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Ether (ETH) se negocia por encima de 1.900 dólares.
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Un tercio de todos los ether en circulación está inmovilizado en staking.
El precio de ether (ETH), la criptomoneda nativa de Ethereum, no está teniendo un destacado desempeño en 2026.
Solo basta con ver que la cotización del segundo activo más valioso del mercado se ha desplomado y, actualmente, cotiza un 61% por debajo de su máximo histórico (ATH) de 4.953 dólares alcanzado en agosto de 2025.

Sin embargo, hay una cuestión para destacar en esta historia: las instituciones parecen estar enviando una señal muy distinta a la que refleja el mercado.
Y es que lejos de reducir su exposición, continúan incrementando sus posiciones en ETH a través de tesorerías corporativas, productos financieros y estrategias de staking. Además, la red alcanza niveles récord de actividad.
Un ejemplo de este contraste se desprende del informe trimestral sobre staking publicado por Bitwise. La gestora muestra que durante el segundo trimestre de 2026 la adopción institucional comenzó a reflejarse de forma medible y señala que el crecimiento del staking estuvo impulsado principalmente por fondos cotizados en bolsa (ETF) y tesorerías corporativas.
En ese sentido, el informe remarcar que 40,2 millones de ETH permanecen bloqueados en staking, el equivalente al 33% del suministro total de 120,68 millones de ETH, una cifra récord para la red.
Bitwise explica que los mayores ingresos al staking se concentraron durante la primera mitad de 2026 y atribuye ese crecimiento principalmente a inversores institucionales. Entre los ejemplos menciona a Bitmine Immersion y al ETF iShares Staked Ethereum Trust (ETHB) de BlackRock, lanzado en marzo, que mantiene entre el 70% y el 95% de sus activos en staking para distribuir esas recompensas a los inversores.
Al respecto, Bitwise explica que los mayores ingresos se concentraron durante la primera mitad de 2026 y atribuye ese crecimiento a inversionistas institucionales.
Entre los ejemplos menciona a Bitmine Immersion y al ETF iShares Staked Ethereum Trust (ETHB) de BlackRock, lanzado en marzo, que mantiene entre el 70% y el 95% de sus activos en staking para distribuir esas recompensas a los inversores.

La evolución del staking no aparece aislada. Durante las últimas semanas se conocieron nuevos anuncios que refuerzan esa tendencia. Morgan Stanley lanzó este 28 de julio dos ETF con staking, uno basado en ether y otro en solana, ampliando la oferta de productos destinados a clientes institucionales, hecho que fue reportado por CriptoNoticias.
Al presentar los fondos, Amy Oldenburg, directora de estrategia de activos digitales del banco, afirmó que «los activos digitales se están convirtiendo en un componente cada vez más importante de las carteras de inversión diversificadas», una señal de que las grandes entidades financieras ya no buscan únicamente exposición al precio de las criptomonedas, sino también a los rendimientos que generan las redes de prueba de participación (Proof of Stake).
A esa lista también se suma Bitmine Immersion Technologies. La compañía, que este 27 de julio elevó sus reservas hasta 5,78 millones de ETH, controla cerca del 4,8% del suministro total de la criptomoneda.
Además, aproximadamente el 85% de esos activos permanece en staking, una estrategia que coincide con la tendencia identificada por Bitwise: las instituciones no solo están comprando ether, sino que también participan activamente en la seguridad y operación de la red.
El interés institucional también se refleja en los ETF de ether al contado que cotizan en Estados Unidos. Desde que comenzó julio, estos fondos registran 14 jornadas con entradas netas de capital, una señal de que la demanda por parte de inversores profesionales se ha mantenido firme pese a un contexto de incertidumbre en los mercados, influido por las tensiones geopolíticas ocasionadas por la guerra en Medio Oriente.
Aumenta la actividad en Ethereum
Aunque el staking constituye la principal evidencia de esa apuesta institucional, otra cuestión para destacar es que la actividad de Ethereum muestra señales de crecimiento.
Durante el segundo trimestre de 2026 la red procesó 26 transacciones por segundo, frente a las 15 registradas un año antes, gracias al aumento del límite de gas implementado por los validadores.
Según Bitwise, esa expansión permitió incrementar la capacidad de procesamiento sin generar mayor congestión.

Ese aumento de la actividad resulta especialmente relevante porque coincide con una reducción del costo de utilizar la red. Lejos de responder a una menor demanda, el abaratamiento del espacio en bloques obedece a mejoras técnicas que ampliaron la capacidad de Ethereum.
Entre ellas se encuentran el incremento del límite de gas —que permitió procesar más transacciones por bloque— y las actualizaciones Pectra y Fusaka, que optimizaron el funcionamiento de las redes de segunda capa (L2) y redujeron los costos de publicación de datos en la red principal.
La fotografía que deja Ethereum es, por tanto, diferente a la que podría sugerir únicamente la cotización de su activo.
Que esa fortaleza termine reflejándose o no en el precio de ETH sigue siendo una incógnita. Sin embargo, datos on-chain y los movimientos recientes de grandes actores financieros muestran que, al menos para una parte del mercado institucional, Ethereum continúa siendo una infraestructura estratégica sobre la que vale la pena seguir construyendo.










