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El dólar oficial se negocia en 652,97 bolívares y el USDT en 740 bolívares, en promedio.
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El BCV cambió su estrategia para buscar la unificación cambiaria.
La brecha cambiaria en Venezuela experimentó una reducción este viernes 3 de julio al ubicarse en torno al 13,5%, luego de que el tipo de cambio oficial del dólar estadounidense, registrado por el Banco Central de Venezuela (BCV), sufriera un ajuste al alza.
Este movimiento redujo la distancia entre la cotización de la divisa fijada por el BCV y el valor de mercado de la stablecoin USD Tether (USDT), que se ha consolidado como una de las herramientas financieras más utilizadas en la nación suramericana para la protección de capital y el comercio minorista, fungiendo como una suerte de «dólar no oficial».
Mientras que la divisa estadounidense en el mercado oficial de mesas de cambio se fijó en 652,97 bolívares para hoy,USDT promedia los 740 bolívares al momento de redactar este reporte, dejando la diferencia real a menos de 100 bolívares por unidad y una brecha del 13,5%.

Esta reducción de la brecha cambiaria responde de manera directa a una modificación en la estrategia de intervención implementada por el BCV. El ente emisor decidió abandonar la paridad única mensual para adoptar un esquema de fijación diaria basado en el promedio ponderado de las operaciones de las mesas de cambio de la banca pública y privada, retornando conceptualmente a las dinámicas de un mercado cambiario flotante.
Anteriormente, el BCV aplicaba una estrategia de anclaje basada en una tasa de cambio mensual estática calculada de forma interna. Aunque las mesas de cambio bancarias operaban diariamente, el tipo de cambio oficial se mantenía artificialmente estable durante semanas para regular la contabilidad del Estado y las importaciones. Sin embargo, este rezago mensual generaba distorsiones al no reflejar la oferta y la demanda reales.
El cambio fundamental radica en la transición hacia una indexación diaria y real, donde el BCV publica cada tarde el promedio ponderado exacto de las operaciones del día.
Con esta medida, las autoridades monetarias de Venezuela buscan la unificación cambiaria y la plantean como un objetivo para controlar la inflación. Esto, considerando que la inflación en el país cerró 2025 en 475,28% y se proyecta cerca del 192% para el cierre de 2026. Un escenario que rememora el ciclo de hiperinflación vivido entre 2017 y 2021, período en el que la pulverización del poder de compra del bolívar obligó a restarle 14 ceros a la moneda nacional.
En su jornada de debut el 1 julio, la tasa oficial del dólar registró un incremento inmediato del 1,001%, tendencia que se agudizó para este viernes con un salto de casi 13 bolívares.
La devaluación del signo monetario nacional derivó de la inyección estatal de 15 millones de dólares provenientes de negocios petroleros, en una sesión donde los actores económicos privados y financieros transaron un total de 16 millones de dólares en las mesas reguladas.
Repercusiones en el mercado venezolano
Ahora bien, el giro en la política cambiaria tradicional del BCV abre un debate respecto a sus repercusiones en el mercado venezolano. Si bien la medida formaliza las transacciones y avanza hacia la unificación de los precios de la moneda extranjera y USDT, se evalúa el impacto que la devaluación diaria oficial tendrá sobre la estructura de costos de los bienes tradicionales y la inflación local.
Lo anterior gana relevancia si se toman en cuenta las complejas condiciones económicas vigentes en el país caribeño por el doblete sísmico que sumió a la nación en una profunda emergencia nacional, como ha informado CriptoNoticias.
Al respecto, el economista y consultor Asdrúbal Oliveros opinó que este giro en el mercado cambiario venezolano supone «un desafío clave en medio de presiones fiscales que vendrán por la demanda de reconstrucción tras los terremotos». «Nada fácil en las circunstancias actuales», señaló.
Si bien la convergencia del tipo de cambio oficial con el valor de USDT busca restar incentivos al mercado informal, el éxito de este mecanismo de devaluación controlada dependerá de la capacidad del BCV para mantener el suministro constante de divisas a la banca, así como de la confianza de los usuarios, quienes continúan utilizando activos digitales para eludir las distorsiones del sistema monetario tradicional.









