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Estados Unidos y China son los principales motores de la deuda pública global.
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La deuda global podría alcanzar el 100 % para 2029, según el FMI.
Los especialistas del boletín financiero The Kobeissi Letter advirtieron que el mundo se encamina hacia una crisis de deuda histórica, según el más reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicado en abril de 2026.
El organismo reveló que la deuda pública bruta global alcanzó casi el 94% del PIB en 2025 y, según las proyecciones actuales, “alcanzará el 100% para 2029”. Este nivel solo se había registrado anteriormente en las secuelas de la Segunda Guerra Mundial.
El PIB, o Producto Interno Bruto, mide el valor total de los bienes y servicios producidos en una economía durante un período determinado. Expresar la deuda como porcentaje del PIB es clave porque permite evaluar su sostenibilidad en relación con la capacidad real de la economía para generar riqueza y hacer frente a sus obligaciones.
Aunque la economía global ha mostrado resiliencia, el FMI señaló que “el fuerte aumento de la incertidumbre política que dominó las perspectivas económicas hace un año ha retrocedido desde su punto máximo, pero las presiones fiscales y geopolíticas subyacentes no se han aliviado”. El deterioro responde principalmente al gasto excesivo de las grandes potencias, con especial mención a Estados Unidos y China.
En Estados Unidos, el informe detalla que el país registra “un déficit del gobierno general del 7% al 8% del PIB” a pesar de operar cerca de su capacidad plena, sin contar con un plan de consolidación fiscal. El FMI proyecta que su deuda bruta alcance el 142% del PIB para 2031. Por su parte, la expansión fiscal de China, destinada a apoyar la demanda interna en medio de presiones deflacionarias, ha ampliado su déficit general a casi el “8% del PIB”. Como consecuencia, el organismo espera que “déficits persistentemente elevados lleven su deuda hacia el 127% del PIB para 2031”.
El gráfico muestra la evolución de la deuda pública global expresada como porcentaje del PIB desde 2015 hasta 2030:

El FMI explicó que las finanzas públicas se encuentran bajo presión por el aumento del gasto en necesidades sociales, defensa y autonomía estratégica, así como por el incremento de los intereses. Ante esta situación, el organismo advirtió que “se necesita urgentemente un ajuste fiscal creíble y bien planificado en todos los grupos de países”.
A diferencia de periodos anteriores, en los que la deuda se destinaba principalmente a infraestructura o innovación, hoy se ha vuelto estructural: se utiliza para pagar deudas anteriores, financiar programas sociales por el envejecimiento poblacional y sostener el gasto corriente, actividades que no generan retornos económicos a largo plazo.
El informe del FMI subraya que “una preocupación central no es solo el elevado nivel de la deuda global, sino también la trayectoria que implican las políticas fiscales actuales”. Además, las tasas de interés más altas y la mayor sensibilidad de los mercados a las noticias fiscales reducen el margen para continuar con esta senda.
The Kobeissi Letter recalca que el retorno a niveles de apalancamiento no vistos desde la posguerra sitúa a la economía mundial en una posición de alta vulnerabilidad, con una creciente dependencia de la emisión de más deuda para sostener el crecimiento y un elevado riesgo sistémico ante cualquier perturbación financiera.
Las advertencias de los analistas del mencionado boletín financiero no son aisladas. El pasado 17 de abril de 2026, CriptoNoticias reportó que Henry Paulson, exsecretario de Defensa de Estados Unidos pidió a los gobernantes de su país que elaboraran un plan de emergencia para prevenir el colapso por la crisis de deuda. «Necesitamos un plan de contingencia, específico y de corto plazo, guardado en el estante y listo para ser usado cuando choquemos contra el muro”, dijo Paulson.ñ








