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Binance registró el sexto menor volumen de perpetuos de BTC en cinco años.
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Los cinco registros inferiores ocurrieron durante el mercado posterior al colapso de FTX.
El mercado de bitcoin (BTC) atraviesa un momento llamativo: ni siquiera el hackeo a Coldcard, uno de los mayores incidentes de seguridad dentro de su ecosistema, consiguió despertar la actividad especulativa.
El 8 de agosto, el volumen negociado en contratos perpetuos de bitcoin en Binance fue de apenas 1.718 millones dólares, equivalentes a 26.400 BTC, el sexto registro diario más bajo de los últimos cinco años. Los únicos cinco registros inferiores ocurrieron durante la etapa posterior al colapso de FTX, entre 2022 y 2023.
El dato resulta todavía más llamativo porque llega después del hackeo a las hardware wallets Coldcard, que sí provocó una reacción inmediata dentro de la red. Los usuarios movieron sus bitcoin; los traders, en cambio, prácticamente no aumentaron su actividad.

El mercado de derivados entra en pausa
Los contratos perpetuos son instrumentos derivados que permiten tomar posiciones alcistas o bajistas sobre BTC sin fecha de vencimiento. Su volumen ofrece una referencia de cuánto capital está participando activamente en la especulación sobre el precio.
Por eso, un registro tan bajo no implica necesariamente que bitcoin vaya a caer. Lo que sí muestra es otra cosa: hay menos traders dispuestos a tomar posiciones relevantes y menos convicción sobre la próxima dirección del mercado.
Esa falta de participación puede aparecer durante fases de consolidación, cuando compradores y vendedores esperan un nuevo catalizador, o durante períodos de debilidad en los que disminuye el interés por asumir riesgo.
En ambos casos, el dato refleja apatía más que una dirección concreta.
La red sí reaccionó a Coldcard
El contraste con lo sucedido on-chain es significativo.
Tras conocerse la vulnerabilidad de Coldcard, miles de usuarios comenzaron a trasladar fondos ante el riesgo de que las frases semilla generadas por determinados dispositivos pudieran estar comprometidas.
Según datos de CryptoQuant, el 31 de julio se movilizaron 39.600 BTC mediante transferencias inferiores a 1 bitcoin, un volumen que no se observaba desde noviembre de 2022.

La actividad también apareció en otras métricas, tal como informó CriptoNoticias. En ese marco, la mempool aumentó desde alrededor de 33.000 hasta 96.000 transacciones pendientes, como consecuencia del incremento de movimientos tras el incidente. Parte de los fondos llegó incluso a exchanges centralizados, utilizados por algunos usuarios como alternativa de custodia ante la urgencia de proteger sus BTC. Es decir, la red registró una respuesta clara y medible al incidente.
Pero esa actividad no representaba necesariamente interés por comprar, vender o especular con bitcoin. Gran parte de esos movimientos respondía simplemente a una necesidad operativa: trasladar las monedas a un lugar considerado más seguro.
Mucho movimiento no significa más mercado
Ahí aparece la diferencia que ayuda a entender los datos actuales.
Las métricas on-chain muestran qué hacen las monedas: si se trasladan entre direcciones, llegan a exchanges o aumentan las transacciones. Los perpetuos, en cambio, ofrecen una aproximación a qué están haciendo los traders con sus expectativas sobre el precio.
Después de Coldcard, ambas señales se movieron en direcciones opuestas. En la cadena hubo urgencia: usuarios migrando fondos, más transacciones y mayor demanda de espacio en los bloques. En los derivados, en tanto, hubo poca actividad.
Eso significa que el hackeo fue suficientemente importante como para modificar el comportamiento de quienes custodiaban BTC, pero no para generar una nueva oleada de posiciones especulativas.
También ayuda a explicar por qué es peligroso interpretar toda actividad on-chain como una señal de mercado. Un aumento de transferencias puede responder a miedo, seguridad, reorganización de wallets o movimientos técnicos sin implicar necesariamente que los participantes estén cambiando su visión sobre el precio.
El mercado sigue esperando
Bitcoin ya corrigió con fuerza desde sus máximos de 2025 y atravesó un incidente que movilizó miles de BTC en pocas horas. Aun así, el volumen de perpetuos permanece en uno de sus niveles más bajos en cinco años.
Ese contraste deja una lectura bastante clara: Coldcard despertó a los usuarios, no a los traders.
La red mostró actividad porque había fondos que proteger. El mercado de derivados, en cambio, sigue esperando una razón suficientemente fuerte para volver a asumir riesgo. Por ahora, más que una señal alcista o bajista, lo que domina es la falta de participación.








