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El verdadero golpe a los bancos no es el envío, sino perder el negocio de prestar.
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El crédito privado en stablecoins se multiplicará por nueve hacia los próximos 3 años.
Tether y Fasanara Capital lanzaron StableFund, un fondo de crédito privado de 400 millones de dólares, escalable a 3.000 millones, diseñado para financiar a pymes en más de 60 países mediante USDT.
Gestionado por Fasanara, que cuenta con 6.000 millones de dólares bajo administración y una red de 141 originadores fintech, el fondo utiliza a Tether como motor de liquidación. Más que financiar un producto nuevo, StableFund asume el costo invisible de mover dinero.
La trastienda de los pagos: el rol del prefondeo
Cada vez que una fintech permite enviar dinero al extranjero, alguien ya pagó por adelantado.
El dinero en moneda local llega a la cuenta del destinatario antes de que se complete la liquidación. La fintech cubre esa brecha con su propio capital. Eso es el prefondeo: el equivalente privado de una cámara de compensación.
Ese préstamo por adelantado es el truco invisible que hace que todo parezca inmediato. Sin él, los pagos se congelan. Western Union destina 1.500 millones de dólares a prefondeo y colateral. Remitly acaba de ampliar su línea de crédito de 325 a 550 millones.
Sin embargo, ese capital no es gratis. Alguien tiene que financiarlo.
Hoy lo financian «un puñado de prestamistas especializados y el capital de los fundadores», según Alex Obchakevich, Jefe de Investigación de Utexo, la startup de infraestructura de stablecoins respaldada por Tether, y fundador de la firma de análisis Obchakevich Research.
La tesis de este artículo es que StableFund no busca crear un mercado nuevo, sino capturar uno ya existente que hoy financian muy pocos. Tether no pretende competir con los bancos por los pagos, sino convertirse en el prestamista del crédito que los hace posibles.
Hernán Corral, cofundador de Pomelo, la infraestructura detrás de casi el 80% de las tarjetas de criptoactivos en América Latina, asegura que la modernización del crédito corporativo definirá el futuro financiero de la región. Y la tecnología para lograrlo ya está lista.
El crédito que sostiene cada pago se multiplicará por 9
El prefondeo es la categoría más pequeña del mercado de pagos con stablecoins. En 2025 representó 3.200 millones de dólares, menos del 1% de los 390.000 millones que se movieron en pagos totales con stablecoins ese año. Pero es la categoría que crece más rápido.
Las proyecciones de McKinsey, Artemis y Keyrock calculan que el mercado total de pagos con stablecoins alcanzará entre 833.000 millones y 1 billón de dólares en 2028. Si el prefondeo mantiene una participación de aproximadamente el 3% de ese total, el supuesto que Obchakevich usa para su verificación top-down, la cifra escalaría hasta situarse entre 25.000 y 30.000 millones de dólares.
Cada dólar de ese crecimiento es deuda que alguien tiene que prestar. «En el mundo fintech, si dejas de crecer, es mala noticia», sintetiza Alejandro Tfeli, managing director de BCG y líder de pagos para América Latina. Su advertencia cobra especial fuerza en un mercado donde el acceso al capital dejó de ser tan accesible como lo fue en 2021.
¿ Y por qué importa esto realmente?
Porque ya existe una infraestructura paralela que mueve ese dinero sin bancos.
La red de USDT: pagos globales al margen de los bancos
Plataformas como Mansa y Borderless.xyz ilustran esta transformación sobre el terreno. La primera utiliza USDT para inyectar liquidez inmediata a las fintechs en Brasil y Colombia sin exigirles capital inmovilizado; la segunda apalanca el uso de stablecoins para liquidar pagos en moneda local al instante, eliminando las demoras y comisiones del mercado cambiario tradicional.
Para entender el alcance del prefondeo basta mirar a Felix Pago, la app que facilita el envío de remesas a la región vía WhatsApp y la red Stellar, sumando ya 8.000 millones de dólares transaccionados.
Su expansión fue respaldada con una ronda de 200 millones de dólares: 87 millones en capital accionario de a16z (Andreessen Horowitz) y 113 millones en crédito de General Catalyst, dedicados a financiar la liquidez de sus envíos.
Muestra de ello es Bitso Business, que ya procesa 82.000 millones de dólares en volumen anualizado para cerca de 1.900 clientes corporativos, o movimientos estratégicos como la adquisición de Tazapay por parte de Circle para capturar un flujo transfronterizo de 25.000 millones de dólares, donde las stablecoins ya dominan la mayoría de las operaciones.
La lógica detrás de esto es simple: el prefondeo no lo financian los bancos. Lo financia un ecosistema emergente que ya opera sin ellos.
El negocio que mantiene vivos a los bancos
El crédito de corto plazo para capital de trabajo es la función más rentable de la banca comercial. Pierden la relación con el cliente que sostiene el resto de su negocio.
La opacidad rodea las condiciones de préstamo de StableFund, cuyos voceros evitaron ofrecer detalles a CriptoNoticias apelando al «cumplimiento normativo». Sin embargo, el tamaño del mercado justifica por qué las fintechs buscan este capital a cualquier costo.
América Latina alcanzó la cifra récord de 173.733 millones de dólares en remesas en 2025, dominada por el flujo entre EE. UU. y México. Frente a comisiones bancarias tradicionales que rozan el 15% para un envío de apenas 200 dólares, las stablecoins y sus fuentes de liquidez se convierten en la única alternativa eficiente.
Si ese capital se financia en USDT en lugar de en pesos o dólares bancarios, los bancos no solo pierden la transacción, pierden el margen. Y el margen es lo que los mantiene vivos.
El riesgo que nadie está midiendo
Aunque StableFund asegura que sus préstamos a 90 días se «autoliquidan», el crédito corporativo en América Latina tiene matices peligrosos. Mientras en México el historial de impagos de Fasanara es de apenas 0,7%, en Argentina la mora en microcréditos alcanza el 9,3%, trece veces más.

A esta vulnerabilidad se suma la advertencia de Adrián López González Garza, coautor del estudio Stablecoins en LATAM de la PUCP- Él señala que incluso los activos totalmente respaldados dependen de la capacidad del emisor para procesar reembolsos en tiempo real.
En una corrida de liquidez, el respaldo contable simplemente no basta. La alerta es global, de hecho, en mayo de 2026, el Consejo de Estabilidad Financiera señaló que la banca sostiene 220.000 millones de dólares en exposición al crédito privado, mientras que en países como México ni siquiera existe un marco regulatorio para las stablecoins, según confirma Javier Pérez Moreno (BGBG).
La escala de este fenómeno ya no es marginal. USDT alcanzó los 570 millones de usuarios en el primer trimestre de 2026 y, en mercados como Argentina, el 72% de las transacciones en plataformas como Oobit se pagan con esta stablecoin.
Como advirtió la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, el mercado de las stablecoins pasó de menos de 10.000 millones de dólares a más de 300.000 millones en solo seis años. Esta acelerada expansión enciende las alarmas de la banca, con preocupaciones que son especialmente agudas en América Latina.
Lo que está en juego no es si USDT es «bueno» o «malo», sino quién controla la infraestructura que mueve el dinero en América Latina.
Ese control ya no pertenece a los bancos centrales. Hoy está en manos de Tether, Fasanara, Circle, Bitso y un ecosistema de fintechs que opera fuera del perímetro regulatorio. StableFund no creó este sistema, simplemente ahora decide financiarlo.
A diferencia de la banca tradicional, cuya red de seguridad no son sus propios balances, sino el respaldo de los bancos centrales y los rescates públicos, ni Tether ni Fasanara cuentan con una caja estatal que cubra sus errores.
Cuando el próximo prestatario caiga en impago, la duda no será si el modelo es más eficiente que el de los bancos, sino si el crédito privado absorberá el golpe o si revelará su próximo eslabón débil. Respuestas que no están escritas en una red de stablecoins y que dejarán al habitante latinoamericano evaluando si, ante este escenario, la mejor opción no es convertirse en su propio banco, tal como le permite hacerlo Bitcoin.










