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Se trabajará a través de BEN, la plataforma de activos digitales del grupo.
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La alianza busca potenciar la liquidez USDC/ARS y posicionar a Argentina como hub regional.
Circle, la compañía emisora de la stablecoin USDC, y el Grupo BIND anunciaron una alianza que marca un paso significativo en la adopción institucional de dólares digitales en Argentina.
La iniciativa busca integrar USDC como infraestructura financiera para empresas, lo que, según ambas partes, permitirá pagos rápidos, gestión de tesorería y transacciones con activos digitales de forma eficiente y regulada.
Jeremy Allaire, CEO y cofundador de Circle, encabezó el anuncio durante su visita a Buenos Aires. “La gente ha descubierto que, si utiliza stablecoins, puede realizar transacciones de manera instantánea y sin costo con cualquier persona, en cualquier parte del mundo. No importa en qué país vivas. No importa si eres una empresa, un individuo o un agente de IA”, destacó Allaire.
Para el ejecutivo, las stablecoins están dejando de ser un instrumento exclusivo del ecosistema de las criptomonedas para convertirse en una capa tecnológica global similar a lo que fue internet para la información.
¿Cómo funciona esta alianza cumpliendo con las regulaciones?
La alianza se materializa a través de BEN, la plataforma de activos digitales del Grupo BIND. Esta operará como un Proveedor de Servicios de Activos Virtuales (PSAV) registrado ante la Comisión Nacional de Valores (CNV).
De esta manera, el grupo financiero puede ofrecer acceso a USDC sin vulnerar las restricciones impuestas por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Las normativas del BCRA (Comunicaciones A 7506 de 2022 y A 7759 de 2023) prohíben expresamente a las entidades financieras y a los Proveedores de Servicios de Pago con Cuentas (PSPCP) ofrecer o facilitar operaciones con criptoactivos directamente a sus clientes, un hecho reportado por CriptoNoticias.
Para sortear esta limitación, Grupo BIND separa claramente la actividad. El banco tradicional (BIND Banco Industrial) permanece fuera de las operaciones con stablecoins, mientras que BEN funciona como una unidad especializada bajo el régimen PSAV.
Esto permite transacciones peer-to-peer exclusivamente entre personas jurídicas autorizadas, con controles de conocimiento del cliente (KYC), prevención de lavado de activos (AML) y cumplimiento regulatorio.
Andrés Meta, accionista de Grupo BIND, explicó el alcance de la propuesta: “Ampliar el acceso institucional a USDC representa un paso importante en el desarrollo continuo del ecosistema de activos digitales de Argentina».
Y añadió: «A través de BEN, buscamos brindar a las empresas un acceso transparente, seguro y eficiente a la infraestructura del dólar digital, dentro de un marco diseñado para respaldar el cumplimiento regulatorio y la integridad operativa”.
Adopción de las stablecoins
Esta alianza se produce en un contexto de fuerte adopción local de dólares digitales, impulsada por la inflación crónica y las restricciones históricas al acceso al dólar oficial.
Según datos de Rain, Argentina figura entre los países con mayor volumen de uso de stablecoins per cápita a nivel mundial. Además, analistas de Fireblocks destacan que el movimiento refleja una maduración del ecosistema, es decir, las stablecoins dejan de ser solo un refugio de valor para convertirse en herramienta de pagos y tesorería corporativa.
Sin embargo, persisten debates sobre los riesgos asociados, como los planteados por el BCRA en las áreas de ciberseguridad, volatilidad indirecta, lavado de activos y la necesidad de un marco regulatorio más integral que permita una mayor participación de los bancos tradicionales.
Allaire se mostró optimista respecto al futuro regulatorio argentino. Anticipó que antes de fin de año podrían presentarse nuevas propuestas normativas que faciliten la integración de esta tecnología.
“Vemos un ecosistema fintech sólido, fuerte adopción de activos digitales y un entorno que consideramos favorable”, afirmó.
La operación refuerza el rol de Argentina como laboratorio de innovación financiera en Latinoamérica y podría abrir la puerta a nuevas alianzas similares en la región.
Mientras el BCRA mantiene cautelosa la actividad directa de los bancos, estructuras como la de Grupo BIND demuestran que el sector privado encuentra vías para avanzar dentro del marco vigente.








