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La FED decidió mantener sin cambios su tasa de interés de referencia el 29 de julio.
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Junto a Kashkari, Hammack y Logan votaron por subir los tipos en la última reunión del FOMC.
Neel Kashkari, presidente de la Reserva Federal (FED) de Minneapolis, defendió hoy 5 de agosto de 2026 la necesidad de aplicar incrementos inmediatos y graduales en los tipos de interés de Estados Unidos. Esta postura contrapone la decisión adoptada el pasado 29 de julio por el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), el cual fijó la tasa en el rango de 3,50 %-3,75 % bajo la dirección del nuevo presidente de la FED, Kevin Warsh.
El distanciamiento interno cobró fuerza tras una votación de 9 a 3 en la que tres altos funcionarios expresaron su postura a favor de un ajuste monetario.
Junto a Kashkari, la presidenta de la FED de Cleveland, Beth Hammack, y la titular de la FED de Dallas, Lorie Logan, votaron por elevar el costo del dinero en un cuarto de punto porcentual, equivalente a 25 puntos básicos, al considerar que la política monetaria actual resulta insuficiente para contener la inercia inflacionaria.

En declaraciones ofrecidas a la cadena de televisión estadounidense CNBC, Kashkari fundamentó su voto al advertir sobre la fortaleza de los indicadores macroeconómicos actuales. “Las ganancias corporativas están por las nubes. Están muy bien. El consumidor se mantiene. El mercado laboral se mantiene. Miro esta constelación y digo, ¿qué evidencia tengo de que la política monetaria sea particularmente restrictiva en este momento?”, afirmó el funcionario.
El representante del distrito de Minneapolis argumentó que resulta prudente actuar con celeridad mediante ajustes moderados para prevenir medidas draconianas en el futuro. “Ahora es el momento de empezar a subir lentamente a medida que recibamos más datos”, argumentó Kashkari, precisando además que su aspiración no busca enfriar el crecimiento productivo: “Mi objetivo no es ralentizar la economía. El objetivo es devolver la inflación a nuestro objetivo del 2 %”.
El debate cobra relevancia en un contexto donde el índice de precios en Estados Unidos acumula más de cinco años continuos situándose por encima del rango fijado por el organismo emisor.
A este escenario se le añaden perturbaciones globales sucesivas, entre las que destacan el impacto de la pandemia, la guerra en Ucrania, las tensiones comerciales internacionales, el conflicto militar con Irán y la inyección masiva de capital destinada a la infraestructura de centros de datos.
Para ilustrar el momento presente, Kashkari comparó el escenario actual con los episodios inflacionarios experimentados el siglo pasado. “Los responsables de política monetaria de los años 70 también diagnosticaron la extraordinaria inflación de ese periodo como el resultado de una serie de shocks de oferta sucesivos… Finalmente concluyeron que era necesaria una política monetaria restrictiva”, recordó el directivo, aclarando que hoy las condiciones de empleo y de precios resultan “mucho, mucho mejor” que en aquella época.
Por su parte, el presidente de la institución, Kevin Warsh, tras la reunión del FOMC, descartó cualquier intención de flexibilizar las metas institucionales de control de precios. “No hay una meta de inflación blanda. No hay una meta implícita blanda. No bajo la vigilancia de este comité”, aseveró tajantemente el titular de la entidad, subrayando que “solo hay una meta y es 2%”, como reportó CriptoNoticias.
Sin embargo, Warsh reconoció que la corrección del fenómeno inflacionario requiere paciencia y constancia institucional. El líder del organismo emisor admitió que este proceso “no puede resolverse en nueve semanas ni con un solo mes de datos moderados”, reconociendo la dificultad que implica retornar al nivel proyectado.
La persistencia de esta división en el seno de la FED influirá de forma directa en las expectativas de liquidez, la valoración de activos y el flujo de capitales hacia los mercados bursátiles y digitales.
¿Qué pasaría con bitcoin si sube la tasa de interés?
Un eventual incremento en las tasas de interés, tal como sugiere Kashkari, conformaría un escenario macroeconómico adverso para el precio de bitcoin (BTC).
Históricamente, una política monetaria más restrictiva encarece el costo del crédito y eleva el rendimiento de instrumentos tradicionales considerados más seguros, como los bonos del Tesoro de Estados Unidos.
Esta absorción de liquidez general desincentiva la exposición al riesgo por parte de los inversionistas institucionales y minoristas.
En consecuencia, el flujo de capital hacia la moneda digital tiende a contraerse, lo que ejercería una fuerte presión a la baja sobre la cotización de bitcoin al tener que competir en un mercado con menor dinero disponible para la inversión.








