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Prioriza la seguridad basada en hashes sobre sistemas estructurados como los retículos.
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Advierte que el riesgo de perder fondos por migraciones apresuradas supera al de los hackeos.
El cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, se pronunció este 8 de octubre de 2026 sobre los crecientes riesgos que supone el avance acelerado de la inteligencia artificial (IA) para los sistemas criptográficos que protegen a bitcoin (BTC), Ethereum y otras redes.
En respuesta a las recientes declaraciones del investigador Justin Drake, quien —tal como lo reportó ayer CriptoNoticias— instó a la industria a prepararse para un escenario crítico o «modo búnker», Buterin ofreció una perspectiva técnica y una serie de recomendaciones prácticas orientadas a mitigar la exposición tanto a vulnerabilidades cuánticas como a aquellas derivadas de la inteligencia artificial.
Buterin hizo especial énfasis en que el área central de riesgo en la actualidad radica en esquemas como ML-DSA, el cifrado homomórfico (FHE) y los sistemas basados en retículos matemáticos (lattices).
Según sus declaraciones, existe una posibilidad considerable de que la seguridad concreta de los retículos sufra golpes graves durante los próximos dos años debido a los avances matemáticos impulsados por la IA.
El desarrollador ruso-canadiense explicó que, históricamente, los procesos de factorización que teóricamente tomarían un tiempo exponencial han sido optimizados por investigadores a lo largo de décadas. En este sentido, plantea el escenario de que existan vulnerabilidades ocultas tanto en las curvas elípticas como en los retículos que los humanos no han logrado descubrir, pero que pronto podrían ser halladas por algoritmos automatizados.
Antes de continuar, vale explicar que los retículos son complejas estructuras matemáticas que pueden visualizarse como cuadrículas multidimensionales de puntos. Su implementación en la seguridad informática se fundamenta en la extrema dificultad que supone para las computadoras resolver ciertos problemas geométricos dentro de estas estructuras —como encontrar el punto más cercano en un espacio de múltiples dimensiones—, característica que los ha convertido en el estándar principal de la industria para desarrollar sistemas de cifrado resistentes a las supercomputadoras cuánticas.
La preocupación de Vitalik Buterin sustenta el hecho de que, durante el último año, la hoja de ruta de Ethereum se ha orientado hacia una dirección exclusivamente basada en hashes (hash-only), eliminando el uso de retículos y esquemas como Falcon en el interior de sus pruebas de conocimiento cero (ZK).
Las firmas en esta versión optimizada de Ethereum se fundamentan enteramente en hashes, utilizando métodos como WOTS o SPHINCS-. De acuerdo con Buterin, los sistemas basados en hashes superan a los basados en retículos en eficiencia para todos aquellos casos de uso donde su implementación es posible, debido a que carecen de múltiples estructuras matemáticas explotables.
No obstante, el reto mayor se presenta en la encriptación de clave pública, fundamental para comunicaciones seguras, protocolos de anonimato y múltiples casos de uso más allá de las criptomonedas.
Dado que teóricamente no es factible realizar cifrado de clave pública valiéndose únicamente de hashes, se requiere una estructura matemática subyacente.
Buterin sugiere que, si se espera que la IA condense cincuenta años de progreso matemático en apenas dos, se debe asumir que logrará quebrar dichas estructuras. Como medida preventiva para asegurar viabilidad a largo plazo, recomendó multiplicar el tamaño de las claves por diez, asumiendo que los retículos más grandes seguirán ofreciendo garantías de seguridad.
En cuanto a las acciones inmediatas para los usuarios, el desarrollador aclaró que no recomienda apresurarse a mover los fondos hacia nuevas wallets en este momento.
Sin embargo, coincidió con Drake en que resguardar los activos en direcciones que no hayan sido utilizadas previamente para emitir transacciones es una buena idea, siempre y cuando el procedimiento resulte sencillo para el propietario.
Buterin enfatizó de manera contundente los peligros de esta maniobra, revelando que a nivel personal ha perdido más dinero a causa de migraciones mal ejecutadas que por la suma de todos los hackeos que ha sufrido en su vida.
Para configuraciones más complejas, Buterin detalló medidas específicas preventivas. En el caso de los protocolos de privacidad, recomendó no almacenar notas encriptadas en la cadena de bloques, sino enviarlas fuera de la cadena principal mediante mecanismos de terceros.
Para las carteras multifirma (multisig), sugirió llevar a cabo las confirmaciones de igual modo fuera de la cadena para evitar exponer al público las firmas criptográficas de los participantes individuales de forma prematura.
Además, en una corrección posterior a su publicación inicial, aclaró que la regla de seguridad ideal para este tipo de bóvedas implica que cada firmante modifique su clave luego de cada operación.
Estas declaraciones complementan la advertencia emitida previamente por Justin Drake sobre la inminente llegada de un modelo matemático avanzado que podría vulnerar las firmas de curva elíptica (ECDSA) en cuestión de meses, provocando un fallo rápido de las claves privadas.
Las reflexiones de Buterin proyectan un futuro en el que la industria de los activos digitales y la seguridad informática en general deberán adaptar drásticamente sus tamaños de parámetros y esquemas criptográficos para sobrevivir a esta transición tecnológica, priorizando la ejecución estructurada y metódica frente a decisiones motivadas por el pánico.











