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La cantidad de efectivo circulando en Venezuela se ha venido reduciendo de forma importante.
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“Una primera remesa, aunque todavía modesta, se espera para el mes de junio”, dijo el especialista.
El mercado cambiario en Venezuela estaría a punto de experimentar un alivio con el envío de remesas de dólares en efectivo desde EE. UU. directamente al país caribeño.
Aunque no se ha emitido confirmación alguna por parte del Departamento del Tesoro acerca de esta información, Alejandro Grisanti, economista y director de la firma consultora Ecoanalítica, afirmó la noche del miércoles 17 de junio que a Venezuela «no vienen cupos. Lo que está por llegar es efectivo».
«Parece estar avanzando algo muy importante: la autorización por parte de las autoridades estadounidenses para el envío de remesas de efectivo en dólares hacia Venezuela», dijo Grisanti en sus redes sociales.
Si bien no está aclarado de qué manera llegarían estos billetes a suelo venezolano, se presume que sería directamente a la banca nacional, la cual vendería las divisas al público, como de costumbre. Esto, tomando en cuenta que ya en Venezuela existen operadores cambiarios y empresas remesadoras que envían y reciben dólares en efectivo.
Hay que tomar en cuenta que Venezuela ha enfrentado, desde hace más de un año, una severa escasez de dólares en efectivo. Grisanti afirmó que esto es debido a una combinación de tres elementos clave: el deterioro natural de los billetes que se mantienen en circulación local, la exportación de divisas en efectivo para su posterior bancarización en instituciones del exterior, y el incentivo que genera el Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras (IGTF) para «mantener dólares bajo el colchón», retirándolos de los canales bancarios regulares.
Esta escasez de dinero en físico ha obligado al sector financiero a depender de mecanismos electrónicos, limitando las operaciones por taquilla y forzando a los usuarios a movilizar sus recursos mediante transferencias internacionales o el uso de tarjetas prepagadas electrónicas. Más allá, ha sido la escasez de dólares en efectivo lo que, en parte, ha impulsado la adopción de USD Tether (USDT) en Venezuela, moneda digital que se ha convertido en la referencia del dólar no oficial en la economía, tal como ha informado CriptoNoticias.
Para mitigar esta situación, Grisanti adelantó que «una primera remesa, aunque todavía modesta, se espera para el mes de junio, la cual comenzaría a aliviar parcialmente esta situación».
Presuntos cupos y límites a las compras de dólares en Venezuela
El anuncio sobre la llegada de divisas en físico ocurre en un contexto de profunda contradicción informativa en el plano institucional. El pasado 15 de junio, reportes operativos del sector financiero indicaron que el Banco Central de Venezuela (BCV) había implementado un límite para la adquisición de monedas extranjeras, fijando un tope de 1.000 dólares mensuales y 12.000 dólares anuales para personas naturales, además de restringir las transacciones por intervención electrónica a un máximo de 500 dólares semanales.
De hecho, CriptoNoticias reportó que entidades como el Banco del Tesoro y el Banco de Venezuela confirmaron internamente la aplicación de estos controles automatizados en sus plataformas. El origen de la controversia se acentuó cuando economistas como Asdrúbal Oliveros advirtieron previamente sobre la existencia de una orden directa para aplicar dicha restricción.
No obstante, el 16 de junio, la Asociación Bancaria de Venezuela (Asobanca) aclaró formalmente que no existe ninguna disposición oficial ni directriz del BCV que establezca límites o topes para la adquisición de monedas extranjeras en el sistema financiero nacional. Pedro Pacheco Rodríguez, presidente ejecutivo de Asobanca, calificó las versiones sobre las limitaciones como «extraoficiales y carentes de respaldo institucional».
El vocero enfatizó que «no existe ningún pronunciamiento oficial que apunte a que haya límites para la compra de divisas en el sistema bancario venezolano», asegurando que el mercado cambiario sigue operando bajo las condiciones vigentes en las mesas de cambio de cada entidad.
Grisanti se sumó a Pacheco y también descartó que los rumores sobre la implementación de cupos generalizados o límites cuantitativos para la compra de divisas por parte de personas naturales. De hecho, dijo que, de acuerdo con los datos que manejan en Ecoanalítica, «esa opción fue evaluada y descartada» por las autoridades monetarias de Venezuela.
El análisis de Ecoanalítica y la postura actual de la banca apuntan a que la solución para estabilizar el mercado cambiario venezolano no vendrá por la vía de la restricción cuantitativa de cupos, sino mediante el refrescamiento de la liquidez física en divisas.
Con el anuncio del arribo de dólares en efectivo para junio, los actores económicos buscan disipar la incertidumbre del mercado, mientras los usuarios evalúan en paralelo herramientas basadas en la descentralización para resguardar sus operaciones cotidianas.









