-
El BCE advierte que el respaldo de estos tokens expone a la banca a un doble canal de contagio.
-
Agrega que la migración de ahorros hacia el sector encarece los créditos para las empresas locales.
Isabel Schnabel, miembro de la Junta Ejecutiva del Banco Central Europeo (BCE), advirtió este 1 de junio de 2026 en Seúl que la rápida expansión de las stablecoins emitidas por empresas privadas está reconfigurando el dinero global y alterando la transmisión de las políticas de los bancos centrales.
En su exposición, Schnabel detalló que cuando los ciudadanos sustituyen sus depósitos tradicionales por opciones digitales como Tether (USDT) o USD Coin (USDC), los bancos comerciales pierden su fuente de financiación más estable. Para compensar esta migración de capital, las entidades deben recurrir a mercados mayoristas, cuyos fondos son más costosos y volátiles.
Este fenómeno, según la funcionaria, eleva los costos operativos de la banca y reduce de forma directa el crédito disponible para las pequeñas y medianas empresas.
«La investigación del BIS revela que una gran entrada de stablecoins respaldadas por el dólar estadounidense puede reducir significativamente los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a tres meses, con pocas o ninguna transferencia a otros plazos, lo que lleva a una inclinación de la curva de rendimientos».
Isabel Schnabel.
El escenario actual replica dinámicas históricas complejas. Schnabel comparó esta transformación con el auge de los fondos del mercado monetario en la década de 1970, instrumentos que nacieron para evadir los límites a las tasas de interés en Estados Unidos y terminaron propiciando retiros masivos durante crisis posteriores.

«Las stablecoins pueden mostrar vulnerabilidades similares. Debido a su desajuste de liquidez y a una posible pérdida de confianza en la calidad de los activos, también están sujetas al riesgo de corridas».
Isabel Schnabel.
La vulnerabilidad de este modelo se evidenció en marzo de 2023, cuando USDC perdió temporalmente su paridad tras el colapso del Silicon Valley Bank, donde el emisor custodiaba reservas, tal como lo reportó CriptoNoticias en su momento. Para contener estos riesgos, la Unión Europea exige mediante el reglamento MiCAR que los emisores mantengan gran parte de sus fondos en depósitos tradicionales.
Sin embargo, Schnabel advirtió que esta medida genera un doble canal de contagio, es decir, un problema en el sector de las criptomonedas afectaría a la banca convencional, y viceversa.
Dos visiones regulatorias para las stablecoins
Esta arquitectura financiera expone dos visiones regulatorias. Mientras que algunos miembros de la Reserva Federal de EE. UU. ven con buenos ojos estos tokens porque extienden la presencia del dólar en internet, el BCE advierte que este dominio desplaza a las monedas locales y obliga a los usuarios extranjeros a importar las decisiones de Washington.
Para los ciudadanos de economías con alta inflación en América Latina, como Argentina o Venezuela, este debate se traduce en su economía familiar. Al usar USDT o USDC para proteger sus salarios, sus bolsillos quedan expuestos a las decisiones de Washington. Ante esta dependencia, el ecosistema regional muestra caminos divergentes.
Por un lado, están quienes buscan una soberanía financiera total mediante el uso de bitcoin (BTC) como alternativa descentralizada fuera del control estatal. Por el otro, se encuentra la respuesta institucional de bloques como Europa, que avanza en el desarrollo de un euro digital para mantener el ancla del dinero público, un espejo donde países como Brasil ya miran al diseñar su propio proyecto de moneda digital, el Drex.
A partir de ahora, la evolución de las finanzas globales no se limitará a una competencia técnica entre reguladores y empresas privadas, sino a cómo los ciudadanos elijan equilibrar la conveniencia de la infraestructura estatal frente a la privacidad y autonomía que ofrecen las redes descentralizadas. El resultado de esta adopción definirá, en última instancia, quién mantendrá el control real sobre el dinero en la vida cotidiana.
Sin embargo, estos modelos públicos centralizados enfrentan un debate global debido a las advertencias de diversos sectores sobre el riesgo de un mayor control gubernamental y la pérdida de privacidad en las transacciones de los usuarios.








