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Trump estaría haciendo los últimos esfuerzos para evitar la escalada, dice el analista.
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Tokic pronostica un estallido en los mercados financieros si suben tasas de interés en EE. UU.
Los gobiernos de Estados Unidos e Irán mantienen negociaciones para contener el conflicto bélico que se prolonga desde el pasado 28 de febrero de 2026.
La tensión entre ambas naciones se agudizó entre el pasado fin de semana y ayer, martes 19 de mayo. En primera instancia, el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió a Teherán que el tiempo para alcanzar una salida negociada se está agotando. Posteriormente, el mandatario anunció la cancelación de un ataque militar programado contra territorio iraní para la misma jornada de ayer.
Ante este panorama, el investigador y asesor financiero Damir Tokic ofreció una perspectiva alarmante sobre el devenir geopolítico. «Esta podría ser la situación geopolítica más difícil de la historia. No hay solución, ni base para llegar a un acuerdo, pero la escalada podría ser catastrófica», advirtió el especialista respecto al estancamiento de las conversaciones de paz.
El núcleo de la crisis radica en el ámbito estratégico y militar de la región. «Irán parece decidido a mantener su programa nuclear, pero si el tiempo necesario para desarrollar armas nucleares se mide realmente en semanas, esto no puede permitirse», aseguró Tokic. El analista vinculó directamente este avance tecnológico con la postura directa adoptada por la Casa Blanca.
«En mi opinión, el tiempo que le tomaría a Irán desarrollar un arma nuclear se mediría posiblemente en semanas; no hay otra razón por la que el presidente Trump estaría tan involucrado en la guerra de Oriente Medio», argumentó el especialista. La posibilidad de que el país asiático complete su armamento genera alarmas en la comunidad internacional.
Vale aclarar que Tokic sigue, en sus argumentos, la narrativa oficial de los Estados Unidos y sus aliados, que justifica los ataques para detener un supuesto programa nuclear en marcha. Desde Irán niegan que estos sean los motivos reales. El embajador iraní en España, Reza Zabib, ha dicho en una entrevista: «Si solo se centran en la economía, el robo de petróleo, el turismo o la fama para las elecciones, lo que tendremos es guerra»,
Ambas partes se niegan a ceder terreno
La parálisis diplomática responde a las metas contrapuestas de los involucrados en el conflicto. «Nos encontramos en un punto muerto, y es muy improbable que se llegue a un acuerdo, a menos que una de las partes se vea significativamente debilitada», sentenció el investigador. Esta condición reduce el margen para pactar una tregua efectiva en el corto plazo.
Por un lado, la estrategia estadounidense se enfoca en desgastar la infraestructura enemiga de forma directa. «Estados Unidos puede debilitar la posición de Irán mediante nuevas acciones militares; esa es la opción de escalada. Estados Unidos también ha intentado debilitar a Irán mediante el bloqueo naval, pero esto requiere tiempo y paciencia, de los que carece», explicó Tokic.
Por el otro lado, Teherán responde mediante la presión económica hacia los países occidentales. «Irán solo puede debilitar a Estados Unidos imponiéndole altos costos económicos mediante el aumento repentino del precio del petróleo y una crisis inflacionaria, cerrando el estrecho de Ormuz», puntualizó el experto sobre la dinámica de represalias mutuas.

Las hostilidades provocaron el cierre del estrecho de Ormuz, un canal marítimo clave por donde transita el 20% del petróleo mundial. Esta interrupción logística elevó el precio del crudo Brent —referencial para el 70% del mercado global— por encima de los 100 dólares por barril, un valor récord que no se registraba desde el año 2022.

Adicionalmente, el conflicto amenaza con expandirse hacia otras rutas de navegación vitales para el comercio internacional. De recrudecerse el enfrentamiento, Irán podría intentar tomar el control del estrecho de Bab el-Mandeb, vía que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y que canaliza la décima parte del comercio global de mercancías.
Esta maniobra marítima responde a una planificación estratégica definida para dispersar los recursos militares occidentales. La intención de controlar ese segundo paso es “hacer que Estados Unidos ponga su atención en dos frentes marítimos en lugar de en uno”, señaló Mehdi Kharatian, analista iraní y director del instituto para el renacimiento de la política.
Efectos de la guerra en la economía y el mercado
Los efectos macroeconómicos de este bloqueo energético ya impactan los indicadores financieros a nivel mundial. En Estados Unidos, el índice de precios del productor (IPP) subió al 6% interanual en abril de 2026, tras el 4,3% de marzo. Asimismo, el índice de precios al consumidor (IPC), que mide la inflación minorista sobre los ciudadanos, escaló al 3,8%. Ambos datos son los más altos desde 2023.
Como consecuencia directa de la inflación impulsada por la energía, el rendimiento del bono del Tesoro de Estados Unidos a 30 años aumentó. Ayer, 19 de mayo, dicha tasa de interés alcanzó el 5,19%, su nivel más elevado desde julio de 2007, como reportó CriptoNoticias. Este movimiento refleja la exigencia de mayores retornos por parte de los inversores ante el riesgo inflacionario.

Esta situación presiona el accionar de la Reserva Federal (FED), banco central de Estados Unidos. «El efecto de la guerra entre Estados Unidos e Irán podría ser catastrófico también para los mercados financieros, principalmente a través del aumento repentino de las tasas de interés», proyectó Tokic debido a la aceleración generalizada de los precios de productos y servicios.
En consonancia con esto, el analista de inversiones Ed Yardeni comentó que la FED mantendrá su política monetaria sin cambios en la reunión de junio. No obstante, el especialista advirtió que ve probable un aumento en los tipos de interés de un cuarto de punto porcentual durante la convocatoria del próximo mes de julio de 2026.
Para el mercado de bitcoin, la evolución de este conflicto bélico resulta de gran importancia. Un entorno de tasas de interés elevadas impacta negativamente en su cotización, debido a que los bonos estatales ofrecen rendimientos atractivos y seguros, restando incentivo a los activos considerados «de riesgo» y provocando la migración de capitales hacia la renta fija.
Bitcoin experimentó una caída del 4% en los últimos siete días, descendiendo desde los 81.000 dólares hasta los 76.900 dólares en la jornada actual. Este precio es el más bajo registrado por el criptoactivo desde el pasado 1 de mayo, ubicándose un 38% por debajo de su máximo histórico de 126.000 dólares alcanzado el 6 de octubre de 2025.

En el corto y mediano plazo, el futuro del mercado financiero global y del precio de bitcoin dependerá en gran manera de la resolución de este estancamiento geopolítico. «Por lo tanto, basándonos en estas observaciones, es probable que incluso el último intento por evitar la escalada fracase, ya que ambas partes aún sienten que tienen la capacidad de obtener un mejor acuerdo mediante la escalada», detalló Tokic.
Último intento de paz tiene pocas probabilidades de éxito, según Tokic
El analista advirtió que la fase venidera del conflicto podría superar los daños materiales observados previamente. «Es muy incierto cómo se desarrollaría la segunda ronda de la guerra entre Estados Unidos e Irán.
«La primera ronda fue relativamente contenida, centrada principalmente en objetivos militares, con algunos daños a la infraestructura energética regional. La próxima oleada podría ser catastrófica», sostuvo.
El desenlace de esta crisis podría obligar a la comunidad internacional a elegir entre asumir los costos económicos de la guerra o aceptar un nuevo equilibrio de poder. «Si Estados Unidos simplemente se retira, Irán obtendrá un arma nuclear. La pregunta ahora es si la comunidad internacional, liderada por Estados Unidos, está dispuesta a permitir que Irán se convierta en una potencia nuclear», concluyó el experto.








