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El reporte institucional agrupa a XRP, litecoin y bitcoin cash en el mismo sector que a bitcoin.
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Solo bitcoin sostiene su valor a largo plazo; las demás criptomonedas se deprecian frente a él.
La firma de gestión de inversiones Grayscale mantiene en su portal oficial una categorización para el sector de divisas, en la cual agrupa a un conjunto de activos digitales bajo la premisa de que cumplen funciones monetarias básicas.
Según los parámetros de la gestora, para que un activo integre este segmento debe ejercer al menos uno de los tres roles fundamentales del dinero: actuar como medio de intercambio, funcionar como unidad de cuenta o servir como reserva de valor en el tiempo.
La justificación de la compañía para este grupo destaca características comunes como la naturaleza descentralizada, que permite a estos sistemas operar con una dependencia reducida de las autoridades centrales bancarias tradicionales.
Grayscale también sostiene que la utilización de herramientas criptográficas dota a estas redes de seguridad y transparencia, otorgándoles el potencial de lograr una adopción a escala global que no reconoce fronteras nacionales.
Dentro de los activos que la firma selecciona como representativos de este sector «divisas», el listado está encabezado por bitcoin.
Grayscale lo califica como el activo pionero del dinero digital descentralizado y le otorga la denominación de «oro digital».
Según la plataforma, la principal propuesta de bitcoin se centra en ofrecer una reserva de valor libre de controles institucionales, funcionando de manera análoga al oro físico por fuera de las monedas fiduciarias.
Junto a bitcoin, la gestora incluye a tres criptomonedas alternativas (altcoins) basándose en utilidades prácticas específicas.
Señala a XRP como un activo diseñado para facilitar transferencias globales instantáneas, sirviendo de puente entre monedas fíat para acelerar transacciones transfronterizas (vale aclarar que eso mismo puede hacerse con bitcoin, sin ningún inconveniente, aunque Grayscale no lo menciona).
Asimismo, menciona a litecoin (LTC), a la que cataloga como la «plata digital», resaltando sus tiempos de liquidación más rápidos que BTC orientados a pagos cotidianos (vale aclarar, aunque Grayscale no lo dice, que eso mismo puede lograrse en Bitcoin mediante soluciones de escalabilidad como la red Lightning).
Finalmente, incorpora a bitcoin cash (BCH), descrita como una versión de bitcoin que busca ampliar el tamaño de los bloques para agilizar las operaciones diarias comerciales (velocidad que, como se ha dicho, puede lograrse con BTC mediante soluciones de escalabilidad)
A pesar de la inclusión de estos cuatro activos bajo la misma etiqueta sectorial, el desempeño histórico y los fundamentos económicos de cada uno contrastan de forma pronunciada.
Al evaluar de manera estricta la condición de reserva de valor a largo plazo, únicamente bitcoin ha logrado consolidar y sostener empíricamente dicha cualidad.
La capacidad de este activo para preservar el capital a través de los años radica en su política monetaria inalterable. Su escasez está garantizada por una emisión rígidamente programada y por la ejecución de los halvings, eventos que —tal como se explica en la Criptopedia de CriptoNoticias— reducen la creación de nuevas monedas a la mitad cada cuatro años.
Estas reglas de consenso han moldeado los tradicionales ciclos de mercado de bitcoin, permitiendo que experimente etapas de apreciación en las que alcanza sistemáticamente nuevos máximos históricos.
Por el contrario, las criptomonedas alternativas listadas por Grayscale no logran replicar este comportamiento monetario a través del tiempo.
Aunque redes como Ripple, Litecoin y Bitcoin Cash presentan optimizaciones técnicas orientadas a la velocidad o a la capacidad de los bloques, su desempeño de mercado refleja una depreciación sostenida y prolongada cuando se evalúa su cotización directamente frente a bitcoin (aunque pueden tener apreciación en dinero fíat, por ejemplo, frente al dólar estadounidense).
Esta dinámica del mercado demuestra que la especialización en la rapidez transaccional no genera por sí sola la solidez requerida para la preservación de la riqueza.
A medida que el ecosistema madure, es posible que la asimetría de rendimiento continúe acentuando la separación entre aquellas redes utilizadas como meros canales de transferencia transitorios y el criptoactivo mayormente validado como un vehículo de ahorro inmutable.












