2025 de Chainalysis, la adopción de criptomonedas en América Latina creció 63% interanual, alcanzando 1,5 billones de dólares en valor recibido. Brasil concentra 318.800 millones de dólares —casi un tercio del total regional— y aparece en el quinto lugar del Global Crypto Adoption Index. Cuatro países latinoamericanos figuran en el top 20 mundial: Brasil, México, Venezuela y Argentina. En paralelo, América Latina concentra el 14% de las visitas globales a soluciones de IA pese a tener solo el 11% de los usuarios mundiales de internet.
El crecimiento del ecosistema de criptomonedas en la región estuvo impulsado por necesidades concretas: inflación, acceso limitado a servicios financieros y altos costos en remesas. Los datos lo confirman. En Argentina, las stablecoins representan el 61.8% del volumen de transacciones con criptomonedas, por encima del promedio global de 44.7%. En Brasil, el presidente del Banco Central declaró que aproximadamente el 90% del volumen de transacciones del país ya pasa por stablecoins (Chainalysis). Las criptomonedas dejaron de ser especulación; son la cuenta de ahorro en dólares de millones de latinoamericanos.
Construir infraestructura es tan importante como usarla
Pero ese crecimiento plantea una pregunta más profunda: ¿qué porcentaje de esos usuarios está construyendo sobre esa infraestructura? Y aquí aparece el segundo dato relevante.
Según el Developer Report de Electric Capital, América Latina, junto con el sur de Europa, Europa del Este, Asia del Sur y África Occidental, ha incrementado colectivamente su participación de desarrolladores en un 20% desde 2018, mientras Estados Unidos perdió 14 puntos. Los desarrolladores con más de dos años de experiencia —los que escriben el 70% del código cripto global— alcanzaron máximos históricos. LATAM está pasando de usuaria a productora de código, pero de forma lenta y paulatina frente al tamaño de la oportunidad.
La convergencia entre IA y «blockchain» ya está aquí. Y la región ya tiene fundadores moviéndose en ese terreno. Bitso, fundada por Daniel Vogel y Pablo González, es hoy el exchange más grande de Latinoamérica con más de 8 millones de usuarios y operaciones en cuatro países. Ripio, fundada en Buenos Aires por Sebastián Serrano, opera en toda Latinoamérica y ya expandió a España y Estados Unidos. A esta lista se suman Lemon, Buenbit, Belo, Num Finance, POAP, Mercado Bitcoin, Bando, Capa y un grupo creciente de equipos con fundadores latinoamericanos construyendo infraestructura real.
Personalmente conozco cerca de diez equipos exitosos en los que hay latinos en posiciones fundadoras, y a más de 70 colaboradores hispanohablantes trabajando en empresas de criptomonedas y de IA en la región y globalmente. El talento ya existe. No es una promesa: es una realidad que está escribiendo código todos los días.
Pero el talento y los pioneros solos no construyen ecosistemas. Hace falta comunidad, financiamiento temprano y continuidad. Y sobre todo, hace falta educación en tecnología de Bitcoin y criptomonedas.
La IA está acelerando ese proceso. Asistentes de código, generación de aplicaciones, plataformas de aprendizaje personalizadas: las barreras de entrada al desarrollo nunca han sido más bajas. Un producto mínimo viable (MVP) que hace dos años requería un equipo entero y capital significativo, hoy se levanta en semanas con inteligencia artificial, algo que beneficia a LATAM en el campo de desarrollo.
Los números también señalan la asimetría que hay que cerrar: América Latina recibe apenas el 1.12% de la inversión global en IA pese a representar el 6.6% del PIB mundial (CEPAL). Usamos más, construimos menos.
En Ethereum México hemos visto el patrón: cuando las personas entienden la tecnología, el siguiente paso es natural. Empiezan a experimentar, a construir, y eventualmente a generar valor.
La oportunidad es clara: convertir la fragmentación actual en infraestructura. Pasar de «usar IA o cripto» a «construir con IA / Cripto». De consumir tecnología a diseñarla.
La ventana es corta. La oportunidad de lanzar proyectos serios con IA y «blockchain» en Latinoamérica se mide en meses, no en décadas. Las siguientes olas ya están despegando: agentes autónomos cada vez más complejos operando entre cadenas, identidad descentralizada como capa por defecto, robótica, biotecnología, longevidad. La economía digital del próximo ciclo va a tener menos intermediarios y más infraestructura programable.
Porque en esta etapa del ecosistema, la diferencia ya no la marca quién entra primero. La marca quién construye mejor. Y LATAM podría ser protagonista en la creación de infraestructura para la posteridad. Pero debe hacerse responsable de su destino para materializarlo.
Descargo de responsabilidad: Los puntos de vista y opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no necesariamente reflejan aquellas de CriptoNoticias. La opinión del autor es a título informativo y en ninguna circunstancia constituye una recomendación de inversión ni asesoría financiera.









