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Más de 92.000 personas tendrían al menos $1 millón en bitcoin, según Henley & Partners.
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BTC representa cerca del 68% de la riqueza de los millonarios del mercado de criptomonedas.
Hay una cifra que permite observar cómo está cambiando la relación entre bitcoin (BTC) y las grandes fortunas. Henley & Partners estima que 92.272 personas tienen al menos USD 1 millón en BTC, dentro de un universo de 135.694 millonarios del ecosistema de las criptomonedas.
Una parte significativa de la riqueza que se ha creado dentro del mercado de activos digitales está terminando concentrada en BTC. De hecho, la firma estima que bitcoin representa cerca del 68% de la riqueza de los millonarios del mercado de criptomonedas.
Eso permite observar a bitcoin desde una perspectiva distinta. Ya no se trata únicamente de un activo cuyo precio puede generar riqueza. También empieza a funcionar como un vehículo en el que esa riqueza se conserva y se administra.
Cuando un inversor todavía está construyendo patrimonio, la pregunta suele estar relacionada con cuánto puede crecer un activo. Pero cuando el patrimonio alcanza una determinada escala, aparecen otras necesidades: conservar el capital, diversificarlo, protegerlo y decidir cómo estructurarlo entre distintos activos y jurisdicciones.
Es ahí donde bitcoin adquiere una función diferente.
La cifra de Henley & Partners no demuestra por sí sola para qué utiliza cada millonario sus BTC. Pero sí permite plantear una pregunta que hace unos años tenía mucha menos relevancia: ¿qué lugar empieza a ocupar bitcoin dentro de la gestión de una fortuna ya construida?

Otros estudios muestran que la pregunta ya está llegando a los propios gestores patrimoniales. El 2025 Global Family Office Report de Citi encontró que, entre las oficinas familiares que estaban considerando activos digitales, los vehículos de inversión vinculados a criptomonedas —como ETF o fondos privados— eran la opción preferida por 29%, mientras que 25% contemplaba tenencias directas de criptomonedas como bitcoin y ether (ETH).
BNY Wealth halló una señal similar: 74% de los responsables de inversión de family offices consultados había invertido en criptomonedas o estaba explorando hacerlo. El estudio incluyó a 282 responsables de oficinas familiares, en su mayoría con entre USD 500 millones y USD 5.000 millones bajo gestión.
Esto no significa que los grandes patrimonios estén trasladando masivamente su riqueza a bitcoin. Los estudios tampoco permiten afirmar eso.
Pero sí muestran que los activos digitales ya forman parte de la conversación sobre asignación de capital de algunos de los vehículos encargados de administrar grandes fortunas.
Preservar riqueza no significa eliminar el riesgo
Bitcoin todavía está lejos de comportarse como los activos tradicionalmente asociados con la preservación patrimonial. Su precio puede experimentar movimientos muy pronunciados y eso condiciona cualquier estrategia de largo plazo.
El BTC Volatility Index de Deribit se encontraba en 38,12 al momento de elaboración de este artículo. El indicador, sin embargo, llegó a acercarse a 90 a comienzos de febrero, mientras que durante octubre de 2025 rondó 65 y volvió a superar 60 en marzo. Así se aprecia en el siguiente gráfico:

La volatilidad también se moderó durante buena parte de julio y agosto, cuando el indicador se movió aproximadamente entre 35 y 45, antes de volver a registrar movimientos hacia la zona de 40 durante septiembre.
Por eso, hablar de bitcoin como instrumento de preservación patrimonial no significa decir que BTC se haya convertido en un activo estable o libre de riesgo. Significa hablar de la función que puede cumplir dentro de una cartera.
Un activo puede utilizarse para intentar multiplicar un patrimonio. Pero también puede incorporarse a una estrategia destinada a conservar y diversificar una parte de la riqueza una vez acumulada.
Y ahí está precisamente la particularidad de Bitcoin: algunos grandes patrimonios están incorporándolo a sus estrategias a pesar de que su volatilidad continúa siendo considerable.
La riqueza en bitcoin puede moverse con su propietario
Aquí aparece una de las características que más diferencia a BTC de los vehículos tradicionales de preservación patrimonial: su potencial de movilidad.
Una fortuna inmobiliaria está vinculada a propiedades concretas. Una participación empresarial depende de estructuras societarias. El dinero depositado en un banco está integrado en una infraestructura financiera y jurídica determinada.
Bitcoin introduce otra posibilidad. Cuando está bajo autocustodia, el control del activo puede mantenerse directamente mediante las claves privadas y trasladarse con el propietario, independientemente de dónde se encuentre físicamente.
Esto no significa que bitcoin esté fuera del alcance de las leyes, los impuestos o las regulaciones. Tampoco implica que trasladar una fortuna sea automáticamente sencillo.
Significa algo más concreto: una parte del patrimonio puede tener una movilidad que resulta difícil de reproducir con determinados activos físicos.
Henley & Partners precisamente identifica esta característica como uno de los elementos que hacen particular a la riqueza digital. La firma señala que, aunque los activos digitales pueden no necesitar una jurisdicción para existir, sus propietarios sí necesitan una.
Para las personas con grandes patrimonios y exposición internacional, esa diferencia puede tener consecuencias importantes.

Los millonarios no tienen el monopolio de bitcoin
Pero existe una segunda parte de la historia que impide interpretar esta transformación como la creación de un activo exclusivo para grandes fortunas.
Los 92.272 bitcoin-millonarios representan una fracción del universo de personas que poseen BTC. Henley & Partners estima alrededor de 371 millones de propietarios de bitcoin dentro de un universo de aproximadamente 742 millones de usuarios de criptomonedas.
Es decir, los millonarios en bitcoin son una pequeña fracción del ecosistema más amplio, por lo que carecen de control o influencia sobre el mercado.
Las cifras también deben interpretarse como estimaciones y no como un censo directo de individuos. La propia metodología de la consultora reconoce incertidumbres derivadas de la distribución de los fondos entre direcciones, los exchanges, los fondos de inversión y los propietarios que mantienen exposición mediante ETF.
Pero incluso con esas limitaciones, el contraste permite observar algo importante. Bitcoin puede estar adquiriendo una función de gestión patrimonial en la parte más alta de la distribución de riqueza sin haber cerrado el acceso al resto del mercado. No hace falta tener millones de dólares para utilizar bitcoin. Lo que cambia la escala con la que puede utilizarse.
Un mismo activo puede cumplir funciones diferentes
Y aquí aparece otro dato interesante. Bitcoin puede formar parte del patrimonio de una persona con cientos de millones de dólares y, al mismo tiempo, de alguien que apenas está comenzando a ahorrar.
Eso no significa que ambos tengan las mismas oportunidades financieras. Un gran patrimonio permite comprar más BTC, soportar mejor las caídas de precio y mantener posiciones durante períodos más largos. La desigualdad económica no desaparece porque exista un activo abierto.
Pero la naturaleza del instrumento sigue siendo la misma.
El multimillonario no recibe un bitcoin diferente al del pequeño ahorrador. Puede poseer más unidades y asignarle una función completamente distinta dentro de su patrimonio, pero la infraestructura de propiedad es esencialmente la misma.
Por eso, la llegada de grandes fortunas a bitcoin no debería interpretarse únicamente como una señal de elitización del activo.
También puede interpretarse como la confirmación de que BTC está ocupando un espacio dentro de la gestión patrimonial que antes estaba dominado por otras clases de activos.
Bitcoin empieza a tener una doble naturaleza
La creciente presencia de grandes patrimonios permite entonces mirar a bitcoin desde una perspectiva más amplia. BTC continúa siendo un activo volátil y de riesgo. Pero eso no impide que algunos inversores lo incorporen a estrategias de preservación y diversificación patrimonial.
Al mismo tiempo, conserva una característica que no desaparece cuando aumenta la riqueza de sus propietarios: su acceso permanece abierto.
Esa combinación es precisamente lo que hace particular al fenómeno. Bitcoin puede funcionar como instrumento de preservación patrimonial para una gran fortuna y como vehículo de construcción patrimonial para alguien que todavía está acumulando sus primeros activos.
La diferencia está en la cantidad de riqueza que cada persona puede asignarle y en la función que esa posición cumple dentro de su patrimonio. Pero el instrumento es el mismo.
Y quizá ese sea el cambio más relevante que muestran los nuevos datos sobre los bitcoin-millonarios: BTC ya no puede analizarse solamente como un activo que genera riqueza.
También empieza a analizarse como un activo en el que las grandes fortunas buscan conservar, diversificar y movilizar parte de la riqueza que ya poseen. Sin convertirse, por ello, en un activo reservado a quienes ya son ricos.
Descargo de responsabilidad: Los puntos de vista y opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no necesariamente reflejan aquellas de CriptoNoticias. La opinión del autor es a título informativo y en ninguna circunstancia constituye una recomendación de inversión ni asesoría financiera.









