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BTC acumula una caída de casi 30% en los últimos 12 meses mientras la IA capta capital.
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El oro ganó fuerza como refugio mientras bitcoin perdió tracción relativa frente a otros activos.
Bitcoin perdió nuevamente posiciones dentro del ranking de los activos más valiosos del mundo, en un movimiento que refleja no solo la reciente caída de su precio, sino también un cambio importante en las preferencias del mercado global.
El activo, que hace poco más de un año llegó a ubicarse entre los cinco activos con mayor capitalización del planeta, ahora aparece en el puesto 13, superada por gigantes tecnológicos y metales preciosos como el oro y la plata, según CompaniesMarketCap.
Actualmente, bitcoin (BTC) cotiza (al momento de esta nota) alrededor de los USD 74.000 y mantiene una capitalización cercana a USD 1,5 billones. Aunque es uno de los activos financieros más grandes del mundo, el mercado comenzó a dirigir una parte importante de su capital hacia sectores que hoy concentran más atención: la inteligencia artificial, los semiconductores y los refugios tradicionales frente a la incertidumbre económica.

Hoy, el oro continúa dominando ampliamente el ranking global con una capitalización superior a USD 31 billones, reforzado por la búsqueda de refugio en medio de un contexto económico todavía incierto. La plata también ganó protagonismo y escaló con fuerza gracias al aumento de la demanda de materias primas y activos defensivos.
Al mismo tiempo, las empresas relacionadas con inteligencia artificial experimentaron una expansión acelerada. Nvidia con valoraciones superiores a USD 4 billones, se consolidó como una de las compañías más valiosas del mundo gracias a la demanda de chips para modelos de IA, mientras firmas como TSMC y Broadcom también aumentaron considerablemente su valoración bursátil, con un aproximado de USD 2 billones en ambas empresas. Todas ellas lograron superar a bitcoin en el ranking global.
El contraste es significativo si se compara con lo ocurrido en abril de 2025. En ese momento, BTC había superado los USD 94.000 y alcanzó una valoración de aproximadamente USD 1,86 billones, suficiente para convertirse en el quinto activo más valioso del mundo y superar temporalmente a Alphabet, matriz de Google. El impulso estaba acompañado por un entorno macroeconómico más favorable para los activos de riesgo, impulsado en parte por la relajación de tensiones comerciales entre Estados Unidos y China y por el renovado apetito de los inversionistas por tecnología y criptomonedas.
Sin embargo, el escenario cambió rápidamente. Bitcoin acumula una caída importante desde el máximo histórico cercano a USD 126.000 alcanzado meses atrás, y en paralelo otros sectores comenzaron a crecer a mayor velocidad. El resultado fue una pérdida de posiciones dentro de la clasificación global de capitalización de mercado, una métrica que permite comparar el tamaño financiero de activos como empresas, materias primas y criptomonedas.
Aun así, el retroceso actual no representa necesariamente una pérdida estructural de relevancia para bitcoin. Históricamente, BTC ya atravesó episodios similares. En 2018, tras el colapso del rally de 2017, la criptomoneda perdió más de 80% de su valor y gran parte del mercado llegó a hablar del “fin” del ciclo. Algo parecido ocurrió en 2022, cuando el endurecimiento monetario en Estados Unidos provocó una caída superior al 70% desde máximos históricos.
En ambos casos, bitcoin terminó recuperando terreno con el paso del tiempo. Por eso, algunos especialistas interpretan el movimiento actual más como una fase de rotación de capital que como un abandono definitivo del activo. Uno de ellos es Ki Young Ju, quien recientemente afirmó que gran parte del dinero nuevo del mercado se está moviendo temporalmente hacia acciones y metales preciosos, más que saliendo definitivamente de bitcoin, como destacó CriptoNoticias.
La diferencia ahora es que BTC enfrenta una competencia mucho más intensa. El oro atraviesa un nuevo ciclo alcista, mientras las empresas tecnológicas y semiconductores absorben una enorme cantidad de inversión global. Además, bitcoin ya posee una capitalización muy elevada, lo que implica que necesita entradas de capital cada vez mayores para seguir escalando posiciones rápidamente dentro del ranking mundial.
En este contexto, la evolución de bitcoin durante los próximos meses dependerá en buena medida de si logra recuperar flujo de inversión y reconstruir la confianza en su capacidad de funcionar tanto como activo de crecimiento como reserva de valor. Por ahora, el avance simultáneo de los metales preciosos y de la industria de inteligencia artificial deja claro una disputa amplia por la atención del mercado.









