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El analista Jack Garzón cree que el mercado bajista de bitcoin está en su etapa final.
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El trader Daniel Peláez considera que el cierre de estas empresas es una depuración natural.
El anuncio del cese progresivo de operaciones de los exchanges de criptomonedas BitMEX y BitMart desencadenó un debate entre analistas del sector. La coincidencia de ambas salidas del mercado llevó a diversos observadores a evaluar si este evento representa la fase final de capitulación o suelo del mercado bajista actual de bitcoin (BTC), o si responde únicamente a un proceso de reorganización y depuración de empresas con menor competitividad.
BitMEX informó que cerrará de forma definitiva su plataforma el 23 de septiembre de 2026. La firma, operativa desde 2014, suspendió de inmediato el registro de nuevos usuarios. Por su parte, BitMart anunció el inicio de un cese ordenado de sus servicios de trading, fijando la clausura definitiva para el 31 de enero de 2027.
Históricamente, la culminación de los ciclos bajistas de bitcoin ha coincidido con la caída o salida de entidades relevantes dentro de la industria, como ocurrió con Mt. Gox en 2014, BitGrail en 2018 o FTX y Terra-Luna en 2022.
En estos periodos, la pérdida de liquidez, la reducción del margen operativo y la disminución de cuota de mercado generan dificultades insostenibles para algunos actores, lo que suele detonar retiros masivos por pánico y falta de confianza y desencadenar un efecto dominó que compromete la liquidez de los servicios centralizados.
El suelo del mercado bajista no está definido por empresas
Para ahondar más en esta narrativa, CriptoNoticias contactó a dos especialistas venezolanos en materia de mercados. Se trata del analista técnico Jack Garzón y el trader P2P Daniel Andrés Peláez.
Para ellos, el suelo del mercado exige mirar más allá de las quiebras corporativas y poner la lupa en la liquidez macroeconómica y la estructura técnica del mercado. Sin embargo, mientras Garzón anticipa el fin de las caídas profundas, Peláez pide cautela ante las secuelas del apalancamiento.
Ambos especialistas colindan en una idea central: el reciente cese de operaciones de plataformas como BitMEX y BitMart no garantiza, por sí solo, el suelo del mercado bajista y, en consecuencia, el inicio de una carrera alcista. Son enfáticos al señalar que la dirección del activo no la determina la salida de una empresa, sino las variables financieras globales.
«La dirección del mercado no la define una noticia ni la quiebra de un exchange; lo definen los ciclos de liquidez. Si falta liquidez, bitcoin es el primero en caer, pero cuando entra, es de los primeros en subir», sostiene Garzón.

Una visión que Peláez complementa al subrayar que factores como las tasas de interés, la fortaleza del dólar y el apetito global por el riesgo juegan un rol decisivo:
«Debemos observar tanto el estado de las empresas como la liquidez macroeconómica (…). Durante 2025, la liquidez global aumentó mientras bitcoin retrocedía, lo que demuestra que ningún indicador debe interpretarse de forma aislada», asegura.
Esta lectura alineada con el contexto internacional la refuerza también Carolina Gama, country manager de Bitget para Argentina. En una entrevista pasada con CriptoNoticias, la especialista afirmó que la principal moneda digital atraviesa «dolores de crecimiento» impulsados por conflictos geopolíticos e incertidumbre financiera en plano estadounidense e internacional.
¿Punto de inflexión o simple purga del sistema?
A pesar de sus coincidencias macroeconómicas, los analistas también divergen sensiblemente al interpretar el estado actual del precio y sus perspectivas a futuro.
Para Garzón, la fase bajista se encuentra cerca de su conclusión y el mercado atraviesa una etapa de agotamiento de la fuerza vendedora. Desde su análisis técnico, las caídas extremas del pasado reciente —como la pérdida de la media móvil simple (SMA) de 200 semanas— solo ocurrieron por eventos de «cisne negro» muy específicos, citando los colapsos de Terra-Luna (que eliminó 40.000 millones de dólares en mayo de 2022) y la posterior quiebra de FTX en noviembre de ese mismo año.
Sin la amenaza inminente de un impacto de tal magnitud, Garzón proyecta un escenario de capitulación donde la psicología de la masa suele equivocarse:
«El mercado nunca llega tan abajo como todos esperan. La opinión predominante se concentra en que llegaremos a los 48.000 dólares; les aseguro que hasta ahí no llegaremos», argumenta Garzón, estimando como escenario más probable una fase de consolidación lateral de varios meses antes de ver un cambio de tendencia.
Para verlo mejor, Garzón compartió una gráfica en la que se aprecia la pérdida de la SMA de 200 semanas en bitcoin justo cuando se desplomaron Terra y Luna, así como cuando se suscitó la quiebra de FTX —que en otrora fue uno de los exchanges más grandes del mercado—. Sostuvo así que por esa razón «el mercado cayó un poco más de lo esperado».

Por lo tanto, aseguró que si no ocurre ningún cisne negro ni ningún episodio similar en este momento, «podríamos estar en este momento ante el suelo del mercado bajista».
Peláez, en cambio, refuta este optimismo prematuro. Para el trader P2P, la salida de escena de estas plataformas refleja un desgaste operativo individual y no una señal limpia de reactivación compradora o una limpieza total del riesgo.
El analista advierte que el exceso de apalancamiento sigue presente en el ecosistema —recordando episodios como el del 10 de octubre de 2025, cuando se borraron 20.000 millones de dólares del sector— y que los cierres corporativos incluso pueden contraer la liquidez disponible de forma temporal.
Por esta razón, frente al diagnóstico de Garzón que sitúa el suelo cerca, Peláez exige condiciones técnicas mucho más estrictas para validar una recuperación real.

En lugar de dar por sentado el suelo del ciclo bajista, el trader prefiere mantenerse en fase de observación hasta que el gráfico muestre una ruptura clara de la estructura descendente. Para él, la señal definitiva requerirá que bitcoin deje de producir mínimos más bajos, forme un mínimo más alto y logre recuperar la media móvil de 200 días —ubicada entre los 74.000 y 75.000 dólares— para convertirla en un soporte sólido.
Una depuración sectorial condicionada por la macroeconomía
El cese de operaciones de BitMEX y BitMart confirma que los periodos de contracción de precios continúan actuando como un filtro riguroso para las infraestructuras con menor margen de maniobra. No obstante, la evidencia histórica y el análisis del contexto actual demuestran que la salida de plataformas centralizadas es solo un síntoma de la tensión operativa, y no un detonante automático de ciclos alcistas.
El establecimiento de un suelo definitivo en el precio de bitcoin requiere la confluencia de un cambio en la estructura técnica y una absorción constante de la oferta por parte de la demanda.
Port tanto, mientras el apalancamiento residual y la incertidumbre persistan entre los participantes, la consolidación del mercado dependerá de la capacidad de los compradores para sostener los niveles clave de soporte.
De este modo, el comportamiento futuro de la moneda digital se mantiene atado a la evolución de la liquidez macroeconómica global y a la política monetaria de los bancos centrales, además del cumplimiento de su propio ciclo de mercado.
Parece estar claro que, más allá de la reorganización interna del ecosistema, la entrada de capital fresco y la estabilidad en las variables macroeconómicas serán los factores determinantes para definir el rumbo del activo digital en los próximos meses.








