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Para el educador Alexis Lugo, quedará de parte del sector reconstruir la confianza de los usuarios.
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Según el bitcoiner Daniel Arraéz, lo de Coldcard obliga a reforzar los protocolos de seguridad.
El reciente robo de bitcoin tras aprovechar un fallo en el firmware de las wallets Coldcard, en el que se utilizaron herramientas de inteligencia artificial (IA), disparó las alarmas sobre la confianza en la efectividad de los softwares de protección convencional en el mercado de criptomonedas.
La velocidad de ejecución de los vectores de ataque automatizados superó la capacidad de respuesta de los desarrolladores humanos, generando un escenario de alta vulnerabilidad donde la fragilidad del código amenaza con dejar obsoletos los métodos de resguardo actuales y genera incertidumbre sobre el futuro de la seguridad y la confiabilidad en el ecosistema.
Ante el incremento de agresiones automatizadas en el sector de Bitcoin y las criptomonedas, agrupaciones especializadas en la revisión de código, como Bitcoin Red Team, advierten que la industria enfrenta una presión inédita.
El equipo alertó que la situación actual es extremadamente crítica. En promedio, cada uno de los investigadores está registrando un exploit por hora. Ya han notificado fallas de alta gravedad a múltiples proyectos en lapsos de tiempo tan reducidos como 12 horas.
En este contexto, el foco del debate entre los especialistas del sector oscila entre señalar las fallas operativas de las empresas de seguridad o exigir un cambio radical en la responsabilidad técnica del usuario.
«Lo ocurrido con Coldcard fue un error humano»
Para Alexis Lugo, educador venezolano y CEO de la iniciativa educativa Criptoneros, el incidente ocurrido con Coldcard no obedece primordialmente a la sofisticación de la herramienta de inteligencia artificial, sino a un descuido en la revisión de la programación.
«Desde mi punto de vista, responde a fallos humanos», afirmó Lugo a CriptoNoticias, al detallar que el problema se originó en una falla latente desde 2021 que la empresa no detectó ni parchó a tiempo.
Efectivamente, un error de configuración en el firmware de estos dispositivos, introducido en marzo de 2021, hizo que las hardware wallets empezaran a generar frases semilla con un generador de respaldo por software, facilitando que las claves privadas se convirtieran en un dato reproducible y para nada secreto.
De acuerdo con Lugo, en esta situación, que podría generar crisis de confianza en el sector de Bitcoin, no tiene responsabilidad alguna la inteligencia artificial, pues la misma «fue creada por humanos también».
«Y la IA falla. ¿Por qué? Porque tiene que ser entrenada por información humana», explicó el educador, enfatizando que esa tecnología es neutra y su uso depende estrictamente de los objetivos de quien la programe.

Por su parte, el economista y analista venezolano Daniel Arráez coincidió en que la tecnología mantiene una postura neutral frente a sus actores, pero desplazó la atención hacia la urgencia de fortalecer los protocolos de seguridad personales de los tenedores de bitcoin.
«La herramienta no juzga si la usan buenos actores o malos actores, pero si los malos actores están destinando energía y recursos en explotar vulnerabilidades en los sistemas actuales, obviamente va a ser un problema para los buenos actores», advirtió Arráez en diálogo con este medio.
Esta convergencia respecto a la neutralidad técnica deriva, sin embargo, en lecturas complementarias sobre la responsabilidad. Y es que, mientras Lugo enfoca la falla inicial en la empresa desarrolladora, Arráez sostiene que la custodia de bitcoin requiere que el inversor abandone la dependencia de terceros y asuma un rol activo en su propia protección.
«Esto obliga a que la gente refuerce sus protocolos de seguridad. Ya una seguridad básica para una custodia de fondos o el uso responsable de una tecnología no parte de esperar a que mi dispositivo falle; tiene que formar parte de los procesos de aprendizaje y capacitación de cada una de las personas», aseveró el economista.
La necesidad de autogestión es respaldada por Lugo al recordar que los principios de la red exigen la comprobación directa de las herramientas. Desde su perspectiva, «quedará de parte del sector tratar de reconstruir la confianza de los usuarios».
Los bitcoin robados en wallets Coldcard están vigilados
El tratamiento de los fondos sustraídos tras el hackeo a Coldcard marca otro punto relevante en el debate sobre la transparencia de Bitcoin. Lugo remarcó que los BTC robados permanecen bajo estricta observación de la comunidad gracias a las propiedades de la red.
«Es el robo de bitcoin más vigilado del mundo. Los fondos fueron robados y están ahí, no se mueven porque en el momento en el que se muevan, ya son vigilados, ya sabemos dónde están», explica Lugo, descartando medidas drásticas como alteraciones al consenso.
«No vamos a hacer un fork solo para reversar este robo. No somos Ethereum, no somos otras cadenas donde simplemente nos pasamos por encima la máxima de que lo que se hace en la cadena de bloques se queda en la cadena de bloques», agrega.
Ante la interrogante de cómo reestructurar la defensa del ecosistema, ambos analistas encuentran un punto de coincidencia al proyectar que la propia inteligencia artificial desempeñará un rol clave en la auditoría de software en tiempo real.
Lugo pronostica que la integración de esta tecnología será inevitable y masiva. «Por supuesto que la IA va a ser una de las herramientas más utilizadas. Vamos a seguir creando encima de estas inteligencias artificiales más herramientas que nos ayuden a poder auditar más fácilmente y más rápido sistemas de todo tipo», afirma.
De manera congruente, Arráez coincide en el peso defensivo que cobrarán estos sistemas automatizados, aunque matiza que debe complementarse con la arquitectura técnica adecuada de los propios usuarios a cuenta de reforzar la confianza.
«No creo que la IA sea la única herramienta, pero sí va a ser una herramienta de mucho peso, y un análisis con IA va a permitir garantizar una defensa muy efectiva para estos vectores de ataque», señala el analista.

Arráez argumenta que la combinación de auditorías automatizadas con soluciones avanzadas como esquemas multifirma y acompañamiento profesional permitirá restablecer la certidumbre y la confiabilidad en el almacenamiento de activos digitales.
«Cuando tú tienes un desarrollo responsable, cuando tienes un producto responsable, puedes mejorar y reforzar la seguridad», concluye el economista.
En base a las visiones de los especialistas, es plausible señalar que la viabilidad operativa de las soluciones de autocustodia a corto plazo dependerá, en gran medida, de la velocidad con la que los desarrolladores adopten la inteligencia artificial para auditar vulnerabilidades antes de que sean explotadas.
De lograrse exitosamente, esto permitirá que la tecnología evolucione y pase de ser una amenaza emergente para la confianza y la seguridad del sector de Bitcoin, a ser la línea principal de defensa en el mercado de activos digitales.








