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Mt. Gox, Bittrex, FTX: todas cayeron en su momento y la industria siguió su curso.
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Más que una alerta, los cierres de grandes actores son parte de la depuración del mercado.
BitMEX anunció el cierre de sus operaciones hace pocos días. Este domingo fue el turno de BitMart. Como cabía esperar, las reacciones no tardaron en aparecer: usuarios preocupados, predicciones sobre una supuesta crisis del sector y preguntas sobre quién será el siguiente.
Algunos incluso llegaron a asomar que caerían «los grandes». Léase, incluso, Binance.
Pero quizá la pregunta o la reflexión correcta sea otra: ¿por qué seguimos sorprendiéndonos cuando una empresa de criptomonedas cierra?
Después de más de quince años de historia, hemos visto desaparecer compañías que parecían imposibles de reemplazar. Y aquí estamos, años después, sin ellos.
Depuración en la industria: los cierres son la constante
Mt. Gox dominó el mercado al principio. Sufrió uno de los hackeos más grandes vistos, con pérdidas impresionantes (850.000 bitcoin); y desapareció.
LocalBitcoins fue durante años la referencia del comercio entre pares, o p2p, pero se confiaron: la falta de atención a mejoras pedidas por sus usuarios, fallas de seguridad y una mayor competencia, hicieron que la plataforma fuera cada vez menos utilizada hasta su cierre en 2023.
Bittrex llegó a mover miles de millones de dólares. Era un gigante de la industria, pero problemas regulatorios los llevaron a bajar la santamaría también en 2023.
Antes de su caída en desgracia, FTX parecía destinada a dominar junto a Binance y alguna otra. Cayó, no solo la empresa, sino hasta sus figuras. ¿Pasó algo con la industria? Nada, más allá de la corrección que desató el hecho en el mercado. Pero eso es lógico.
Después de todo esto, ¿se murió el comercio p2p? ¿Bitcoin perdió importancia? ¿Dejaron de salir proyectos sólidos de criptomonedas? No.
Han llegado novedades como SegWit, Taproot y ha habido cambios de escenario significativos: NFT en Bitcoin, y los mineros migrando a Estados Unidos. Bitcoin continúa funcionando y evolucionando. Y con él, el resto del mercado y el ecosistema.
Tal vez eso sea lo más interesante de esta industria. Mientras las empresas nacen, crecen y desaparecen, el protocolo permanece. Y lo más divertido de todo es que la depuración es cíclica.
Cada cierto tiempo caen algunos y se «resetea» en cierta medida el sector. Es parte de los ciclos del mercado, en los que los volúmenes de trading en exchanges también oscilan, como podemos ver en la siguiente gráfica:

Interpretar cada cierre como una señal de que todo el mercado de las criptomonedas está en problemas es una simplificación.
Nada nuevo bajo el sol
Los mercados funcionan así. Las empresas compiten por usuarios, liquidez, capital y relevancia. Algunas innovan y consiguen crecer mientras otras dejan de hacerlo. Están las que se adaptan a un entorno regulatorio más exigente o a nuevas condiciones de mercado. Y también están las que simplemente dejan de ser competitivas.
El resultado es el mismo que vemos en cualquier otra industria: unas compañías sobreviven y otras desaparecen.
Veamos el ejemplo más claro de la historia reciente: Netflix se adaptó y ahora más que una plataforma de distribución se ha convertido en una productora con sus contenidos en millones de hogares a nivel mundial. ¿Blockbuster Video? Que en paz descanse.
Eso no representa necesariamente una debilidad del mercado. Puede ser, de hecho, una señal de que está madurando.
Durante los años de mayor expansión surgieron decenas de exchanges, plataformas de préstamos, custodios y otros intermediarios. Muchos ofrecían servicios prácticamente idénticos y crecieron al calor de un mercado alcista que parecía absorber cualquier nuevo competidor.
El nuevo estado de la industria de criptomonedas
Ese escenario ya no existe. Hoy la competencia es más intensa, los márgenes son menores, las exigencias regulatorias aumentaron y los usuarios son mucho más selectivos. En un entorno así, no todas las empresas pueden mantenerse a flote. Esto es cierto para las pequeñas y para las grandes también. Y eso tampoco debería sorprender.
Durante años se dijo que el mercado necesitaba consolidarse, que había demasiados actores ofreciendo lo mismo y que, tarde o temprano, sobrevivirían quienes realmente aportaran valor. Ahora que esa consolidación empieza a hacerse visible, pareciera que el proceso se interpreta como una señal de crisis. No pueden ser ciertas ambas cosas al mismo tiempo.
Quizá el verdadero aprendizaje sea aceptar que la consolidación también forma parte del crecimiento. Un mercado no demuestra su fortaleza porque ninguna empresa cierre. La demuestra porque, aun cuando algunas desaparecen, siguen existiendo competidores, aparecen nuevos modelos de negocio y la actividad económica continúa. ¿Mercado cripto en crisis? Más bien the show must go on.
Cada mercado bajista va dejando víctimas a su paso. Y este no podía ser la excepción. Hay quienes incluso establecen una relación directa entre las caídas de grandes plataformas con el inicio del fin para el mercado bajista.
Por eso, más que preguntarnos cuál será el próximo exchange en bajar la cortina, quizá deberíamos preguntarnos si seguimos esperando que un mercado joven, competitivo y en constante transformación funcione de una manera distinta a cualquier otro.
Porque los cierres seguirán ocurriendo.
Y, probablemente, hablarán mucho más de la evolución natural del mercado que de una supuesta crisis permanente del sector.
Descargo de responsabilidad: Los puntos de vista y opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no necesariamente reflejan aquellas de CriptoNoticias. La opinión del autor es a título informativo y en ninguna circunstancia constituye una recomendación de inversión ni asesoría financiera.








