-
El banco advierte que una regulación incompleta puede trasladar riesgos a áreas menos supervisadas.
-
Los riesgos financieros no desaparecen con la innovación; pueden desplazarse a otros sectores.
La entidad financiera JPMorgan advirtió el 29 de junio de 2026 que Estados Unidos necesita un marco regulatorio claro para los activos digitales. También insistió en que esa claridad normativa solo será efectiva si se acompaña de salvaguardas sólidas capaces de evitar riesgos para el sistema financiero, los bancos y los consumidores.
La posición fue publicada en un artículo de opinión firmado por Umar Farooq y Peter Muriungi, donde ambos ejecutivos sostienen que los activos digitales ya no operan en la periferia del sistema financiero, sino que se están integrando progresivamente en áreas críticas como pagos, liquidación y mercados de capitales.
En ese contexto, JPMorgan reconoce que tecnologías como la tokenización y el dinero programable pueden reducir fricciones operativas, acortar los tiempos de liquidación y mejorar la eficiencia en pagos internacionales. Sin embargo, el banco advierte que esos beneficios pueden diluirse si la regulación avanza de forma incompleta o con vacíos, pues los riesgos no desaparecen sino que se desplazan hacia zonas menos supervisadas del sistema financiero.
Según la entidad, ese desplazamiento puede derivar en estructuras similares a la banca en la sombra (shadow banking), especialmente en torno a stablecoins o productos que ofrecen incentivos similares a rendimientos, pero sin las mismas exigencias de capital, liquidez o protección al consumidor.
En ese punto, el banco es explícito al señalar que la forma tecnológica del producto es secundaria: lo relevante es su función económica. Si un activo actúa como un depósito o como un valor, debería estar sujeto a reglas equivalentes en términos de custodia, transparencia y supervisión.
La advertencia también alcanza a las plataformas descentralizadas, que en algunos casos cumplen funciones similares a intermediarios financieros tradicionales sin estar sujetas a obligaciones equivalentes, lo que abre —según JPMorgan— una brecha regulatoria que puede afectar la integridad del mercado y aumentar riesgos de manipulación o falta de trazabilidad.
EE.UU. vs UE: entre la fragmentación y la unificación
El debate regulatorio en Estados Unidos avanza precisamente en esa dirección, aunque de forma fragmentada. Como reportó CriptoNoticias, la Ley GENIUS, aprobada en 2025, establece un régimen federal para stablecoins respaldadas en dólares con reservas al 100%, auditorías obligatorias y reportes mensuales públicos.
En paralelo, la Ley CLARITY define la división de competencias entre la SEC y la CFTC para determinar qué activos se consideran valores y cuáles commodities, además de establecer reglas para intermediarios y custodios. A esto se suma la postura de la SEC, que continúa aplicando criterios caso por caso para determinar si un activo digital entra en el perímetro de la legislación de valores.
Por ahora, Estados Unidos avanza haciauna regulación más estructurada, pero todavía sin un marco único integral. En contraste, la Unión Europea está operando bajo el reglamento MiCA, que unifica normas para emisión, custodia, negociación y proveedores de servicios de activos digitales bajo un enfoque común.
Mientras ambos modelos avanzan con enfoques distintos —uno más sectorial y evolutivo, otro más unificado— el modelo estadounidense sigue dependiendo de una combinación de leyes específicas y regulación financiera existente, lo que genera un entorno de mayor flexibilidad, pero también de interpretación más variable entre actores y jurisdicciones.
En última instancia, el mensaje de JPMorgan apunta a un punto de equilibrio todavía en construcción. La expansión de la tokenización, las stablecoins y los sistemas de pago 24/7 parece irreversible, pero su integración en el sistema financiero dependerá menos de la tecnología que del diseño regulatorio que Estados Unidos logre consolidar en los próximos años.








