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China construye una red paralela al sistema SWIFT basado en CBDC.
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El dólar sigue en 88% de las transacciones globales de divisas, sin embargo, Pekín busca expansión.
El 17 de junio de 2026, el Centro Internacional de Operaciones del e-CNY, la moneda digital emitida por el Banco Popular de China, anunció que incorporó 26 instituciones financieras como participantes directos de CBETS, una plataforma de pagos transfronterizos que opera las 24 horas del día. El anuncio representa un nuevo avance en la estrategia de China para internacionalizar el yuan digital y reducir la dependencia de la infraestructura financiera dominada por Estados Unidos.
La iniciativa permite que bancos centrales e instituciones financieras liquiden operaciones internacionales utilizando yuanes digitales sin recurrir a la tradicional cadena de tres a cinco intermediarios bancarios. Según las autoridades chinas, este mecanismo reduce los tiempos de liquidación de varios días a apenas horas y disminuye los costos asociados a las transferencias internacionales.
Entre los nuevos participantes figuran entidades financieras con presencia en mercados estratégicos como Brasil, Qatar, Singapur, Tailandia, Laos, Hong Kong y Dubái. También se encuentra Standard Chartered Bank (China), uno de los principales bancos internacionales que opera en el país asiático.
Aunque la incorporación de 26 instituciones es relevante, el anuncio refleja una ambición mucho más amplia. China lleva años desarrollando una infraestructura financiera paralela que busca facilitar el comercio internacional en yuanes y ofrecer una alternativa a los sistemas de pagos vinculados al dólar.
El proyecto complementa a CIPS, la red china de pagos internacionales considerada una alternativa a SWIFT, y se suma a iniciativas como mBridge, una plataforma de liquidación transfronteriza en monedas digitales de bancos centrales desarrollada junto con Hong Kong, Tailandia, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. Según datos del proyecto, el volumen acumulado de operaciones ya alcanza los USD 55.500 millones, con el yuan digital representando más del 95% de las liquidaciones realizadas.
¿Qué implicaciones tiene esto para Estados Unidos y LATAM?
Para Estados Unidos, el avance del e-CNY aún no representa una amenaza inmediata al dominio global del dólar. La moneda estadounidense continúa participando en cerca del 88% de las transacciones del mercado cambiario internacional y mantiene su posición como principal reserva de valor para bancos centrales de todo el mundo.
Sin embargo, cada institución financiera que se conecta a sistemas como CBETS reduce parcialmente la necesidad de utilizar bancos corresponsales estadounidenses, cuentas en dólares o la infraestructura financiera occidental para determinadas operaciones comerciales. Esto podría limitar gradualmente la capacidad de Washington para monitorear o restringir ciertos flujos financieros internacionales mediante sanciones económicas.
Estas posibilidades han comenzado a generar preocupación dentro de Estados Unidos. Hace apenas dos semanas, la senadora Cynthia Lummis advirtió que el país corre el riesgo de perder liderazgo en la próxima generación de infraestructura financiera si no avanza con marcos regulatorios claros para los activos digitales. Según la legisladora, otras naciones podrían terminar definiendo las reglas del futuro sistema financiero global, tal como reportó CriptoNoticias.
La expansión de CBETS parece alinearse con ese escenario. China no necesita reemplazar al dólar para considerar exitoso su proyecto. Le basta con ampliar gradualmente el uso del yuan en el comercio internacional y consolidar una red propia de pagos digitales entre países y empresas que mantienen vínculos económicos con su economía.
Las implicaciones también podrían sentirse en América Latina. China es actualmente uno de los principales socios comerciales de economías como Brasil, Chile y Perú. En ese contexto, la posibilidad de liquidar operaciones directamente en yuanes digitales podría reducir costos asociados a la conversión entre monedas y disminuir la dependencia del dólar en algunas transacciones bilaterales.
Brasil aparece como uno de los países más avanzados en esta tendencia. Además de haber impulsado acuerdos comerciales en yuanes con China, su banco central participa como observador en iniciativas relacionadas con pagos transfronterizos basados en monedas digitales soberanas.
Las CBDC y los aparatos de vigilancia
No obstante, el aspecto más controvertido del anuncio trasciende la competencia entre el dólar y el yuan. El crecimiento de CBETS también reaviva el debate sobre los distintos modelos de dinero digital que compiten por imponerse a nivel global.
A diferencia de bitcoin (BTC), cuya red opera de forma descentralizada y sin control estatal, el yuan digital es una moneda emitida y administrada por el Banco Popular de China. Esto significa que las transacciones pueden ser monitoreadas, programadas o restringidas por las autoridades cuando lo consideren necesario.
Por esa razón, algunos analistas sostienen que la expansión internacional del e-CNY representa una victoria para para las CBDC, las monedas digitales emitidas por bancos centrales. Desde esta perspectiva, China estaría demostrando que es posible combinar pagos digitales rápidos y eficientes con un elevado nivel de supervisión estatal.
Por ahora, mientras el dólar conserva una ventaja difícil de igualar por su liquidez, profundidad de mercado y alcance global, China continúa construyendo los canales tecnológicos que podrían sustentar una arquitectura financiera más multipolar. Sin embargo, el avance del yuan digital también pone de relieve una discusión más profunda: si el futuro del dinero digital estará dominado por redes controladas por los Estados o si existirán espacios relevantes para alternativas abiertas y descentralizadas como bitcoin. Más que una competencia resuelta, la expansión de CBETS muestra que ambos modelos siguen desarrollándose en paralelo, aunque con objetivos y principios radicalmente distintos.









