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Los ataques contra servicios en la nube aumentaron 171% durante el período analizado.
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El estudio evidencia que intrusiones detectadas creció de forma notable entre 2023 y 2026
La inteligencia artificial ya ocupa un papel central en las operaciones de los ciberatacantes. Esa es la principal conclusión de un informe publicado por la empresa de ciberseguridad CrowdStrike el 3 de agosto de 2026, que señala que los grupos maliciosos utilizan IA para automatizar ataques, comprometer la cadena de suministro de software y explotar vulnerabilidades pocas horas después de que se hagan públicas.
El reporte, titulado Informe de caza de amenazas 2026, muestra que los atacantes están combinando herramientas automatizadas con técnicas tradicionales de intrusión para ampliar sus capacidades. La tendencia abarca tanto a grupos vinculados con Estados como a organizaciones de ciberdelincuencia, que aprovechan sistemas de inteligencia artificial, servicios en la nube y mecanismos de autenticación como nuevas vías de ataque.
CrowdStrike observó que los indicios de detección generados por agentes de IA aumentaron a una tasa 2,5 veces superior a la de los generados por humanos, lo que refleja un crecimiento de la actividad automatizada que deben analizar los equipos de seguridad. Además, la compañía identificó campañas en las que los atacantes abusaron de modelos de IA a gran escala, incluyendo un caso con cerca de 200.000 solicitudes en apenas dos minutos.
La investigación también muestra que el ecosistema de inteligencia artificial se convirtió en un objetivo prioritario. Un grupo vinculado con Corea del Norte comprometió 131 paquetes asociados a frameworks de IA mediante la distribución de software malicioso. En paralelo, el 87% de las amenazas detectadas en repositorios de software durante el primer semestre de 2026 involucró paquetes maliciosos, mientras que un grupo de ciberdelincuencia comprometió más de 300 dependencias de software en un solo día para robar credenciales y acceder a servicios en la nube.
Como reportó CriptoNoticias, uno de los cambios destacados es la reducción del tiempo disponible para responder a nuevas vulnerabilidades. Durante el primer semestre de 2026, el 88% de las fallas de seguridad con una prueba de concepto pública fueron explotadas en las primeras 48 horas tras su divulgación. En algunos casos, grupos vinculados con China iniciaron ataques en menos de 24 horas desde la publicación de esas pruebas de concepto.
Asimismo, la actividad de ciberdelincuencia orientada a la nube aumentó 171% durante el período analizado, mientras que los ataques mediante llamadas fraudulentas se duplicaron y los intentos de suplantación de identidad mediante códigos de dispositivo crecieron 15 veces. En uno de los incidentes documentados, un atacante pasó del secuestro de una cuenta a la extracción de datos en menos de cinco minutos.
Los datos también reflejan un aumento sostenido en la frecuencia de las intrusiones. Según CrowdStrike, el número de intrusiones detectadas creció de forma notable entre 2023 y 2026. Mientras que en 2023 las cifras trimestrales se situaban por debajo de las 1.000, a partir de finales de 2024 se estabilizaron en niveles superiores a las 1.200, alcanzando sus valores más altos en el primer semestre de 2026, coincidiendo con el incremento del uso de IA.

Además de las nuevas técnicas utilizadas por los atacantes, el reporte identifica cambios en los sectores más afectados. La industria tecnológica se mantuvo por noveno año consecutivo como el sector más atacado, con un aumento del 5% en la actividad de intrusiones frente al período anterior.
Por otro lado, el sector financiero registró un incremento interanual del 11%, mientras que las instituciones académicas experimentaron el mayor crecimiento entre todos los sectores, con un aumento del 17%, impulsado por el interés de los atacantes en información financiera, investigaciones científicas y propiedad intelectual.

Vale resaltar que las conclusiones del informe deben interpretarse dentro del alcance de sus datos. El estudio fue elaborado por una empresa que comercializa soluciones de ciberseguridad basadas en inteligencia artificial, y sus resultados se sustentan en la telemetría recopilada entre sus clientes y en las investigaciones de su propio equipo. Por ello, las cifras reflejan las amenazas observadas por la compañía, pero no necesariamente representan todo el panorama mundial de la ciberseguridad.
Por ahora, el escenario descrito apunta a una nueva etapa en la seguridad digital, donde la velocidad será uno de los principales factores de ventaja. Las organizaciones que incorporen inteligencia artificial deberán asumir también el desafío de proteger los sistemas que dependen de ella, ya que la diferencia entre detectar una amenaza y sufrir un incidente podría reducirse de días a minutos.








