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Ucrania podría generar USD 1.000 millones con 750 MW de minería durante cinco años.
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En Irlanda, 30 MW de minería podrían absorber hasta 93% de la energía eólica desaprovechada.
La minería de Bitcoin (BTC) podría convertirse en una herramienta para resolver problemas de infraestructura eléctrica en Irlanda y Ucrania. Dos estudios publicados el 11 de agosto de 2026 analizan su aplicación en contextos muy diferentes: en Irlanda, para consumir la electricidad eólica que la red no puede absorber; y en Ucrania, para monetizar la electricidad de centrales nucleares que quedó aislada por la destrucción de líneas de transmisión.
El estudio sobre Irlanda, publicado en la revista Energy Economics, modeló una instalación de minería de 20 MW junto a un parque eólico de 100 MW utilizando datos horarios de 2024 del mercado eléctrico irlandés. El resultado indica que esa capacidad podría absorber 83% de la energía eólica que actualmente se reduce por restricciones del sistema y elevar 32% los ingresos totales del parque.
La investigación también contempla ampliar la capacidad minera a 30 MW. En ese escenario, la absorción de energía eólica desaprovechada subiría hasta 93%, aunque el factor de utilización de los equipos disminuiría de 61% a 52%. El modelo calcula además que el factor de capacidad efectivo del parque eólico pasaría de 29% a 32%.

El problema que aborda el estudio se ha intensificado en Irlanda. Cuando la generación eólica supera la capacidad de las líneas de transmisión o la demanda disponible, los operadores deben reducir parte de esa producción. La generación eólica disponible que fue recortada por estas limitaciones pasó de 10,1% en 2024, equivalente a 1,3 TWh, a 11,4% en 2025, mientras la instalación de nueva capacidad eólica avanzó más rápido que la ampliación de la infraestructura de transmisión.
La investigación también identifica un límite económico para esta aplicación. Bajo las condiciones analizadas, los equipos con una eficiencia de 16 J/TH resultan viables, mientras que los modelos antiguos de 98 J/TH no son rentables. La rentabilidad depende además de la evolución del precio de bitcoin frente al crecimiento del hashrate de la red.
El caso de Ucrania parte de un problema diferente. Los ataques rusos redujeron la capacidad de la red eléctrica del país desde unos 36-38 GW hasta aproximadamente 14 GW, mientras varias centrales mantienen capacidad de generación que no puede aprovecharse plenamente debido a la destrucción de las líneas de transmisión.

En este escenario, una investigación del Instituto de políticas de Bitcoin propone instalar contenedores modulares de minería directamente junto a las centrales nucleares afectadas. El despliegue podría realizarse en un plazo de seis a nueve meses, frente a los tres a cinco años que requeriría reconstruir parte de las conexiones de transmisión. El costo estimado de reconstruir esas líneas asciende a unos 10.000 millones de dólares.
El modelo ucraniano contempla una capacidad de minería de hasta 750 MW. Según la proyección del estudio, esa infraestructura podría generar cerca de 1.000 millones de dólares durante cinco años, destinados a contribuir al servicio de la deuda asociada a la reconstrucción energética.
La propuesta también contempla que los equipos reduzcan su consumo cuando el sistema necesite recuperar electricidad para otros consumidores y aumenten su actividad cuando exista capacidad de generación sin una salida suficiente hacia la red.
Vale resaltar que la minería de Bitcoin ya ha sido estudiada en distintos contextos para aprovechar excedentes de generación, tal como reportó CriptoNoticias. En Texas, empresas mineras se instalaron junto a fuentes de generación renovable y actúan como consumidores interrumpibles. En Paraguay se ha aprovechado generación hidroeléctrica excedente. En Ucrania, Energoatom ya había estudiado antes de la invasión la instalación de centros de minería junto a centrales nucleares, mientras que posteriormente surgieron nuevas propuestas vinculadas a la central de Zaporiyia.
Por ahora, la principal limitación sigue siendo económica: la minería necesita equipos eficientes y electricidad suficientemente barata para mantener márgenes. Por ello, la existencia de energía que no puede utilizarse no garantiza por sí sola que un proyecto minero sea rentable. En Irlanda, el modelo muestra que una menor eficiencia de los equipos puede eliminar esa viabilidad incluso cuando existe generación eólica disponible.
Estos casos abren un campo específico para la minería de Bitcoin dentro de la planificación energética. Si los modelos de Irlanda y Ucrania pasan del análisis académico a proyectos operativos, otros países podrían empezar a evaluar la minería no por su consumo eléctrico en términos generales, sino por su capacidad para dar un uso económico a puntos concretos donde la infraestructura energética no puede absorber toda la generación disponible.








