-
EE. UU. abre vía para reestructurar USD 60.000 millones de deuda venezolana.
-
Stablecoins sostienen parte del comercio y logística empresarial en Venezuela.
El CEO de BlackRock, Larry Fink, afirmó el 11 de mayo de 2026 que ve una “gran oportunidad” de inversión en Venezuela, en medio del renovado interés de Wall Street por los activos del país y el inicio de conversaciones para reestructurar su deuda externa.
Las declaraciones llegan después de que Estados Unidos autorizara a Venezuela a contratar asesores financieros para negociar aproximadamente USD 60.000 millones en bonos en default, un paso considerado clave para un eventual regreso del país a los mercados internacionales.
“Soy bastante optimista respecto a la oportunidad de invertir en Venezuela”, dijo Fink durante un panel sobre mercados de capitales celebrado en Nueva York. El ejecutivo añadió que el país podría ser “devuelto a su antiguo esplendor” gracias a sus recursos energéticos y al aumento de la demanda global de infraestructura para inteligencia artificial.
Vale destacar que la tesis de inversión parece estar enfocada principalmente en energía. Fink destacó que el auge de la IA está elevando la demanda global de electricidad más rápido que la oferta disponible, favoreciendo a países con hidrocarburos, capacidad hidroeléctrica y potencial solar.
En el caso venezolano, esto podría traducirse primero en inversiones vinculadas a petróleo, infraestructura energética y modernización industrial. Sin embargo, dentro del sector financiero también surge otra posibilidad: la llegada de modelos de tokenización de activos impulsados por grandes firmas estadounidenses.
Aunque Fink no relacionó directamente a bitcoin (BTC) con Venezuela, existe la posibilidad de que una futura reestructuración financiera podría incorporar herramientas basadas en redes de criptomonedas para facilitar la emisión y negociación de activos financieros.
Recordemos que ese escenario encuentra cierto terreno avanzado en Venezuela, donde las stablecoins ya forman parte de múltiples operaciones comerciales. Datos recientes señalan que más de 1.000 empresas venezolanas utilizan USDT y USDC para pagos, importaciones y acceso a liquidez, mientras que representantes del sector estiman que cerca del 30% del comercio y los servicios ya opera con criptomonedas, tal como reportó CriptoNoticias.
Asimismo, durante la Cumbre Crypto Global 2026, el académico Orlando Germán explicó que varias empresas venezolanas comenzaron a utilizar stablecoins para exportar e importar luego de enfrentar bloqueos o retrasos en transferencias internacionales.
Aun así, el interés de BlackRock no implica necesariamente una apuesta por bitcoin como activo estratégico nacional. El enfoque parece orientado hacia energía, deuda soberana y uso de redes como infraestructura financiera para mover capital institucional de forma más eficiente.
Por ahora, el movimiento refleja un cambio más amplio: Venezuela vuelve a aparecer en el radar de grandes fondos internacionales después de años de aislamiento financiero. Si el proceso de reestructuración avanza y mejora el acceso al capital global, el país podría intentar reposicionarse como un actor relevante en sectores estratégicos ligados a energía, infraestructura y digitalización financiera.








