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Binance afirma que trabajó 18 meses con reguladores para obtener la licencia MiCA.
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La empresa promete informar a sus usuarios sobre los próximos pasos antes del 30 de junio.
Binance, el exchange de criptomonedas con mayor volumen de comercio del mundo, enfrenta incertidumbre sobre su futuro en la Unión Europea después de que la Comisión Helénica del Mercado de Capitales (HCMC) rechazara su solicitud de licencia MiCA. De concretarse esa decisión, la plataforma perdería el permiso para ofrecer servicios en el bloque europeo a partir del 1 de julio, cuando finaliza el período de transición del nuevo marco regulatorio.
La información fue publicada por Reuters, el 16 de junio de 2026, citando a dos fuentes familiarizadas con el proceso. Según el reporte, la HCMC se prepara para rechazar la solicitud presentada por Binance en Grecia, país elegido por la empresa para obtener una autorización que le permitiría operar en los 27 Estados miembros mediante el sistema de «pasaporte» regulatorio de MiCA.
Sin embargo, al conocerse la noticia, la compañía respondió mediante un comunicado publicado en la red social X, donde aseguró que continúa comprometida con sus usuarios europeos y que seguirá operando conforme a la legislación aplicable.
Asimismo, el exchange señaló que durante los últimos 18 meses trabajó con reguladores europeos como parte del proceso de autorización y sostuvo que, según su entendimiento, el regulador griego completó la revisión de la solicitud y la consideró compatible con los requisitos de MiCA.
Binance añadió que tampoco ha recibido ninguna indicación formal de que la licencia vaya a ser rechazada. Finalmente, la empresa prometió comunicar nuevos detalles antes del 30 de junio y aseguró que su prioridad es minimizar cualquier posible interrupción para los usuarios.

Además de defender el estado de su solicitud, Binance advirtió que eventuales retrasos o problemas en los procesos de autorización podrían tener consecuencias más amplias para el ecosistema europeo. A su vez, la compañía afirmó que cualquier distorsión en la implementación de MiCA podría reducir la liquidez del mercado, limitar la competencia entre plataformas y disminuir las opciones disponibles para los usuarios.
También sostuvo que una aplicación ineficiente de las normas podría empujar parte de la actividad relacionada con criptomonedas hacia jurisdicciones fuera de la Unión Europea.
La posición de Binance refleja una tensión que ha acompañado a MiCA desde su aprobación: el equilibrio entre aumentar la supervisión regulatoria y mantener la competitividad de Europa frente a otros mercados globales.
Una fecha límite que se acerca
El caso adquiere relevancia porque el 1 de julio de 2026 marca el fin definitivo del período transitorio establecido por MiCA (Ley para Mercados de Criptoactivos), la normativa que unifica las reglas para los proveedores de servicios de criptomonedas en toda la Unión Europea.
A partir de esa fecha, los exchanges y demás proveedores de servicios de criptoactivos deberán contar con una autorización MiCA para seguir operando legalmente dentro del bloque, tal como reportó CriptoNoticias. Las empresas que no obtengan la licencia podrían verse obligadas a restringir servicios, cesar operaciones o ejecutar planes de salida ordenada para sus clientes europeos.
Según datos del sector, actualmente existen entre 180 y 210 proveedores autorizados bajo el nuevo régimen europeo, mientras que numerosas plataformas aún se encuentran en procesos de aprobación o adaptación regulatoria.
Por los momentos, la situación permanece abierta. Hasta ahora no existe una decisión pública definitiva por parte del regulador griego y Binance mantiene que sigue trabajando para obtener una vía que le permita continuar operando bajo el nuevo marco europeo. Lo que ocurra durante las próximas dos semanas no solo determinará el futuro de Binance en la región, sino que también servirá como una de las primeras pruebas de fuego para MiCA.
Si el exchange con mayor volumen de comercio del mundo queda fuera del mercado europeo, la señal para el resto de la industria será clara: la nueva regulación está entrando en una fase de aplicación estricta y ya no habrá espacio para períodos de adaptación adicionales.








