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Una caída hacia los 40.000 dólares no tendría el mismo efecto que en ciclos anteriores, dice Acosta.
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Las instituciones aprovecharían una eventual bajada de precios para adquirir más bitcoin.
El comportamiento del precio de bitcoin (BTC) y la posibilidad de que retroceda hasta la zona de los USD 40.000 se mantiene en el centro del debate entre inversores y especialistas del mercado.
En un escenario hipotético donde la cotización de BTC alcance ese nivel, la dinámica del mercado se enfrentaría a un reajuste profundo.
A diferencia de ciclos pasados, la presencia de flujos de capital corporativo a través de fondos cotizados en bolsa (ETF), las tesorerías de bitcoin y la evolución de la infraestructura minera, plantean una respuesta distinta ante una eventual corrección de esta magnitud.
Ante las dudas que genera la fase de ajuste iniciada a finales de 2025, tres especialistas consultados por CriptoNoticias analizaron el impacto real que tendría una caída hacia los USD 40.000 en la inversión corporativa, la rentabilidad de la minería, la adopción global y la validez de los ciclos históricos.
Veamos juntos qué dicen.
Carmelo Alemán: si bitcoin cae a USD 40.000 habrá un impacto desastroso en los mineros
El analista on-chain español Carmelo Alemán ofrece una perspectiva centrada en la métrica de comportamiento de los inversores en la cadena de bloques y el indicador de beneficio de la producción gastada (SOPR), señalando que el mercado atraviesa una etapa de capitulación o ventas en pérdida que se produce de forma escalonada.
Aun así, Alemán descarta que la cotización se mantenga de forma prolongada en la zona de los USD 40.000. Pero, si lo hiciera, identifica una oportunidad clave para los inversores institucionales.
«Si llegara ahí en un momento dado, lo que veo es que empezarían todos estos grandes inversores a acumular fuertemente y el precio enseguida saldría de esa zona», indica.
En cuanto a la minería de Bitcoin, Alemán advierte sobre un escenario crítico en caso de que el valor de la moneda digital caiga por debajo de los costes de producción, los cuales sitúa en torno a los USD 53.000 por cada unidad minada.
«Sería un impacto desastroso. Si los mineros se ven obligados a producir a 40.000 dólares, el problema no sería que estuviera una semana, el problema sería que el precio estuviera ahí 2 meses produciendo a pérdida», comenta.
Respecto al impacto en la adopción y el comportamiento del mercado minorista, Alemán sostiene una visión más cautelosa, indicando que las caídas severas ahuyentan la participación de los usuarios comunes debido al miedo generalizado y a la proliferación de narrativas negativas.

Por otra parte, Alemán argumenta que la macroeconomía sí influye sobre BTC, pues si la economía se contrae, suben los tipos de interés y no se conceden préstamos en Estados Unidos. Además, hay menos dinero disponible y menos liquidez para los activos digitales.
«Sin embargo, la estructura de los ciclos de un año de bajada y tres de subida se ha seguido cumpliendo. El mercado bajista actual sigue el patrón histórico de capitulación», finaliza.
Daniel Acosta: «El bitcoin de hoy no es el de 2022»
Por su parte, el jefe de Binance para Latinoamérica, Daniel Acosta, señala que la estructura actual del mercado impide que un retroceso hacia los USD 40.000 desencadene un colapso sistémico como en ciclos anteriores, debido a que la composición de los participantes ha cambiado de manera radical.
El bitcoin de hoy no es el bitcoin de 2022. La composición del mercado cambió fundamentalmente. En 2025, los ETF acumularon más de USD 21.000 millones en flujos netos, y las tenencias corporativas superaron 1,1 millones de BTC (cerca del 5% de la oferta total). Las instituciones ya no son participantes marginales. Son infraestructura. Así, una caída a USD 40.000 no tendría el mismo efecto que en ciclos anteriores.
Daniel Acosta, jefe de Binance para Latinoamérica.
El ejecutivo colombiano destacó que una bajada a esa zona provocaría una «redistribución». Es decir, mientras los operadores apalancados y los negocios dependientes del volumen inmediato de comisiones sufrirían una fuerte presión, él opina que los actores de largo plazo, como fondos soberanos y tesoros corporativos, interpretarían la bajada como una oportunidad de entrada masiva.
En cuanto a los negocios vinculados a bitcoin, como la custodia y los servicios financieros, Acosta sostiene que el impacto sería puramente operativo y no estratégico, ya que las empresas actuales construyeron sus modelos asumiendo la volatilidad intrínseca del activo.
Respecto al sector de la minería, Acosta argumentó que la presión en los costes es el mecanismo de ajuste natural que mantiene la red saludable, especialmente tras el halving de 2024 que llevó a la recompensa por minar a 3,125 BTC.
A su juicio, el poder de cómputo (hashrate) podría caer en el corto plazo con una caída a los 40.000 dólares, y la dificultad se ajustaría a la baja, «lo que restablecería parcialmente la rentabilidad para los operadores que permanecerían», comenta.

Al abordar la adopción y el impacto que tendría una bajada de precio a los 40.000 dólares por BTC, Acosta descarta un daño importante ya que, en sus palabras, el uso de la tecnología «no depende del precio en el mercado», sino de necesidades financieras cotidianas. Entre ellas, preservar el valor frente a la inflación local, enviar remesas o acceder a «dólares digitales».
Asimismo, al evaluar si el ciclo bajista actual responde a factores macroeconómicos o intrínsecos, indica que el peso se ha desplazado hacia la macroeconomía global, integrando la moneda digital a los flujos de liquidez internacionales. Para él, la idea de que la estructura de ciclos de cuatro años se mantiene igual es engañosa, puesto que la presencia institucional y la gestión de riesgo transformaron la profundidad del mercado.
Emanuel Juárez: «La liquidez modifica la velocidad, pero no la estructura de base»
Desde la perspectiva del analista y trader argentino Emanuel Juárez, una caída del precio hasta los USD 40.000 se percibe actualmente como un escenario de baja probabilidad, ya que la fase bajista iniciada en octubre de 2025 —cuando BTC tocó su máximo histórico de 126.000 dólares— muestra señales técnicas de agotamiento.
Si ese escenario hipotético llegara a darse, probablemente implicaría la pérdida de niveles de soporte clave, lo que generaría miedo extremo y ventas por parte de inversores minoristas. En ese contexto, es posible que algunos inversores institucionales evalúen aumentar exposición a largo plazo, mientras que el ecosistema de negocios vinculados podría experimentar una desaceleración temporal, pero no necesariamente un freno estructural.
Emanuel Juárez, analista y trader de bitcoin.
En el área de la minería, el especialista coincide en que este segmento sería uno de los más golpeados en el corto plazo. Explica que una contracción en la cotización comprimiría los márgenes de beneficio, obligando a los operadores menos eficientes a apagar sus equipos o abandonar temporalmente el mercado, mientras que las grandes firmas con mejores estructuras operativas lograrían sostenerse.
Juárez también establece una separación entre el comportamiento de los mercados especulativos y el avance real de la infraestructura tecnológica. Desde su perspectiva, si BTC cayera a los 40.000 dólares, «podría haber una pausa en el entusiasmo de corto plazo, pero no necesariamente un freno en la adopción de largo plazo».
Respecto a la controversia sobre los ciclos del mercado y el peso de la política monetaria global, Juárez descarta que los factores externos dicten por completo la dinámica del activo digital. Para el analista, la macroeconomía actúa como catalizador, pero los patrones intrínsecos de la moneda digital conservan su validez histórica.

Entre la prueba de estrés y la madurez del ecosistema
A pesar de las discrepancias sobre si la baja cotización frena o estimula el uso cotidiano de la tecnología, las evaluaciones de los especialistas concuerdan en un punto central: una eventual caída hacia la zona de los USD 40.000 funcionaría como una prueba de resistencia para los participantes del mercado.
El verdadero desafío de este escenario hipotético recaería en los operadores de minería de menor escala y en el mantenimiento de la descentralización de la red.
Por tanto, mientras el precio ajuste los márgenes operativos de las empresas del sector, los fundamentos tecnológicos del protocolo Bitcoin continuarán ejecutándose de forma automática, reafirmando que la volatilidad de corto plazo no altera la trayectoria de largo plazo de la moneda digital.









