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Estas tarjetas convierten criptomonedas en dinero fíat al momento del pago.
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Resultan de especial utilidad para pagos internacionales o en países de alta inflación.
El uso de tarjetas vinculadas a criptomonedas continúa ganando volumen como una forma de gastar activos digitales en comercios que solo operan con medios de pago tradicionales.
Prueba de este crecimiento es estas tarjetas ya movieron un volumen histórico acumulado de 10.330 millones de dólares, distribuidos en 24,7 millones de transacciones realizadas por cerca de 1,7 millones de direcciones, según datos provistos por PaymentScan al 2 de julio de 2026.

Estas tarjetas permiten utilizar bitcoin (BTC), stablecoins y criptomonedas para pagar en comercios que aceptan tarjetas tradicionales.
Al momento de la compra, el sistema convierte automáticamente (mediante una operación de venta) los activos digitales en dinero fíat, de modo que el comercio recibe la moneda local.
RedotPay lidera el mercado
RedotPay, una empresa de pagos con criptomonedas fundada en Hong Kong en 2023, lidera el mercado con un volumen acumulado de 6.257 millones de dólares, más de 7,3 millones de transacciones y cerca de 990.000 direcciones.
La plataforma ofrece tarjetas físicas y virtuales que convierten automáticamente criptomonedas —principalmente stablecoins— en dinero fíat al momento del pago.
En segundo lugar aparece KAST, una plataforma enfocada en pagos internacionales mediante stablecoins, con un volumen acumulado de 1.614 millones de dólares.
Le sigue EtherFi, originalmente conocida por su servicio de staking de Ethereum, que expandió su oferta hacia tarjetas de pago y ya acumula 1.160 millones de dólares procesados.

Una herramienta útil en países con alta inflación
Las tarjetas de criptomonedas encuentran un terreno favorable en América Latina por la combinación de inflación, devaluación y una adopción cada vez mayor de activos digitales.
Un informe del exchange argentino Lemon, reportado por CriptoNoticias en 2025, mostró que los usuarios activos mensuales de aplicaciones de criptomonedas en la región crecieron tres veces más rápido que en Estados Unidos. Además, América Latina recibió más de 730.000 millones de dólares en activos digitales durante ese año, equivalente al 10% del volumen global.
Según Lemon, Brasil se consolidó como la principal economía de la región en términos de volumen, al superar los 318.800 millones de dólares en activos digitales recibidos, impulsado principalmente por transacciones institucionales y la integración de sistemas de pago locales con esta tecnología.
Argentina, por su parte, registra usuarios activos mensuales equivalentes al 12% de su población y concentra más de un cuarto de toda la actividad con criptomonedas de América Latina.
En este contexto, las tarjetas vinculadas a criptomonedas comenzaron a ganar espacio como medio de pago. En la región ya operan alternativas como Ripio Card, emitida bajo la red Visa en Argentina y Brasil; la tarjeta de Lemon Cash, también asociada a Visa; y la propuesta de Belo, basada en Mastercard, que permite utilizar saldos en criptomonedas para realizar compras en comercios tradicionales mediante la conversión automática a moneda local al momento del pago.
No todo el volumen equivale a compras directas
El dato de los 10.330 millones de dólares debe leerse con una aclaración metodológica: las métricas incluyen distintos tipos de operaciones asociadas a las tarjetas, como pagos, liquidaciones, compensaciones y recargas de saldo.
Por eso, no todo el volumen registrado equivale necesariamente a compras directas con tarjeta. Además, algunas operaciones fuera de la cadena pueden quedar fuera del cálculo y ciertos emisores pueden estar subreportados.
Aun con esas salvedades, que las tarjetas de criptomonedas ya hayan movido más de 10.000 millones de dólares marca un nuevo hito para este segmento. La cifra, sin embargo, todavía es pequeña frente al mercado tradicional de tarjetas: Visa procesó 14,2 billones de dólares en volumen de pagos durante su año fiscal 2025.
En comparación, el volumen acumulado de las tarjetas de pagos con criptomonedas equivale a cerca del 0,07% de ese monto. Esa diferencia muestra que el sector aún está en una etapa temprana, pero también que estas herramientas empiezan a ganar terreno.









