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Un atacante cuántico con el 10% del hashrate global podría romper el consenso de BTC, según Lopp.
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BIP-361 plantea congelar 2,6 millones de BTC perdidos o sin dueños frente al riesgo cuántico.
La aparición de una computadora cuántica con capacidad de vulnerar la red Bitcoin producirá consecuencias que exceden una volatilidad temporal de los mercados, según afirmó el desarrollador y cypherpunk Jameson Lopp en un extenso artículo de análisis publicado hoy 21 de mayo.
El informe del cofundador de Casa responde a las críticas recibidas tras la presentación de la propuesta de mejora de Bitcoin 361 (BIP-361), la cual fue incorporada formalmente al repositorio oficial de Bitcoin el pasado 14 de abril bajo el esquema de un plan de contingencia técnica, como lo reportó CriptoNoticias.
Lopp rebatió la postura de quienes asumen que un atacante cuántico simplemente liquidaría las monedas expuestas en un evento único, señalando que «desafortunadamente, no es tan simple».
El desarrollador estimó que, bajo un escenario optimista donde los usuarios activos migren a esquemas postcuánticos, unas 2.600.000 monedas (el 13% del suministro total de bitcoin, equivalentes a más de USD 200.000 millones) quedarían permanentemente inactivas o perdidas, convirtiéndose en el objetivo principal del atacante.
La mayor parte de ese valor estaría concentrada en apenas 35.000 claves públicas correspondientes a direcciones antiguas del formato Pago a Clave Pública (P2PK) inactivas desde hace aproximadamente 15 años. Según los datos expuestos por Lopp, crackearlas tomaría entre 24 días y 96 años dependiendo de la velocidad del sistema cuántico, lo que determina si el ataque puede ejecutarse antes de que el ecosistema reaccione.

Adicionalmente, Jameson Lopp sostuvo que «6,9 millones de BTC (equivalentes al 34,6% del suministro total existente) tienen sus claves públicas expuestas y, por lo tanto, son teóricamente vulnerables a una computadora cuántica criptográficamente relevante (CRQC) que pueda construirse algún día».
Vender rápido, la peor estrategia del atacante cuántico
Según el análisis de Lopp, si un atacante cuántico obtuviera las 2,6 millones de BTC que no fueron migradas, intentar vender ese volumen de forma masiva e inmediata generaría una pérdida del 95% del valor por falta de liquidez. Por este motivo, el desarrollador advirtió que una entidad cuántica racional optaría por estrategias más sofisticadas.
La más sostenible, continuó Lopp, sería una estrategia de ventas graduales, ya que con 2.000.000 BTC en su poder, el atacante podría mantener una presión vendedora de 4.000 BTC semanales durante una década entera, suprimiendo el precio de forma artificial sin agotar sus reservas.
Mempool y minería: el doble frente del ataque cuántico
Según Lopp, el verdadero peligro técnico para la red se materializaría si los avances tecnológicos permiten reducir el tiempo necesario para descifrar una clave privada a menos de 10 minutos (umbral que investigadores de Google Quantum AI han estimado como referencia para evaluar la relevancia criptográfica de un sistema cuántico). Cruzar esa barrera, advirtió el desarrollador, inhabilitaría las defensas de corto plazo, permitiendo interceptar transacciones válidas en la mempool antes de su confirmación.
Finalmente, y de acuerdo con el ensayo de Lopp, un atacante cuántico en control de estas transacciones «in-flight» (que están aún esperando por ser confirmadas) podría sabotear el incentivo económico de la minería mediante la inyección deliberada de comisiones anormalmente altas. Esta dinámica, conocida como «fee sniping» o cacería de comisiones, haría que para los pools de minería sea más rentable disputar y reorganizar bloques ya confirmados en lugar de extender la cadena de forma honesta.
Los cálculos del desarrollador indican que una recompensa de 100 BTC sería suficiente para incentivar a mineros con apenas el 10% del hashrate global a intentar estas reorganizaciones, un riesgo de fragmentación que se agravaría debido a la centralización de la infraestructura actual, donde más del 30% del poder de cómputo global opera bajo plantillas de bloque controladas por AntPool y sus asociados, según Lopp, reduciendo drásticamente la cantidad de actores necesarios para romper el consenso.
De modo tal, mientras la principal disputa sobre cuántica y Bitcoin circula en torno a las firmas digitales que protegen los fondos, Lopp, creador de la propuesta postcuántica BIP-361, presentó distintos escenarios que, en su visión, amplían el potencial riesgo de un ataque mediante un ordenador cuántico hacia otras estructuras de Bitcoin.









