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El mercado valora a las empresas mineras como operadores de centros de datos.
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Las compañías del sector enfrentan una brecha de financiamiento estimada en 50.000 millones.
La infraestructura para inteligencia artificial volvió a captar la atención de los mercados este 20 de julio de 2026, luego de que el índice de empresas de IA de TEM registrara un avance superior al 12% en la última semana.
El movimiento estuvo acompañado por un fuerte repunte en las acciones de varias empresas dedicadas a la minería de Bitcoin que, desde hace más de un año, diversifican parte de su negocio hacia centros de datos y servicios de computación para inteligencia artificial.
Entre las compañías con mejor desempeño figuraron IREN, Cipher Digital, CleanSpark, Hut 8 y MARA Holdings, cuyas acciones subieron al menos un 11% durante las primeras horas de negociación. El índice, elaborado por The Energy Mag y compuesto por 20 empresas de los sectores de minería de bitcoin, infraestructura para inteligencia artificial y centros de datos, también avanzó un 1,4% en la jornada y acumula una ganancia superior al 40% durante el último mes.

Un contexto de ampliación y acuerdos multimillonarios
El impulso llegó después de que Hut 8 anunciara un contrato de arrendamiento por 15 años valorado en 9.800 millones de dólares para su campus de centros de datos Beacon Point, en Texas. Con este acuerdo, la compañía completa la comercialización de las instalaciones, cuya capacidad contratada asciende a 704 megavatios y eleva el valor total de los contratos del proyecto hasta 19.600 millones de dólares.
Además, Hut 8 informó que su cartera de infraestructura para inteligencia artificial alcanza ahora 949 megavatios contratados y un valor conjunto de 26.600 millones de dólares. La empresa estima que Beacon Point comenzará a operar durante el primer trimestre de 2027 y proyecta ingresos operativos anuales cercanos a 1.310 millones de dólares una vez que el complejo alcance su plena capacidad.
Por su parte, IREN comunicó la firma de nuevos contratos de servicios de computación para inteligencia artificial por un valor total de 2.800 millones de dólares, lo que le permitió elevar su previsión de ingresos anualizados para finales de 2026 desde 3.700 millones hasta más de 4.000 millones de dólares.
La empresa también anunció que ampliará su capacidad destinada a inteligencia artificial desde 3 megavatios hasta 480 megavatios durante este año, con el objetivo de alcanzar 1,2 gigavatios en 2027. Entre sus clientes figuran Microsoft, NVIDIA, Perplexity, Figure AI, Together AI y otros desarrolladores de inteligencia artificial.
La inteligencia artificial redefine el negocio de las empresas mineras
El auge de la inteligencia artificial ha modificado gradualmente la estrategia de varias empresas mineras de Bitcoin. Aprovechando su acceso a energía, terrenos, sistemas de refrigeración y centros de datos, estas compañías comenzaron desde 2025 a destinar parte de su infraestructura al alojamiento de cargas de trabajo para inteligencia artificial, una actividad que ofrece contratos de largo plazo y flujos de ingresos más previsibles que la minería.
Como reportó CriptoNoticias, esta transformación coincide con un entorno más exigente para la minería de Bitcoin tras el halving, que redujo a la mitad las recompensas por bloque y aumentó la presión sobre la rentabilidad del sector. Al mismo tiempo, la creciente demanda mundial de capacidad de cómputo ha convertido la infraestructura energética en uno de los activos más codiciados por los desarrolladores de inteligencia artificial.
No obstante, la estrategia también genera interrogantes. La consultora Blocksbridge estima que las empresas del sector todavía necesitarán alrededor de 50.000 millones de dólares adicionales para materializar sus planes de expansión en inteligencia artificial. Solo IREN afrontaría una brecha de financiamiento cercana a 21.100 millones de dólares.
A ello se suma un mayor escrutinio por parte de los inversionistas sobre la capacidad de ejecución de estos proyectos. Analistas de VanEck, como Matthew Sigel y Griffin MacMaster, advierten que la industria enfrenta una brecha de financiamiento cercana a 50.000 millones de dólares para desarrollar la infraestructura anunciada y que el mercado comenzará a diferenciar entre empresas capaces de construir y operar estos centros de datos y aquellas que solo cuentan con proyectos en desarrollo. Por su parte, los analistas Gautam Chhugani y Madison Rezaei, de Bernstein, señalan que la rentabilidad de los acuerdos de inteligencia artificial no será uniforme entre las compañías del sector.
También existe mayor atención sobre las ventas de acciones realizadas por directivos de compañías como TeraWulf, Riot Platforms, Core Scientific y Cipher Mining. Aunque estas operaciones fueron ejecutadas bajo programas de venta previamente establecidos, algunos inversionistas consideran que reflejan la preocupación por unas valoraciones impulsadas por el entusiasmo en torno a la inteligencia artificial.
Más que sustituir la minería de bitcoin, la evolución del sector apunta hacia modelos híbridos capaces de combinar ambas actividades. La creciente demanda de infraestructura para inteligencia artificial podría seguir impulsando nuevas inversiones, pero la minería conserva un papel estratégico como consumidor flexible de energía y como base para la seguridad de la red Bitcoin. En ese contexto, las empresas con mayor acceso a infraestructura energética parecen estar mejor posicionadas para adaptarse a un mercado donde la capacidad eléctrica se perfila como uno de los activos más valiosos de la economía digital.








