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Paraguay lidera la región con energía barata y estable, capturando el 4,3% del hashrate mundial.
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La caída de la rentabilidad global obliga al capital a migrar hacia mercados con energía excedente.
América Latina posee una de las mayores reservas de energía excedente del mundo, aunque apenas aporta el 6% del poder de cómputo (hashrate) que sostiene a la red Bitcoin a nivel global. Esta brecha entre el potencial natural y la realidad industrial es el eje de un informe publicado este 15 de abril de 2026, firmado por analistas Gerson Martínez y El Sultán, gerente y director de negocios de Luxor Technology, quienes advierten que la región se enfrenta a una oportunidad histórica impulsada por la necesidad de supervivencia del sector.
La industria atraviesa un punto de inflexión crítico debido a la drástica caída del hashprice (precio del hash), uno de los indicadores que miden la rentabilidad minera. Esta métrica se ha desplomado tras una «tormenta perfecta»: mientras la dificultad para minar se mantiene en máximos, el precio de Bitcoin retrocedió desde los USD 124.000 en octubre de 2025 hasta estabilizarse cerca de los USD 65.000 en febrero de 2026.
Con los márgenes de ganancia reducidos a la mitad, la eficiencia operativa de la minería de Bitcoin es un requisito de permanencia. En este escenario, el capital global inició una migración hacia refugios de energía barata y abundante, situando a los excedentes hidroeléctricos y gasíferos de Latinoamérica como el puerto de destino lógico para compensar la caída de los ingresos.

Paraguay, el modelo de la estabilidad para la minería de Bitcoin
El informe publicado en Hashrate Index, titulado “El estado de la minería de Bitcoin en América Latina (2026)”, identifica a Paraguay como el modelo a seguir. Al utilizar el excedente de la represa de Itaipú para ofrecer tarifas industriales de entre USD 0,037 y USD 0,050 por kWh, el país ha escalado hasta el cuarto puesto mundial en aportación de hashrate.
Paraguay es el único mercado de minería de Bitcoin de clase mundial en la región. Con ~43 EH/s y un 4,3% del hashrate global, ocupa el puesto número 4 a nivel mundial en el segundo trimestre de 2026, a pesar de tener una población de solo 7 millones de habitantes. El excedente estructural de hidroeléctrica de Itaipú permite que la electricidad industrial cueste entre ~0,037 y 0,050 dólares por kWh. Esa es toda la historia. Luego está Paraguay en el #4 con un 4,3% del hashrate global (~43 EH/s). Un país sin salida al mar con 7 millones de habitantes, situado junto a Estados Unidos, Rusia y China como una de las cuatro jurisdicciones dominantes de minería de Bitcoin en el mundo.
Informe Hashrate Index sobre minería de Bitcoin.
Así que, por todo ello, los analistas de Luxor señalan que «Paraguay es el único mercado de minería de Bitcoin de clase mundial en la región». Su tesis es que la minería digital requiere inversiones de capital intensivo con horizontes de recuperación de hasta diez años. Y están convencidos de que el futuro de la red no se decidirá solo en los ríos o los pozos de gas, sino en los despachos donde se definen los marcos regulatorios.
La política como variable definitiva en Latinoamérica
Brasil también se posiciona como puerto seguro para la minería de Bitcoin. Esto basado en el hecho de que el modelo brasileño experimenta una expansión mediante la desregulación. Con la implementación de contratos bilaterales directos a través del Mercado de Contratación Libre, el país registró un incremento del 133% en su hashrate en el último año, consolidando una infraestructura de 3,5 EH/s que lo posiciona como uno de los mercados más dinámicos de la región
Por otro lado, Argentina intenta capitalizar sus recursos mediante el uso de gas de desecho en Vaca Muerta, aunque la inestabilidad macroeconómica ha provocado una caída del 42% en su capacidad instalada, evidenciando que la energía por sí sola no es suficiente si no hay previsibilidad financiera.
Adicionalmente, Bolivia registró un crecimiento interanual del 2.400% por subsidios al gas, pero parte de esa actividad se redujo en el segundo trimestre. Argentina vio una caída del 42% interanual, en gran medida por el cierre de un sitio de 40 MW de Bitfarms. Venezuela y El Salvador muestran niveles bajos o simbólicos.

De hecho, en Venezuela, la integración de la minería de Bitcoin ofrece una relación de mutuo beneficio para la región donde los operadores podrían acceder a energía barata mientras el sistema eléctrico encuentra un comprador para sus excedentes. Este flujo de capital permitiría rentabilizar recursos que de otro modo se desperdician, financiando la actualización de redes eléctricas deterioradas, tal como lo informó CriptoNoticias.
Respecto a Venezuela, el informe de Hashrate Index es tajante al señalar que el país representa un «potencial sin explotar». Martínez advierte que, a pesar de contar con la infraestructura del Caroní y excedentes eléctricos de gran escala, factores como las licencias de la OFAC y la incertidumbre regulatoria local han reducido su participación a niveles apenas simbólicos en comparación con sus vecinos.
Según los analistas la energía necesaria para que Latinoamérica domine el sector ya existe. El factor determinante será la capacidad de los gobiernos para ofrecer estabilidad jurídica que permita transformar esos recursos naturales en soberanía digital. Al cierre del segundo trimestre de 2026, los datos confirman que, mientras el resto del mundo enfrenta redes eléctricas saturadas, Latinoamérica tiene en sus manos la llave para mantener encendida la red más importante del mundo.








