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Diversificación, compra de activos energéticos y mineros ideológicos sostienen la red, según Batten.
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Empresas como MARA compraron parques eólicos para asegurarse energía con costo marginal cero.
Daniel Batten, analista especializado en minería de Bitcoin y en energía, compartió en X un artículo titulado «Por qué la minería de Bitcoin nunca será no rentable», en el que argumenta que las preocupaciones sobre el futuro económico del minado, y por extensión sobre la seguridad de la red, ignoran tres cambios estructurales que la industria ya está ejecutando a escala.
El debate que Batten intenta desarmar es lo que se conoce en el ecosistema como el problema del «security budget» (Presupuesto de seguridad).
La tesis clásica sostiene que las sucesivas reducciones a la mitad de la recompensa por bloque (conocidas como halvings), combinadas con el aumento del hashrate (la potencia de cómputo total destinada a minar) y la suba de los costos de electricidad, eventualmente harían inviable la minería. Sin minería rentable, argumentan los críticos, Bitcoin pierde la seguridad económica que hoy lo protege de ataques.
En su artículo publicado este 22 de abril, Batten reconoce la solidez aparente de ese argumento con datos concretos. Entre el halving de mayo de 2020 y el de abril de 2024, el precio de Bitcoin pasó de USD 8.821 a USD 64.263, un aumento de 7,28 veces. Pero el hashrate saltó de 115,6 a 639,6 exahashes por segundo, un crecimiento de 5,53 veces.
En términos prácticos, la torta en dólares creció, pero se repartió entre un 52% más de participantes. Si la tendencia continúa, el hashprice (la métrica que mide cuánto gana un minero por unidad de potencia aportada a la red) podría caer a USD 3,15 por petahash por día hacia 2040, un nivel no rentable para mineros que pagan electricidad a precios comerciales, obligándolos a apagar sus equipos.

Tres argumentos contra la narrativa del colapso
El primer contra-argumento de Batten cuestiona la premisa central del debate:
La tesis de que las caídas del precio de Bitcoin, los halvings o el aumento del hashrate hacen que las empresas mineras sean no rentables asume que la minería de Bitcoin y las comisiones son sus únicas fuentes de ingresos, lo cual rara vez es el caso.
Daniel Batten, especialista en minería de Bitcoin.
Las grandes empresas del sector ya diversificaron hacia la venta de calor residual, servicios de estabilización de la red eléctrica, como el «Demand Response» (respuesta a la demanda), un mecanismo por el que los mineros apagan sus equipos en picos de demanda a cambio de una compensación, cómputo para inteligencia artificial (IA) y créditos de carbono.
Batten cita el caso de 21Energy, una empresa austríaca que vende calentadores domésticos que minan Bitcoin como subproducto:
Un equipo de minería de Bitcoin es básicamente un gran calentador de resistencia. Estos calentadores no dependen del precio de Bitcoin para sobrevivir. Es como una red secundaria redundante, que está permanentemente ahí como respaldo en caso de que falle la red principal.
Daniel Batten, especialista en minería de Bitcoin.
Mineros usando energías baratas
El segundo argumento apunta al costo de la electricidad. «Las empresas mineras de Bitcoin pueden protegerse contra este riesgo comprando activos de generación de energía», señala Batten.
El ejemplo concreto que menciona es el de MARA Holdings (MARA), una de las mineras públicas más grandes de Estados Unidos, que adquirió un parque eólico de 114 MW en Texas. Esa compra les asegura aproximadamente 20 años (la vida útil restante del parque) de energía con costo marginal cero, especifica Batten.
Las iniciativas como las de MARA, y otras compañías mineras, conducen a que estos grandes mineros puedan minar cada moneda de BTC con un costo de producción considerablemente más bajo del precio spot de bitcoin, obteniendo allí otro margen de ganancia, como lo explicó CriptoNoticias.
Otras empresas siguen el mismo camino con paneles solares o aprovechamiento de gas natural que de otro modo se quemaría al aire libre. En ese sentido, un reporte del propio Batten del año 2023, explicó que la minería de BTC ya era en ese momento la industria con mayores niveles de uso de energía renovable.
En contrapartida a este segundo punto expuesto por el especialista, también es cierto que el acceso a energía renovable propia por parte de un minero requiere que este minero cuente con muchos recursos económicos, lo que implica que, si la rentabilidad minera dependiera de este tipo de energías baratas, podría centralizarse aún más de lo que está en grandes empresas.
¿Minería de Bitcoin por vocación?
Finalmente, el tercer argumento de Batten es el más filosófico. «La economía no es la única motivación que tienen las personas para mantener viva la minería de Bitcoin. El comportamiento humano no está motivado únicamente por el interés económico propio», afirma Batten.
El analista señala que entre 50.000 y 60.000 nodos públicos de Bitcoin y cientos de desarrolladores de código abierto operan sin compensación económica.
A esta categoría suma a los mineros hogareños que usan dispositivos como Bitaxe, otros mini ASIC y a los «buscadores de lotería» que minan en solitario sabiendo que estadísticamente pierden dinero.
«Ya existe un mar de personas con una convicción altísima que ven su minería como ‘hacer su parte’, considerando cualquier ganancia como un bono, no como la razón para hacerlo», sostiene.
La conclusión más directa del informe es que «la mayor parte de la discusión sobre los Security Budgets es anacrónica, ya que fue concebida antes del surgimiento de estos desarrollos en la industria de la minería de Bitcoin», afirma Batten.
Su informe ofrece así un marco alternativo al debate sobre el futuro económico del minado: la seguridad de Bitcoin ya no dependería exclusivamente de la rentabilidad del modelo tradicional, sino de una combinación de diversificación de ingresos, activos energéticos propios y participación voluntaria de mineros no motivados por el lucro.








