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China reconoció que la descentralización puede dificultar el rastreo de fondos.
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El MSS mencionó fraudes, apuestas, contrabando y rescates entre los usos señalados.
Una dirección formada por letras y números puede parecer suficiente para ocultar a una persona detrás de una transacción. Pero, según el Ministerio de Seguridad del Estado de China (MSS), ese anonimato podría tener más límites de los que algunos usuarios creen.
En una declaración difundida a través de sus canales oficiales, el organismo puso el foco sobre los rastros que dejan las operaciones con criptomonedas y sostuvo que estos pueden ser utilizados para reconstruir conexiones e identificar a quienes participan en ellas.
La advertencia parte de una distinción clave. Que una dirección no muestre directamente el nombre de su propietario no significa que la identidad sea imposible de determinar. El MSS explicó que el historial de movimientos registrado en determinadas cadenas de bloques puede analizarse y, al combinarse con información obtenida de otros puntos, aportar pistas sobre quién está detrás de una dirección.
Entre esos puntos, la agencia destacó el papel de las plataformas de intercambio centralizadas y los servicios que funcionan como conexión entre las criptomonedas y el dinero fiat. De acuerdo con su planteamiento, los datos disponibles en esos intermediarios pueden facilitar la asociación entre una dirección y un usuario.
El organismo también señaló que el carácter descentralizado de las redes puede complicar las investigaciones, pero sostuvo que esa dificultad no equivale a una garantía de invisibilidad. Su argumento apunta, por tanto, a que seguir el movimiento de los fondos y encontrar vínculos externos puede permitir reconstruir parte del recorrido de una transacción.
En el comunicado, el MSS vinculó además las criptomonedas con presuntos casos de blanqueo de dinero procedente de fraudes en telecomunicaciones, apuestas en línea y contrabando transfronterizo. También mencionó pagos de rescates relacionados con incidentes de ciberseguridad y afirmó que agencias de inteligencia extranjeras recurrirían a estos activos para pagar a agentes en otros países.
Sin embargo, la declaración no presentó cifras, operaciones concretas, monedas específicas ni pruebas asociadas con esos señalamientos. Tampoco detalló métodos de investigación ni casos en los que una dirección haya sido vinculada públicamente con una identidad.
El MSS habló de las criptomonedas en términos generales y no abordó específicamente activos diseñados para reforzar la privacidad, como Monero y Zcash. Por eso, su advertencia no permite asumir que todas las redes ofrecen el mismo nivel de trazabilidad.
La idea planteada por China es que el anonimato aparente de una dirección no necesariamente elimina el rastro de sus movimientos. La pregunta que queda abierta es hasta dónde puede llegar ese rastro y en qué condiciones puede convertirse en una identidad.










