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Dogechain, Botanix, Zero Network y Sophon mostraron problemas estructurales.
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El uso real de estas plataforma está bajo la lupa de los analistas de mercado.
Varias redes de capa 2 (L2) anunciaron el cierre de sus operaciones en 2026, entre ellas Dogechain, Botanix, Zero Network, Sophon y Syndicate Labs. Los equipos detrás de estos proyectos atribuyeron las decisiones a baja demanda, costos de infraestructura difíciles de sostener y un mercado desplazado hacia plataformas más grandes o aplicaciones construidas sobre ellas.
El caso más reciente es Dogechain, la segunda capa asociada a Dogecoin, que dejará de operar el 8 de agosto a las 12:00 UTC. El equipo pidió retirar los activos antes de esa fecha, ya que después los servicios dejarán de estar disponibles y los fondos podrían quedar inaccesibles. Según datos de DefiLlama, Dogechain mantiene alrededor de 388.000 dólares en valor total bloqueado, muy por debajo de los niveles que llegó a registrar después de su lanzamiento en 2022.
Antes de Dogechain, Botanix anunció el cierre de Spiderchain, su infraestructura de segunda capa para Bitcoin. La firma había mantenido la red más de un año en producción sin incidentes de seguridad y reportó 25 millones de transacciones procesadas y unas 200.000 wallets durante ese periodo. Sin embargo, concluyó que la actividad no había alcanzado el nivel necesario para sostener económicamente la infraestructura. Botanix fijó inicialmente el 1 de julio de 2026 como fecha de cierre de sus operaciones.
En el ecosistema de Ethereum, Zerion anunció en mayo el cierre de Zero Network, una L2 diseñada para ofrecer transacciones sin comisiones de gas. El equipo explicó que concentraría sus recursos en la wallet de Zerion y en su infraestructura API, después de 18 meses de operación. La compañía también aclaró que el cierre no respondió a un hackeo.
Botanix: cinco razones para el cierre de una L2 sin fallas técnicas
Botanix identificó cinco factores estructurales que, a su juicio, hicieron inviable mantener Spiderchain pese a haber operado sin incidentes de seguridad. Las razones apuntan principalmente a la falta de demanda, los cambios en el modelo de crecimiento de las redes y la concentración de usuarios y liquidez en plataformas ya consolidadas:
- Bitcoin como reserva de valor: la empresa concluyó que la demanda para utilizar bitcoin como activo dentro de aplicaciones programables sigue siendo limitada.
- Fin del modelo de incentivos: airdrops, puntos y otros incentivos dejaron de garantizar un crecimiento sostenible y pueden generar actividad especulativa que desaparece cuando terminan las recompensas.
- Preferencia por WBTC: muchos usuarios optan por utilizar bitcoin representado en Ethereum, donde existe mayor liquidez y una oferta más amplia de aplicaciones.
- Concentración de usuarios: la actividad on chain se concentra cada vez más en plataformas que controlan la relación con el usuario, como exchanges, Hyperliquid y participantes de las finanzas tradicionales.
- Ingresos insuficientes: las comisiones generadas por Spiderchain no alcanzaban para cubrir los costos de mantener la infraestructura.
Botanix resumió este comportamiento señalando que los usuarios «han votado con su comportamiento», al mantener su preferencia por soluciones con mayor liquidez, aplicaciones y canales de distribución consolidados.
El caso de Syndicate Labs mostró hacia dónde iba el mercado
Syndicate Labs, firma de infraestructura para rollups y secuenciadores respaldada por a16z desde 2021, anunció en mayo el cierre de sus operaciones después de cinco años. La empresa sostuvo que el mercado de rollups se había «contraído dramáticamente« y que la demanda había evolucionado hacia cadenas más personalizadas, dificultando el modelo de infraestructura estandarizada que había construido.
El problema, según la explicación de la compañía, no era simplemente la ausencia de tecnología para desplegar rollups. El mercado había cambiado en la dirección de proyectos que buscan mayor control sobre su arquitectura y su relación con el usuario, reduciendo el espacio para proveedores generalistas.
El cierre llegó además después de un exploit relacionado con un puente de Syndicate que provocó pérdidas estimadas en unos 330.000 dólares. El incidente afectó al token SYND, pero la compañía sostuvo que el ataque y la posterior decisión de cerrar las operaciones eran acontecimientos independientes. El incidente fue reportado en abril de 2026, semanas antes del anuncio de cierre.
El patrón detrás de los cierres
Los casos de Dogechain, Botanix, Zero Network, Sophon y Syndicate Labs muestran una brecha cada vez más visible entre el capital movilizado durante las primeras etapas de un proyecto y la actividad económica que finalmente consigue generar una red en producción.
Sophon ilustra esa tensión. El proyecto había obtenido decenas de millones de dólares de financiamiento antes y después del lanzamiento de su red y llegó a presentar su mainnet como una infraestructura orientada a aplicaciones de consumo. Sin embargo, terminó anunciando el cierre de su cadena construida sobre el stack de zkSync para concentrarse en el desarrollo de productos sobre Base.
Este patrón resulta significativo porque no depende exclusivamente de la tecnología utilizada. Las redes pueden utilizar rollups, validiums, pruebas de conocimiento cero o diferentes arquitecturas de ejecución y, aun así, enfrentarse al mismo problema: conseguir suficientes usuarios, liquidez y transacciones para justificar el costo permanente de operar una blockchain.
Botanix plantea que la economía de las criptomonedas se concentra cada vez más en plataformas que controlan la relación con el usuario. Exchanges centralizados, grandes aplicaciones financieras y redes con una distribución consolidada pueden canalizar usuarios y capital con mayor facilidad que nuevas infraestructuras que todavía deben construir su propio ecosistema.
Los cierres de 2026 sugieren así un cambio en la competencia dentro del sector de las L2: el reto ya no consiste únicamente en demostrar que una nueva red de criptomoneda puede funcionar, sino en demostrar que existe suficiente demanda para justificar su existencia. En un mercado donde desplegar infraestructura se ha vuelto relativamente sencillo, la demanda parece estar trasladándose desde la capacidad técnica hacia los usuarios, la liquidez y la distribución.









