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Las reacciones de los afectados van desde el dolor, el desespero hasta el optimismo.
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Hubo casos de personas que duraron años haciendo DCA con bitcoin y perdieron todo.
La falla crítica en las hardware wallets de bitcoin (BTC) Coldcard ha desencadenado una de las crisis de seguridad más graves en la historia del almacenamiento en frío de la moneda digital y los inversores resienten las pérdidas que ya superan los 1.700 BTC robados (más de 108 millones de dólares al momento de redacción).
Entre los afectados figura Jonathan Goodman, un empresario canadiense a quien le drenaron 18,25 BTC de su cuenta, cifra equivalente a más de 1,6 millones de dólares canadienses (1,1 millones de dólares estadounidenses).
Según relató Goodman en un post de X el 1 de agosto, sus BTC estaban en una de estas wallets y las claves privadas resguardadas en una caja fuerte, lejos de cualquier conexión a internet.
«Yo estaba en mi casa de campo y me enteré del hackeo. ‘Ni de chiste esto me afecta a mí’, pensé», comentó Goodman. Pero la realidad le explotó en la cara al iniciar sesión y revisar su saldo. Ahí se dio cuenta de que sus fondos habían sido drenados.
La frustración de Goodman refleja la impotencia de haber seguido las mejores prácticas recomendadas en la industria. «Tal vez la parte más difícil de esto es que hice todo bien. Nunca compartí mi frase semilla con nadie. Mis dispositivos nunca tocaron internet», lamentó.
Y aunque presentó una denuncia policial y un informe ante la Comisión de Valores de Ontario, reconoce que no espera recuperar nada de lo robado.
Sin embargo, afronta la pérdida con determinación: «Grábense bien mis palabras: me voy a recuperar. No queda nada por hacer más que seguir adelante». A su vez, reflexionó sobre la complejidad de la tecnología: «Nuestra sociedad solo funciona gracias a la confianza… Si realmente es así de complicado y técnico, tal vez no valga la pena hacerlo».

«Vi las transacciones salientes; ninguna de ellas era mía»
La historia se repite con el bitcoiner e informático Adam Carson, quien alega haber sufrido la pérdida de 6,42 BTC, sumando más de 400.000 dólares al precio actual de mercado.
«Me di cuenta cuando abrí Wasabi y el saldo se veía mal de inmediato. Luego vi las transacciones salientes; ninguna de ellas era mía», explicó.
Lo que me molesta más que la cifra en sí es que si hubiera firmado algo estúpido o caído en un phishing, al menos sabría exactamente en qué la regué. En cambio, estoy mirando una billetera de almacenamiento en frío a la que deliberadamente le dificulté el acceso, y de alguna manera las monedas igual se movieron.
Adam Carson, inversor de bitcoin.
«Perdí mi único bitcoin»
Para otros, el impacto económico golpeó directamente años de disciplina financiera mediante compras periódicas programadas (DCA, como se le conoce).
Un usuario de Reddit, conocido bajo el alias ‘Nothingbutwhammies’, dijo que perdió el único bitcoin que logró acumular durante años de esfuerzo.
«Elegí Coldcard porque la promocionaban como ‘ultra segura’… Alcancé la meta. Por fin me sentí satisfecho. Ahora solo me siento avergonzado. Siento que decepcioné a mi familia», confesó.
Y agregó con resignación: «Sé que Bitcoin no va a desaparecer… creo que va a seguir alcanzando nuevos máximos históricos, y cada vez que lo haga, estaré sentado aquí pensando en lo que pudo haber sido».

En una situación similar se encuentra el usuario ‘Snorlaxatives69’, también de Reddit, quien perdió la totalidad de sus ahorros destinados a la compra de su primera vivienda o a la fundación de un negocio propio.
«Yo mismo soy víctima del dilema de Coldcard y lo perdí todo. Estaba ahorrando esos fondos para comprar una casa o potencialmente para iniciar mi propio negocio. De vuelta a empezar de cero», expresó.
«No hagan nada estúpido»
El dolor por la pérdida de los BTC ha llevado a usuarios a compartir mensajes de desesperación. El inversor ‘Weary-Discipline591’ relató la pérdida de poco más de 3 BTC acumulados desde 2022 tras aplicar una estrategia de compra constante de 250 dólares semanales.
«Ayer fue uno de los peores días de mi vida… Hice lo que creí que era lo responsable. Allá por 2022 todos decían lo mismo: sácalo de los exchanges, ponlo en almacenamiento en frío, usa la mejor hardware wallet que puedas», expuso. «Ahora simplemente se fue. Todo… Estoy enojado y francamente me siento enfermo por esto», relató.
Ante el desolador panorama y el severo impacto emocional generado en la comunidad, diversos miembros han hecho llamados de alerta y contención psicológica, clamando a no hacer «nada estúpido», como destruir los dispositivos vulnerados o, potencialmente, lastimarse a sí mismos o a otros.
El usuario ‘Interesting_Drag143’ instó a la comunidad a buscar apoyo inmediatamente y a conservar los dispositivos.
«Aviso a la comunidad: a cualquiera que le hayan hackeado su wallet Coldcard, por favor, no hagan ninguna estupidez… Si los fondos se pueden recuperar en algún momento, probablemente serán devueltos a sus dueños originales. Si estás aislado, sientes que algo podría salir mal o lo que sea, por favor, busca ayuda», publicó, enfatizando el valor de la vida por encima de cualquier inversión o activo digital.
¿Qué pasó con Coldcard?
Desde el pasado 29 de julio, se registraron robos masivos por parte de hackers que lograron vulnerar la seguridad de las hardware wallets de bitcoin Coldcard, como reportó CriptoNoticias.
El suceso, cuyo origen se remonta a un error implementado en el firmware de estos dispositivos en 2021 dentro de la función generadora de frases semilla, permitió a actores maliciosos utilizar herramientas de fuerza bruta e inteligencia artificial (IA) para adivinar las claves privadas de los usuarios.
El hackeo masivo a las wallets de Coldcard plantea dudas críticas sobre el futuro de los dispositivos de resguardo y los estándares exigidos para la generación de claves privadas.
La vulnerabilidad no solo dejó a múltiples inversores en una posición financiera precaria, sino que obliga al ecosistema de Bitcoin a reconsiderar el uso de esquemas más avanzados, como la multifirma o la generación manual de frases semillas, para evitar que la confianza ciega vuelva a costar millones.









