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Una mayoría republicana favorable a Clarity podría impulsar nuevas reglas para empresas y plataforma
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La disputa electoral podría determinar el futuro regulatorio de las criptomonedas y la SEC.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump reactivó su maquinaria política rumbo a las elecciones de medio término con una meta concreta: ayudar a los republicanos a conservar el Congreso.
Su comité político o súper PAC, MAGA Inc., dispone de unos USD 400 millones y comenzará a respaldar candidaturas vulnerables, según reportes de CNN y Fox News, una jugada, aunque obvia, representa el primer paso para afianzar el poder y el futuro de sus proyectos con el ecosistema (o por lo menos sin tantos tropiezos).
El movimiento podría tener consecuencias directas para las criptomonedas. La Ley Clarity, una de las principales prioridades legislativas de la industria, que continúa estancada y requiere 60 votos para avanzar. El proyecto que busca establecer con mayor precisión qué activos digitales quedarían bajo la supervisión de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y cuáles corresponderían a la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC).
Para el sector de los criptoactivos, esa definición es clave porque reduciría la incertidumbre sobre qué regulador tiene autoridad sobre los distintos activos y operaciones. Una mayoría republicana favorable a la iniciativa podría darle un nuevo impulso y abrir la puerta a un marco regulatorio más definido para empresas, emisores y plataformas de activos digitales. Sin embargo, conservar el control del Congreso no garantizaría su aprobación: el proyecto todavía necesitaría reunir los votos necesarios y superar las diferencias políticas que han frenado su avance.
El dinero tecnológico ya ocupa un lugar relevante en la contienda. Public Citizen calcula que las empresas han destinado USD 517 millones al gasto político corporativo durante el ciclo electoral de 2026. Dentro de ese escenario, los súper PAC vinculados a inteligencia artificial también han movilizado decenas de millones de dólares, reflejando la importancia que la industria concede al resultado de noviembre.
Pero la IA enfrenta un obstáculo distinto: la resistencia a los centros de datos. Una encuesta de Gallup encontró que cerca del 71% de los estadounidenses preferiría que no se construyeran nuevos centros de datos cerca de sus viviendas. El rechazo puede convertirse en un problema electoral para candidatos que apoyan la expansión de esta infraestructura.
Así, Trump no solo pone a prueba su capacidad para mantener el poder republicano. Las elecciones del 3 de noviembre podrían determinar cuánto margen tendrá Washington para establecer nuevas reglas sobre criptomonedas, definir el papel de la SEC y la CFTC y responder a los costos políticos de la expansión de la inteligencia artificial.








