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Bonos en potencias globales rozan máximos de varias décadas y elevan el costo del financiamiento.
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El FMI insta a aplicar recortes fiscales ante la brecha entre intereses y crecimiento económico.
Kristalina Georgieva, presidente del Fondo Monetario Internacional (FMI), advirtió este 7 de octubre de 2026 que el endeudamiento público global roza mínimos históricos de sostenibilidad. La funcionaria señaló que la deuda soberana mundial se encuentra en camino de superar el 100% del Producto Interno Bruto (PIB), la medida económica que evalúa el valor total de los bienes y servicios producidos por un país.
El pronunciamiento se produjo desde Singapur durante el discurso previo a las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial, las cuales se celebrarán en Bangkok, Tailandia, del 12 al 18 de octubre. Durante su intervención, la máxima responsable del organismo internacional enfatizó la urgencia de aplicar planes de consolidación fiscal para estabilizar las finanzas públicas ante el encarecimiento persistente del costo del financiamiento.
Según explicó Georgieva, la economía planetaria enfrenta «déficits fiscales excesivos, niveles récord de deuda pública y elevados costos del servicio de la deuda». La directiva remarcó que las economías avanzadas registran las mayores cargas brutas, complicando la capacidad de respuesta de los gobiernos ante nuevos acontecimientos macroeconómicos.
Este escenario responde a un «incremento muy significativo este año, los rendimientos de los bonos soberanos a 10 años de Estados Unidos, Alemania y Japón se encuentran ahora en sus niveles más altos desde 2007, 2009 y 1996, respectivamente, y siguen subiendo», detalló Georgieva. Esto encarece de forma directa la emisión de nueva deuda pública para las naciones.

Un factor determinante en este panorama es la brecha entre el costo del endeudamiento y el ritmo de expansión económica. Georgieva precisó que la diferencia entre la tasa de interés de la deuda y el crecimiento del producto resulta mucho menos favorable en la actualidad que en años recientes, con una tendencia proyectada al alza.
«Las economías avanzadas son las que presentan los peores resultados, con algunos de los mayores niveles de deuda bruta», señaló.
Esta dinámica implica que el crecimiento por sí solo no logrará diluir la masa de endeudamiento sin disciplina presupuestaria. Georgieva sentenció que «el tamaño del repunte del crecimiento necesario para reducir los coeficientes entre la deuda pública y el PIB sin un esfuerzo fiscal parece inalcanzable a corto plazo».
El FMI identificó además que la emisión masiva de bonos por parte del sector privado para financiar infraestructura en inteligencia artificial (IA) compite directamente por el ahorro disponible. Este fenómeno presiona al alza los rendimientos de la deuda soberana, encareciendo el crédito tanto para los Estados como para los mercados emergentes.
La inversión global en IA, en relación con el PIB, alcanzará e incluso superará las cantidades destinadas a la construcción de ferrocarriles, la red eléctrica o la red de telecomunicaciones.
Kristalina Georgieva, presidente del FMI.
Para contrarrestar este impacto, la funcionaria instó a las autoridades financieras a implementar medidas estructurales sin demoras. Georgieva dirigió un mensaje explícito a las autoridades económicas mundiales al afirmar que «no podemos seguir retrasando las medidas de política necesarias: tienen las herramientas, tengan ahora la sabiduría para usarlas».
El organismo recomendó que las naciones con elevados pasivos establezcan marcos de ajuste a mediano plazo y apliquen reformas destinadas a remover trabas burocráticas. A juicio de la institución, estas acciones permitirán generar espacio fiscal, resguardar a las poblaciones vulnerables y absorber perturbaciones financieras futuras.
Este endurecimiento de las condiciones financieras globales repercute de forma directa en la liquidez de los mercados de activos digitales. CriptoNoticias reportó que el rendimiento del bono del Tesoro de EE. UU. a 30 años trepó al 5,60%, su máximo desde 2002, impulsado por tensiones energéticas debido al conflicto entre EE. UU. e Irán en el estrecho de Ormuz, que mantiene el petróleo por encima de los 100 dólares.
Las elevadas tasas supuestamente «sin riesgo» desvían capital de los mercados más volátiles, afectando a la cotización de bitcoin (BTC) y las criptomonedas.











