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Bitcoin cotizaba entre USD 7,50 y USD 8,09 cuando recibió los fondos.
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Los fondos terminaron distribuidos entre al menos dos nuevas wallets.
Una wallet de bitcoin (BTC) creada en julio de 2012 volvió a moverse después de casi 14 años de inactividad y transfirió 600 BTC, valorados en unos USD 51,6 millones. El movimiento ocurrió el 22 de septiembre de 2026, cuando bitcoin cotizaba entre USD 85.250 y 86.000.
La dirección 1K6vURxUuK6uUCeXxk31PCyDahAu1raunh recibió principalmente los 600 BTC en julio de 2012, cuando el activo cotizaba entre USD 7,50 y USD 8,09. La posición, que entonces representaba unos USD 4.500-4.800, permaneció intacta desde entonces.
A las 07:22 UTC de este martes, la wallet envió la totalidad de los fondos en una transacción registrada en el bloque 968.116. Los bitcoins pasaron primero a una dirección SegWit y después se repartieron entre al menos otras dos wallets nuevas.
La transferencia representa una apreciación de más de 10.000 veces respecto al valor de la posición en 2012. No obstante, no hay evidencia en la cadena de que los fondos hayan sido enviados a un exchange. Plataformas como Whale Alert y Galaxy Research señalaron el movimiento, que es compatible con una actualización de custodia o una reorganización de los fondos.
Vale resaltar que el caso forma parte de una secuencia más amplia de movimientos de bitcoin antiguo. Entre el 6 y el 22 de septiembre, al menos otras tres wallets creadas entre 2011 y 2016 volvieron a mover fondos después de años de inactividad. En conjunto, transfirieron unos 1.971 BTC, valorados en aproximadamente USD 161 millones.
Como reportó CriptoNoticias, algunas de esas wallets aparecen etiquetadas en análisis forenses como “Noah Doe”, una denominación relacionada con un litigio sobre bienes abandonados en Nueva York. Sin embargo, esas etiquetas no permiten establecer por sí mismas quién controla actualmente los fondos.
El aumento de estos movimientos vuelve a poner el foco sobre una parte del suministro de bitcoin que lleva años fuera de circulación activa. A medida que las posiciones más antiguas acumulan una apreciación de miles de veces, cada reactivación puede revelar cambios de custodia, reorganizaciones patrimoniales o nuevas decisiones de sus propietarios. El próximo destino de estos fondos será, por ello, más relevante que el simple hecho de que hayan vuelto a moverse.








