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Coinbase trabaja con más de 250 bancos e instituciones financieras a escala global.
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El proyecto estudia conectar cuentas bancarias con redes públicas de activos digitales.
Citigroup y Coinbase estudian el uso de stablecoins para facilitar pagos y transferencias de clientes institucionales entre cuentas bancarias y redes de activos digitales.
La iniciativa busca abordar una de las principales diferencias entre ambos sistemas: mientras las redes de criptomonedas operan de forma continua, las transferencias bancarias todavía dependen de horarios, procesos de liquidación y sistemas que pueden tardar horas o días.
El proyecto contempla conversiones entre monedas fíat y activos digitales, así como pagos y desembolsos entre cuentas bancarias y redes blockchain. También se analizarán transferencias internacionales y pagos con stablecoins directamente en cadena.
Según Bloomberg, Citi pretende aprovechar la infraestructura de Coinbase para reducir los procesos que actualmente intervienen cuando una empresa mueve fondos entre una cuenta bancaria y una plataforma de activos digitales. La entidad también estudia mecanismos para que sus clientes puedan ejecutar pagos programables y operaciones disponibles las 24 horas.
La iniciativa se suma a los proyectos que Citi ha desarrollado en torno a la tokenización de activos y depósitos. El banco ya cuenta con una plataforma de depósitos tokenizados que permite a determinados clientes mover fondos de forma continua dentro de su propia infraestructura. La diferencia ahora es que la colaboración con Coinbase contempla la conexión con redes públicas de activos digitales.
Coinbase, por su parte, ha ampliado sus servicios para instituciones financieras más allá de la negociación de criptomonedas, como explicó CriptoNoticias. Brian Foster, responsable global de Crypto-as-a-Service de la compañía, señaló que bancos, corredores y empresas fintech están buscando infraestructura para operaciones de negociación, custodia, staking y pagos.
El proyecto también llega en un momento de cambios regulatorios en Estados Unidos. La aprobación de la Ley Genius estableció un marco federal para determinados emisores de stablecoins, mientras bancos y empresas de activos digitales exploran aplicaciones comerciales bajo reglas más definidas.
Ambas compañías todavía deben determinar qué productos surgirán de las pruebas y cómo funcionarán en la práctica.
El interés está en saber si las stablecoins pueden resolver problemas reales del sistema de pagos sin trasladar otros riesgos. Operar las 24 horas y liquidar transferencias directamente en cadena podría reducir tiempos y facilitar operaciones internacionales, pero también plantea interrogantes sobre regulación, liquidez, controles y dependencia de intermediarios. Por ahora, el proyecto está en fase de exploración y será su implementación la que determine si esas ventajas compensan las nuevas complejidades.










