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Actualmente, la mayoría de los pools eligen qué transacciones se procesan en los bloques de Bitcoin.
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Braiins y Demand Pool son, hasta ahora, los únicos con la función activa en producción.
La concentración del poder de cómputo en un reducido grupo de pools de minería es uno de los riesgos que Bitcoin enfrenta desde hace años. Esta situación contradice el diseño original concebido por Satoshi Nakamoto, quien buscó una red en la que ningún participante pudiera concentrar el control, evitando, por ejemplo, que la construcción de bloques quedara en manos de unos pocos operadores de pools.
La demostración más fiel de esa centralización es que cuatro pools de minería de Bitcoin (Foundry USA, AntPool, ViaBTC y F2Pool) aportan en conjunto alrededor del 74% de todo el poder de cómputo (hashrate) que los pools suman a la red, según datos de mempool.space.

En ese escenario, Stratum V2 (SV2), el protocolo que regula la comunicación entre los mineros y los pools, incorpora una función llamada negociación de trabajo (job negotiation, en inglés) y que, en caso de que los pools la utilicen, puede favorecer a la descentralización de la minería de Bitcoin. Esta función permite que cada minero construya su propia plantilla de bloque (con las transacciones que él quiere incluir) y se la proponga al pool, en lugar de recibir una plantilla ya armada por este operador.
Antes de Stratum V2 existía Stratum V1, el protocolo que reguló la minería en este tipo de plataformas desde 2012 y que todavía es el más usado en la red. Bajo Stratum V1, el pool ejecuta su propio nodo, selecciona las transacciones del mempool y arma la plantilla de bloque completa; el minero solo recibe esa plantilla y busca la solución matemática que la valida. Esa arquitectura convierte al operador del pool en un intermediario necesario entre el minero y la red, con la capacidad exclusiva de decidir qué transacciones entran en cada bloque.
La especificación técnica del protocolo de declaración de trabajos del equipo de SV2, en donde se detalla el funcionamiento de la negociación de trabajo, dispone la eliminación del poder de los operadores para elegir las transacciones a través de dos piezas de software instaladas en cada extremo de la conexión: el Declarador de Trabajos del lado del pool (JDS) y el Declarador de Trabajos del lado del minero (JDC).
Este último, el JDC, es un software que se conecta a un nodo de Bitcoin (propio o de un tercero) y arma automáticamente la plantilla de bloque con las transacciones que el cliente que corre ese nodo admite, bajo el control del minero y no del operador. Ese nodo propio dejó de ser una traba adicional en octubre de 2025, cuando Bitcoin Core, el software que ejecuta la mayoría de los nodos de la red, sumó en su versión 30 una interfaz experimental (llamada Mining IPC Interface) que permite que un programa externo, como el JDC, pida plantillas de bloque y envíe soluciones directamente a un nodo propio, sin depender de una implementación paralela. Una vez que el JDC arma su plantilla, se la declara al JDS del pool y este último solo verifica que la salida coinbase se pague correctamente, sin controlar la lista de transacciones.
Según la especificación técnica de SV2, la negociación de trabajo se trata de «una característica clave de Stratum V2 que mejora la descentralización de Bitcoin» y que «esta estrategia incentiva la honestidad del lado del pool»:

Ese reparto de responsabilidades, donde el pool deja de controlar qué transacciones entran en el bloque, retoma un problema que Marek Palatinus (conocido como Slush) ya había identificado en el origen mismo de la minería en pool. Palatinus fundó en diciembre de 2010 el primer pool de minería de la historia (bautizado Bitcoin.cz, luego Slush Pool y hoy Braiins Pool) y, al proponerlo en un foro, advirtió una desventaja explícita sobre su propia propuesta: «necesita confiar en que la autoridad central no robará el bloque para sí», refiriéndose a sí mismo como esa autoridad (recopilado en El Libro de Satoshi).
Al día siguiente, Satoshi Nakamoto respondió públicamente en el mismo hilo que la explicación de otro usuario «ha dado en el clavo» (referida a los dichos de Palatinus), validando un esquema en el que el pool no podía estafar al minero en el reparto de la recompensa, aunque esa validación se limitaba al pago, no a la construcción del bloque.
El principio que Satoshi había planteado en el whitepaper de Bitcoin (que «la prueba de trabajo es esencialmente una CPU, un voto») es, en esencia, lo que la negociación de trabajo busca extender: que el poder de decisión sobre el contenido de la red se reparta entre quienes aportan el cómputo, y no se concentre en el operador del pool.
Lo que cambia en la práctica entre el pool y el minero
El documento técnico del equipo de SV2 define dos modos de funcionamiento. En primer lugar, en el modo de «solo coinbase», el minero nunca revela al pool el conjunto de transacciones de su plantilla, solo la porción de la recompensa que le corresponde al pool; esto preserva la privacidad del mempool del minero, aunque expone al pool a un riesgo similar al de la retención de bloque (block withholding), un ataque conocido en la minería en pool desde 2011, en el que el minero encuentra un bloque válido pero no lo entrega, privando al pool de esa recompensa aunque siga cobrando por las pruebas parciales (shares) que sí entrega.
En segundo lugar, en el modo de plantilla completa, el minero sí declara los identificadores de cada transacción de su plantilla, y el pool (a través del JDS) puede pedirle que revele el contenido de las que no reconoce en su propio nodo. En ambos modos, si el minero encuentra un bloque válido, puede propagarlo directamente a la red sin depender del pool.
Esa posibilidad de propagar el bloque por cuenta propia es central en el argumento de resistencia a la censura. En marzo de 2021, MARA Holdings (MARA), una de las mineras públicas más grandes del mundo por capitalización, anunció que dirigiría parte de su hashrate hacia un pool que excluía transacciones vinculadas a direcciones sancionadas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, y llegó a minar un bloque bajo ese criterio.
La reacción de la comunidad fue inmediata y MARA revirtió la política semanas después. Bajo un esquema de negociación de trabajo, un pool no puede rechazar la plantilla de un minero solo porque contenga transacciones que el operador prefiera excluir, ya que la validación se limita a la salida coinbase, no al contenido de la lista de transacciones.
Adopción actual de Stratum V2 por parte de los pools de minería de Bitcoin
El impulso más reciente a Stratum V2 y a la prueba de negociación llegó el pasado 7 de mayo, cuando siete de los pools más grandes de la minería de Bitcoin (Foundry USA, AntPool, F2Pool, SpiderPool, MARA Pool, Block y Demand Pool) se sumaron al Stratum V2 Working Group, el consorcio que impulsa el desarrollo del protocolo, como lo reportó CriptoNoticias.
No obstante, su adopción dependerá de que estas plataformas activen el uso de la función negociación de trabajo, ya que no es habilitada por defecto al integrar SV2.
Actualmente, solo dos pools tienen esta función activa en producción: Braiins Pool, la empresa que desarrolló Stratum V2 desde 2019 junto al desarrollador de Bitcoin Core Matt Corallo, y Demand Pool (DMND), en funcionamiento desde noviembre de 2025. Ninguno de los otros cinco pools que se sumaron al Working Group en mayo la tiene activada todavía. La siguiente tabla, elaborada con datos de la matriz de soporte de Stratum publicada por D-Central (actualizada al 10 de julio de 2026), resume el estado de cada uno:

La tabla deja ver una brecha concreta: de los diez pools relevados, solo dos (Braiins y Demand) ofrecen hoy la negociación de trabajo en producción; cuatro la tienen en fase de prueba o planificada (Foundry USA, AntPool, F2Pool y MARA Pool); y el resto, no la ofrece ni la anunció.
A eso se suma que ningún firmware de fábrica de los ASIC más vendidos incluye un cliente nativo de Stratum V2. Sin ese software, ni el pool más comprometido con la negociación de trabajo puede ofrecérsela a un minero que no actualizó su equipo. El hashrate de esos pools, entonces, sigue construyéndose mayoritariamente bajo el esquema centralizado de Stratum V1.
La adhesión formal crece más rápido que la activación real
Esa brecha ya había sido señalada por CriptoNoticias al reportar el ingreso de los siete pools al Working Group en mayo de 2026: sumarse al consorcio no implica activar la negociación de trabajo, y un pool puede adoptar Stratum V2 y seguir entregando plantillas cerradas a sus mineros.
El desarrollador y minero Bitcoin Mechanic cuestionó entonces esa narrativa descentralizadora, al señalar que la adhesión no mejora la descentralización mientras la función no garantice al minero libertad real para construir sus propios bloques sin depender de una autorización posterior del pool. En ese sentido, el repositorio de SV2 establece que el canal de selección de transacciones pudiera funcionar en un modo «deshabilitado», pensado como una transición más simple para los pools que todavía no quisieran ceder esa función, ya que sus autores entendían que sumar riesgos adicionales para pools y mineros volvería improbable la adopción del protocolo.
Adicionalmente, la negociación de trabajo tiene una limitación técnica propia que no depende de que un pool decida activarla o no. Con Kolivas, desarrollador del servidor CKPool, una plataforma de minería en solitario, activó un experimento con Stratum V2 en su sitio y concluyó que la declaración de trabajos añade una latencia que el pool no puede evitar, ya que el protocolo obliga al cliente a rechazar las plantillas que provienen del propio pool.
De acuerdo con Kolivas, esa latencia solo se justifica en pools compartidos, donde el minero necesita coordinar su recompensa con la de otros participantes; en un pool de minería en solitario como CKPool, un minero que ya declara sus propios trabajos cuenta con todo lo necesario para minar de forma local, por lo que la función solo agrega trabajo adicional y un riesgo mayor de producir bloques huérfanos.
Por otro lado, un caso que muestra que el objetivo de descentralizar la minería de Bitcoin puede alcanzarse por otro camino es el de OCEAN. El pool había sido, junto a Demand, uno de los primeros en sumarse a Stratum V2 a fines de 2023, pero en septiembre de 2024 lo descartó y lanzó su propio protocolo, DATUM (Plantillas Alternativas Descentralizadas para la Minería Universal), que también permite a sus mineros construir sus propias plantillas de bloque con un nodo propio y conectarse al pool mediante una puerta de enlace local, sin pasar por el protocolo de declaración de trabajos de Stratum V2.
Stratum V2 ya ofrece la infraestructura técnica para que un pool ceda al minero el control sobre el contenido de los bloques, pero esa cesión depende de una decisión de cada operador y de la disposición de cada minero a correr un nodo completo. Mientras la adhesión formal al protocolo crece más rápido que la activación real de la negociación de trabajo, la concentración de poder que Satoshi buscó evitar con el diseño de la prueba de trabajo sigue apoyada, en la práctica, en la misma arquitectura de pools que Stratum V2 propone modificar.








