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Se propone convertir la conservación en activos digitales líquidos y verificables.
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Desde AsoBlockchain se habla una "vigilancia tolerante" para atraer inversión y talento global.
Bajo la tesis de Karla Córdoba Brenes, presidenta de AsoBlockchain Costa Rica, el país parece haber descifrado la fórmula para convertir la protección del entorno en un motor de prosperidad. Actualmente, la experta lidera una propuesta para replicar en el ecosistema digital ese mismo éxito que el país ya ostenta en sus bosques y reservas. La meta es trasladar la lógica de la regeneración ecológica a las estructuras del dinero, mediante lo que Córdoba define como «finanzas regenerativas» (ReFi).
Esta visión surge en un mundo en el cual el sistema financiero tradicional enfrenta retos de confianza debido a la pérdida del poder adquisitivo de las monedas nacionales cuya estabilidad se ve comprometida por políticas de emisión global.
En este contexto, la idea de Córdoba posiciona a las redes de criptomonedas como la infraestructura técnica para una nueva soberanía económica. De hecho, el próximo 14 de mayo de 2026, el evento TicoBlockchain 2026 surge como el escenario donde esta visión de «nuevos rieles» financieros busca consolidarse como una política de largo aliento.
La idea cobra fuerza cuando se analiza que en el sistema tradicional, un bosque suele tener más valor económico cuando se tala que cuando se mantiene en pie. Sin embargo, en el ecosistema digital, la tecnología de Bitcoin permite invertir esta lógica a través de ReFi. Es decir, al utilizar una infraestructura global, Costa Rica puede transformar servicios ecosistémicos, como la captura de carbono o la purificación del agua, en activos digitales líquidos y verificables.
Este proceso se define técnicamente como la Tokenización de Activos del Mundo Real (RWA). Bajo este esquema, Costa Rica propone un cambio de paradigma, por ejemplo, un pequeño productor de la Zona Norte, en lugar de quedar a expensas de subsidios estatales o préstamos bancarios de difícil acceso, adquiere la capacidad de emitir certificados digitales que respaldan su labor de conservación.

Gracias a la trazabilidad que ofrecen las redes de criptomonedas, estos activos pueden ser adquiridos de forma directa por cualquier actor global interesado en financiar la regeneración del planeta. De este modo, el beneficio económico fluye sin fricciones desde la red hasta el protector de la tierra, eliminando las capas de intermediación que, históricamente, han diluido la ganancia del agricultor y obstaculizado el desarrollo rural sostenible.
La trazabilidad en sectores clave como el agropecuario y la creación de sistemas de identidad digital robustos (incluso para nuestros agentes de IA). Costa Rica, con su fuerza laboral bilingüe, su estabilidad democrática y su sólida seguridad jurídica, ofrece el puerto seguro que los inversionistas Web3 buscan en la región.
Karla Córdoba Brenes.
Córdoba denomina su visión como “nuevos rieles económicos”. Y presenta el próximo TicoBlockchain como espacio para conectar talento, industria tradicional y sector público.
Vigilancia tolerante: la idea de Costa Rica de innovar sin asfixiar
El planteamiento de Córdoba surge en un escenario de tensiones geopolíticas y económicas internacionales que elevan la demanda de alternativas financieras descentralizadas. En Costa Rica, el uso inicial de criptoactivos se centró principalmente en resguardarse de la inflación y reducir costos de remesas, como lo ha informado CriptoNoticias. Ahora Córdoba cree que ha llegado el momento de dar paso a iniciativas orientadas a la modernización de la infraestructura financiera.
Las líneas de trabajo abarcan sistemas de pago más eficientes e identidad digital, en un evento en el participarán actores del Banco Central de Costa Rica, empresas fintech, inversionistas Web3 y sectores productivos como el agropecuario.
Para que esta semilla digital germine, como lo destaca Córdoba, las autoridades costarricenses, incluyendo al Banco Central y la Superintendencia General de Valores (SUGEVAL), han adoptado una postura de «vigilancia tolerante». Aunque en ocasiones se ha hablado de leyes que limitarían la adopción de bitcoin, lo planteado por Córdoba es que este modelo permite que el ecosistema se desarrolle en espacios de prueba o sandboxes.
Sin embargo, es de tener en cuenta que el país requiere una infraestructura de conectividad rural que actualmente presenta disparidades. Con ello, queda claro que sin una educación financiera digital profunda, el riesgo de que estos «nuevos rieles» dejen atrás a quienes no dominan la tecnología puede surgir como una preocupación latente entre observadores del sector social.
Por lo tanto, el éxito de esta iniciativa dependerá, en última instancia, de la capacidad del país para transformar los proyectos piloto en beneficios tangibles para la población general. En el fondo, Costa Rica está poniendo a prueba la premisa de que la transparencia del código puede ser el puente que finalmente reconcilie el desarrollo económico con la integridad de la tierra. Si el experimento prospera, el país habrá modernizado sus finanzas, habrá demostrado que la protección de la naturaleza no debe ser un sacrificio financiero, sino el pilar más sólido de nuestra propia soberanía en el siglo XXI.








