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Se ha detectado una falta de liquidez que alimenta las tesis más bajistas.
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Algunos analistas ubican el piso de bitcoin entre alrededor de los 40.000 dólares.
Bitcoin (BTC) comenzó la semana del 21 de julio de 2026 negociándose por encima de los 65.000 dólares, un nivel que reavivó una de las principales discusiones entre analistas e inversionistas. La pregunta ya no es si el activo logró recuperarse desde los mínimos recientes, sino si ese movimiento marca el final del bear market o si todavía falta una última etapa de corrección.
La discusión no gira únicamente alrededor del precio de bitcoin. Detrás de las distintas proyecciones aparecen indicadores que ofrecen lecturas contrapuestas sobre el estado del mercado en general.
Es que mientras algunos interpretan que la liquidez sigue deteriorándose y que la demanda permanece demasiado débil para sostener una recuperación duradera, otros creen que la estructura del precio comienza a mostrar señales compatibles con el final de un mercado bajista.
La liquidez sigue perdiendo fuerza
Uno de los principales argumentos de quienes consideran que el bear market todavía no terminó es la evolución de la liquidez dentro del ecosistema.
En cualquier mercado financiero, la liquidez representa la disponibilidad de capital para comprar activos. En el caso de bitcoin, una forma de medirla consiste en observar la capitalización de mercado de las stablecoins, que funcionan como uno de los principales vehículos para ingresar dinero al resto del mercado.
Cuando aumenta la emisión de stablecoins, generalmente significa que existe más capital disponible para comprar bitcoin y otros activos digitales. En cambio, cuando su oferta disminuye, también se reduce la cantidad de dinero lista para absorber ventas o impulsar nuevos movimientos alcistas.
Bajo esa lógica, el analista on-chain Ja Maartunn advirtió que la capitalización de mercado de USDT, la stablecoin emitida por Tether, cayó 5.400 millones de dólares durante los últimos 60 días. «La liquidez se está reduciendo silenciosamente», escribió en X.
Su publicación está acompañada por un gráfico que muestra la evolución de la capitalización de mercado de USDT:

El área azul del gráfico muestra la variación acumulada de la oferta de USDT durante ese período, mientras que la línea blanca representa el precio de bitcoin. La lectura es simple: la oferta de la principal stablecoin del mercado se redujo incluso cuando BTC recuperó parte del terreno perdido.
Para quienes sostienen una visión más cautelosa, esa divergencia constituye una señal de alerta. Si cada vez circulan menos dólares tokenizados dentro del ecosistema, el margen para sostener una recuperación prolongada también podría ser menor.
Sin embargo, la liquidez explica solamente una parte de un panorama más complejo. El hecho de que haya menos capital ingresando al mercado no implica necesariamente que los inversionistas estén vendiendo bitcoin.
A esto se suma el comportamiento de los fondos cotizados (ETF) de bitcoin al contado, que en junio registraron su peor mes desde su lanzamiento, con salidas netas por 4.510 millones de dólares.

La evolución de estos instrumentos se convirtió en uno de los principales indicadores de la demanda institucional desde que comenzaron a cotizar en Estados Unidos, ya que permiten a grandes inversionistas obtener exposición a bitcoin sin comprar ni custodiar directamente el activo.
Su funcionamiento tiene un impacto directo sobre el mercado. Y es que cuando los ETF reciben entradas netas de capital, las gestoras deben comprar bitcoin para respaldar las nuevas participaciones emitidas, lo que incrementa la demanda sobre el activo. En cambio, cuando predominan los rescates o las salidas de fondos, ese impulso comprador desaparece e incluso puede traducirse en ventas de BTC para atender los reembolsos.
Por eso, un deterioro simultáneo de la liquidez dentro del ecosistema y de los flujos hacia los ETF suele interpretarse como una señal de menor demanda, capaz de limitar el potencial alcista de bitcoin.
La demanda spot todavía no acompaña la recuperación
Además de la liquidez, otro punto a analizar es la evolución de la demanda en el mercado spot, donde bitcoin se compra y vende para su entrega inmediata. Esto es porque un movimiento impulsado por compras en este mercado suele interpretarse como una señal más sólida que uno explicado únicamente por posiciones especulativas en derivados.
Con datos de CryptoQuant, el analista identificado como ScenarioX sostiene que esa demanda continúa siendo insuficiente.
Según sus mediciones, la demanda aparente de bitcoin a 30 días volvió a deteriorarse tras una recuperación parcial registrada a comienzos de julio. El indicador pasó de rondar los -80.000 BTC hasta acercarse nuevamente a los -170.000 BTC, reflejando una desaceleración en la absorción de oferta por parte del mercado.
Este indicador compara la cantidad de bitcoin que el mercado está dispuesto a comprar con la nueva oferta disponible. Cuanto más negativo es el valor, menor resulta la capacidad de absorber las monedas que ingresan al mercado.
A pesar de ello, el precio permaneció relativamente estable.
Para ScenarioX, esa aparente contradicción se explica porque el impulso reciente no habría estado impulsado por una mejora estructural de la demanda, sino por el alivio de la presión vendedora y por el cierre de posiciones cortas (short covering) en el mercado de derivados.
Es decir que parte del rebote podría responder a factores tácticos de corto plazo y no necesariamente a un ingreso sostenido de nuevos compradores.
Esta interpretación ayuda a explicar por qué varios analistas todavía consideran prematuro afirmar que bitcoin dejó atrás el bear market.
El precio de bitcoin cuenta otra historia
No todos observan el mercado desde la misma perspectiva. Mientras los indicadores de liquidez y demanda alimentan la cautela, el analista Michaël van de Poppe considera que la propia estructura del precio comienza a ofrecer señales compatibles con el final del mercado bajista.
Para él, bitcoin mantiene una tendencia ascendente y que el movimiento reciente constituye una señal positiva, aunque todavía insuficiente para confirmar un cambio definitivo de tendencia. «Bitcoin tiende al alza y eso es una señal fuerte para que los mercados continúen moviéndose», escribió.
Sin embargo, el analista aclara que el activo aún necesita superar un nivel técnico clave: los 67.000 dólares, máximo alcanzado durante el mes anterior.
¿Por qué ese nivel resulta tan importante? Pues porque una ruptura convincente de esa resistencia dejaría un espacio relativamente despejado hasta los 73.000 dólares, aumentando la probabilidad de una aceleración del movimiento alcista.
El analista agrega otro elemento de análisis: el cierre mensual. Si bitcoin lograra completar ese recorrido antes de finalizar el mes, el gráfico formaría un engulfing alcista mensual, una figura del análisis técnico que aparece cuando la vela de un mes envuelve completamente la caída registrada durante el período anterior. Históricamente, ese patrón suele interpretarse como una señal de cambio de tendencia y de recuperación del control por parte de los compradores.
Para Van de Poppe, la aparición de esa figura reforzaría la hipótesis de que el piso del ciclo ya quedó atrás.
Willy Woo: el mercado mejora, pero todavía no alcanza
La acción del precio no es el único elemento que lleva a algunos analistas a pensar que bitcoin podría haber dejado atrás el peor momento del ciclo.
Para el trader y analista Willy Woo este avance del precio convive con señales que invitan a mantener la cautela. En una serie de publicaciones en X, explicó que la especulación comenzó a incrementarse y que empiezan a aparecer indicios de sobrecompra en el corto plazo, dos factores que podrían dificultar una continuidad inmediata del movimiento alcista.
Bajo ese escenario, Willy Woo considera más probable que bitcoin encuentre resistencia cerca de los 70.000 dólares antes de consolidar una recuperación sostenida.
No obstante, su análisis incorpora un matiz importante. El especialista aclara que su modelo interno de liquidez detecta una divergencia alcista en los flujos de los inversionistas de largo plazo. En otras palabras, mientras los operadores de corto plazo muestran un comportamiento más especulativo y sensible a las variaciones del precio, quienes históricamente mantienen sus bitcoin durante más tiempo continúan acumulando posiciones.
Para Woo, esa diferencia ayuda a explicar por qué el mercado ofrece señales aparentemente contradictorias. A corto plazo, el aumento de la especulación puede favorecer episodios de volatilidad y rechazos en zonas de resistencia.
A largo plazo, en cambio, la persistencia de compras por parte de inversionistas con horizontes más amplios suele interpretarse como una señal constructiva para el ciclo.
Aun así, el analista considera prematuro afirmar que el mercado ya encontró un piso definitivo.
Anteriormente, tal como reportó CriptoNoticias, Woo había señalado que un nivel cercano a 45.000 dólares representaría un suelo compatible con otros mercados bajistas de bitcoin. Ahora, además de ese rango de precios, incorpora una variable temporal.
«Si ampliamos la perspectiva y asumimos que los inversionistas repetirán los patrones del pasado, podemos esperar que se forme una estructura de piso del ciclo entre diciembre de 2026 y marzo de 2027»
Willy Woo, analista de mercados
Es decir, más que discutir un precio puntual, Woo pone el foco en el momento del ciclo. Según su lectura, el mercado todavía podría atravesar varios meses de consolidación antes de construir un piso definitivo.
A esa visión suma un riesgo externo: el comportamiento de las acciones estadounidenses. El analista advierte que, desde el punto de vista técnico, Wall Street mantiene una probabilidad elevada de formar un techo. Si ese escenario se concretara, bitcoin podría acompañar ese movimiento con una nueva corrección, tal como ocurrió en otros episodios donde ambos mercados reaccionaron de manera similar frente a un deterioro del apetito por el riesgo.
Más allá del análisis de Woo, otro factor que podría influir sobre los flujos de capital en los próximos meses es el posible lanzamiento de grandes ofertas públicas iniciales (IPO) en Estados Unidos.
Prueba de ello fue el debut bursátil de SpaceX, la compañía aeroespacial de Elon Musk, que el 12 de junio protagonizó la mayor IPO de la historia al recaudar 75.000 millones de dólares, tal como reportó CriptoNoticias. El fuerte interés que despertó entre los inversionistas mostró la capacidad que tienen este tipo de operaciones para concentrar una porción significativa de la liquidez disponible en los mercados.
Si en los próximos meses se concretan nuevas IPO de alto perfil —como las que el mercado especula para empresas de inteligencia artificial como OpenAI o Anthropic— parte del capital destinado a activos de riesgo podría rotar temporalmente hacia esas emisiones. Aunque ese escenario no implica necesariamente una caída para bitcoin, sí podría limitar el ingreso de nuevos flujos al mercado y retrasar la confirmación de un ciclo alcista.
Un mismo mercado, dos interpretaciones
A primera vista, las distintas proyecciones sobre bitcoin pueden parecer incompatibles. Sin embargo, al observar los argumentos de cada analista queda claro que el desacuerdo no surge de datos completamente distintos, sino de la importancia que cada uno les asigna.
Quienes mantienen una postura más cautelosa ponen el foco en la reducción de la liquidez dentro del ecosistema, el deterioro de la demanda spot y el aumento de la actividad especulativa de corto plazo. Desde esa perspectiva, esta subida por encima de 65.000 dólares todavía no cuenta con el combustible suficiente para confirmar el inicio de un nuevo mercado alcista.
Del otro lado, quienes sostienen una visión más optimista observan que bitcoin recuperó niveles técnicos relevantes y que, si logra superar resistencias como la de los 67.000 dólares, podría abrirse el camino hacia una aceleración del movimiento alcista. Además, destacan que parte de los inversionistas de largo plazo continúa acumulando posiciones, un comportamiento que históricamente precedió a otros cambios de ciclo.
Sin embargo, el comportamiento de bitcoin no depende únicamente de indicadores propios del mercado de criptomonedas. Variables macroeconómicas, como la política monetaria de la Reserva Federal (FED) de Estados Unidos y las expectativas sobre las tasas de interés, también pueden modificar el apetito de los inversionistas por los activos considerados de riesgo por un sector del mercado, principalmente el tradicional.
En diálogo con CriptoNoticias, Patricio Mesri, director de Estrategia para América Latina del exchange Bybit, sostiene que el escenario actual refleja precisamente esa combinación de factores.
Lo que estamos viendo no es un rally aislado, sino la combinación de varias señales macro que en conjunto mejoran el apetito de riesgo. La desaceleración de la inflación en Estados Unidos le da más margen a la Fed para bajar tasas o, al menos, sostener una postura menos restrictiva. Y eso se nota rápido en el mercado: cuando bajan las expectativas de suba de tasas, sube el apetito por activos sin rendimiento como bitcoin, porque cae el costo de oportunidad de estar afuera de los bonos.
Patricio Mesri, director de Estrategia para América Latina del exchange Bybit.
Su lectura incorpora un elemento común a gran parte de los análisis presentados en este reportaje: el mercado ya no depende únicamente de variables internas como la liquidez o la demanda spot, sino también del contexto macroeconómico y de la evolución de las condiciones financieras globales.
Con ese panorama, la evidencia disponible todavía no permite afirmar que bitcoin haya dejado definitivamente atrás el bear market.
Sin embargo, tampoco respalda con la misma contundencia la idea de que una nueva capitulación sea inevitable.
En definitiva, el debate ya no gira en torno a si bitcoin logrará recuperarse, sino a cuándo podrá confirmar que el piso del ciclo quedó atrás. De momento, los indicadores muestran un mercado que todavía no ofrece certezas, pero que empieza a exhibir más señales de transición.









