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La información compartida con los exchanges puede ser fácilmente entregada a organismos estatales.
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Ante hackeos o la quiebra de plataformas de criptomonedas, los usuarios pueden perder sus depósitos.
Son muchos los usuarios que suelen insistir en usar exchanges centralizados como Binance. Matizan los riesgos de estas plataformas diciendo que ofrecen rapidez y acceso a una amplia variedad de activos.
Pero lo cierto es que detrás de esas aparentes ventajas, se esconden peligros importantes que se deben tener en cuenta. Es fundamental recordar que estas plataformas actúan como intermediarias que custodian tanto los fondos como los datos personales de sus clientes.
Uno de los mayores riesgos de los exchanges centralizados es la pérdida total de control sobre los fondos. Al depositar criptomonedas en plataformas como Binance, los usuarios dejan de ser sus verdaderos propietarios. En caso de un hackeo, un error interno o una suspensión arbitraria, el dinero deja de estar disponible.
Casos icónicos que evidencian los riesgos
Un ejemplo de los peligros de los exchanges es el caso del hackeo de Binance en 2019, siendo un recordatorio de lo vulnerables que son incluso las plataformas más grandes. En esa ocasión se perdieron 7.000 BTC en un ataque que, como reportó CriptoNoticias, afectó a miles de personas por un monto equivalente a unos 40 millones de dólares (USD). No obstante, la empresa logró cubrir las pérdidas gracias a su Fondo de Activos Seguros para Usuarios (SAFU, en inglés).
Sin embargo esto no siempre sucede y, cuando ocurre, no suele darse con rapidez. Una prueba de ello fue el colapso de FTX en noviembre de 2022: el exchange dirigido por Sam Bankman-Fried se declaró insolvente tras descubrirse un agujero de USD 8.000 millones en sus balances, producto del uso indebido de fondos de clientes. Esto dejó a millones de usuarios sin acceso a sus depósitos.
De hecho, no fue sino hasta mayo de este año cuando FTX inició los reembolsos a sus acreedores, dando prioridad en esta primera tanda a quienes tenían reclamos inferiores a USD 50.000.
A esto se suma otro problema igualmente grave: la pérdida de privacidad derivada de las normas Conoce a tu cliente (KYC por sus siglas en inglés). Este procedimiento obliga a los usuarios a proporcionar datos sensibles, como copias de pasaportes y comprobantes de domicilio, para verificar su identidad. Aunque se presenta como una medida contra las actividades ilícitas, en la práctica expone a las personas a la vigilancia y al riesgo de robo de datos.
Esta información queda almacenada en servidores centralizados, susceptibles de ser hackeados, vendidos o compartidos con gobiernos y agencias de inteligencia. En países con regímenes autoritarios o en zonas de conflicto, esto puede derivar en persecución, censura e incluso consecuencias mortales.
El costo de confiar en exchanges centralizados, según testimonios
El siguiente caso ilustra claramente los riesgos del KYC. Según un testimonio compartido por Ray Youssef, CEO de NoOnes, tras la escalada del conflicto entre Israel y Palestina, Binance congeló los fondos de usuarios palestinos y entregó su información personal a las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF).
De acuerdo con Youssef, esta acción habría derivado en la muerte de una persona después de que las autoridades israelíes atacaran su vivienda.

El empresario también compartió el alegato de un usuario llamado Anas Falsharif, quien relató en la red social X que sus fondos fueron retirados de su cuenta de Binance: «Me indicaron que contactara un correo específico, que resultó pertenecer a las IDF. Subí toda mi información, pero después de dos días acudieron a mi casa. Esto ocurrió tras el inicio del conflicto en Gaza».
Ante lo sucedido, el afectado hizo un llamado a la acción: «Necesitan despertarse. Busquen alternativas».
En 2024, Binance fue acusada de bloquear fondos de palestinos, libaneses y sirios bajo órdenes de diferentes gobiernos, intensificando la crisis humanitaria en la región. El CEO Richard Teng admitió que «un número limitado de cuentas de usuarios» fue bloqueado por presuntas actividades delictivas.
Y es que la centralización puede abrir la puerta a la manipulación y al abuso de poder. Usar Binance o cualquier exchange centralizado con KYC puede ser útil para ciertos fines específicos, pero confiar en ellos a largo plazo puede costar privacidad, libertad y dinero. En este escenario, el principio de not your keys, not your coins (si no tienes tu clave privada, las monedas no son tuyas) sigue siendo una advertencia crucial.
Esto significa que, si el usuario no controla directamente las llaves privadas de sus criptomonedas, en realidad no es el propietario de los activos. Para quienes buscan independencia financiera, recurrir a soluciones de autocustodia puede ofrecer mayor seguridad y tranquilidad en la gestión de sus fondos.









