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El Bitcoin Red Team encontró riesgos en al menos 501 proyectos.
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La IA también puede convertirse en un escudo contra los hackeos.
Todo el mundo tiene una explicación para la subida del precio de bitcoin (BTC).
Está el anuncio del Tesoro estadounidense, que decidió duplicar sus recompras de deuda de largo plazo y provocó una caída de los rendimientos de los bonos. Está la reunión de Donald Trump con empresarios y líderes de la industria de criptomonedas, en la que volvió a pedir al Congreso que avance con la Ley CLARITY. También están, por supuesto, las liquidaciones de posiciones cortas que terminaron convirtiendo a los propios bajistas en combustible para la subida.
Es verdad: puede que todas esas explicaciones sean ciertas (son todos elementos importantes). Normalmente, un movimiento como el actual (más de 20% al alza en lo que va de semana) responde a la suma de diversos catalizadores. Pero hay un factor que no veo siendo tomado en cuenta. Y al menos a mí, me parece central. Porque, si bien no hizo subir a bitcoin, sí que le dio sustento.
Mientras los traders discutían si bitcoin podía recuperar los USD 70.000, un grupo de desarrolladores e investigadores estaba haciendo algo bastante menos espectacular, a la vez que muchísimo más importante: buscar las grietas que podrían hacer que todo esto se viniera abajo.
Ese grupo es el Bitcoin Red Team.

El escudo que defiende a Bitcoin
Tengo la impresión de que estamos subestimando enormemente lo que están haciendo estos desarrolladores, especialmente luego de que el hackeo a direcciones de Bitcoin de wallets Coldcard, y el robo de más de 2.000 BTC generara un más que justificado pánico. Un miedo que llegó no solo a los minoristas y casuales, sino incluso a firmas de inversión.
En poco más de cien horas de trabajo, el equipo reportó cerca de 8.000 hallazgos, riesgos de seguridad, asociados a 501 proyectos dentro del ecosistema de Bitcoin y demás criptomonedas. De ellos, 168 fueron clasificados como críticos y otros 1.120 como de alta severidad. Es decir, casi 1.300 hallazgos que no deberían despacharse como simples errores de programación. Son vulnerabilidades de impacto.
Hay una precisión importante: 7.958 hallazgos no significan 7.958 vulnerabilidades confirmadas y explotables. Una parte todavía necesita validación por parte de los desarrolladores. De hecho, alrededor de 24,7% de los hallazgos había sido reproducido dinámicamente en ese momento.
Pero incluso con esa cautela, el número resulta difícil de ignorar. Nos obliga a hacernos una pregunta incómoda: ¿qué habría ocurrido si esas fallas no hubieran sido encontradas por quienes están intentando proteger Bitcoin, sino por quienes están intentando robarlo?
El Cisne Negro apocalíptico
Lo que ocurrió con Coldcard debería servirnos para entender la diferencia entre una vulnerabilidad y una catástrofe. Mientras una falla permanece escondida en el código, puede parecer un problema técnico más. Pero en el momento en que alguien consigue explotarla y convertirla en miles de bitcoin robados, deja de serlo.
Ahí es donde reside el verdadero valor del Bitcoin Red Team: no están intentando evitar que los proyectos asociados a Bitcoin tengan problemas. Eso sería imposible. Están intentando encontrarlos antes de que lo hagan quienes tienen incentivos para explotarlos. En otras palabras, están buscando los futuros hackeos de Bitcoin antes de que ocurran. Y le están reportando a las empresas para que puedan evitarlos. Ya ocurrió, por ejemplo, con Aqua Wallet, como reportamos en CriptoNoticias; o BTCPay Server, por mencionar algunos.
Porque, aunque las fallas no pertenecen al protocolo sino a empresas que ofrecen servicios, una cascada de hackeos a grandes proyectos y el potencial robo ya no de miles sino de cientos de miles de BTC pondría en jaque a la industria entera.
Eso puede parecer una exageración, pero basta con mirar lo sucedido con Coldcard para entender lo que está en juego. El ecosistema de Bitcoin no está compuesto únicamente por el código de Bitcoin. Hay wallets, exchanges, procesadores de pagos, bibliotecas, aplicaciones, firmware, sistemas operativos y todo tipo de infraestructura que permite que una persona pueda utilizar sus BTC como lo hacen actualmente.
Cada una de esas capas introduce posibilidades de fallo. Y cuanto más dinero hay dentro del ecosistema, más atractivo resulta buscar esas fallas. Hoy mismo, la capitalización de mercado de bitcoin equivale a más de 1,5 billones de dólares, en datos de CoinMarketCap.

Puede sonar paradójico, pero esa es precisamente la clase de trabajo que casi nunca recibe reconocimiento. Cuando una vulnerabilidad es descubierta a tiempo, no hay noticia. No hay fondos robados, empresas afectadas ni inversionistas entrando en pánico. Simplemente no ocurre nada. Y ese «nada» puede valer muchísimo dinero.
El mercado ignora la seguridad (hasta que es tarde)
No podemos asumir que el mercado esté premiando la mejora en seguridad de Bitcoin porque, sencillamente, puede que buena parte ni siquiera esté mirando hacia allí. Muchos traders operan a partir del precio, el volumen, indicadores técnicos, liquidez y estructuras de mercado, sin prestar demasiada atención a lo que ocurre en el desarrollo de la infraestructura que sostiene al activo que están negociando.
Hay incluso una parte del mercado que desconfía de las noticias hasta el punto de considerarlas ruido o manipulación. Para esos participantes, da prácticamente igual que se hayan encontrado 8.000 vulnerabilidades o que se haya corregido una de ellas: lo que importa es hacia dónde apunta la flecha en el gráfico. Comprar cuando sube, vender cuando cae y buscar patrones en los indicadores puede parecer suficiente cuando el único objetivo es anticipar el próximo movimiento de precio. Tanto, que el evento Coldcard no afectó significativamente al mercado.
El problema es que, detrás de esas velas y esas líneas, sigue existiendo una infraestructura tecnológica cuya seguridad determina si esos activos pueden seguir existiendo y utilizándose con normalidad. ¿Y si llegara un incidente mucho mayor? Ahí la cosa cambiaría, estoy seguro de ello.

La confianza construye las bases: eje central
Cuando hablamos de qué necesita Bitcoin para seguir creciendo, solemos mirar liquidez, regulación, adopción institucional, tasas de interés o demanda de los ETF. Todas esas variables importan.
Pero hay otra variable mucho menos visible: la confianza en que el dinero que está entrando hoy seguirá siendo recuperable mañana.
Un inversionista institucional puede tolerar volatilidad. Puede tolerar una corrección del 20% o incluso del 30%. Lo que resulta mucho más difícil de tolerar es la posibilidad de que una falla técnica permita que alguien desaparezca con sus activos.
Por eso, cada vulnerabilidad encontrada y corregida antes de ser explotada también elimina una pequeña pieza de incertidumbre.
Quizá los integrantes del Bitcoin Red Team no estén haciendo subir el precio de BTC directamente. Pero están ayudando a construir algo sin lo cual esa subida no podría sostenerse: un ecosistema en el que cada vez sea más difícil que el próximo Coldcard ocurra. Eso genera un soporte contra eventos catastróficos.
Descargo de responsabilidad: Los puntos de vista y opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no necesariamente reflejan aquellas de CriptoNoticias. La opinión del autor es a título informativo y en ninguna circunstancia constituye una recomendación de inversión ni asesoría financiera.








