-
Venezuela evoluciona de la supervivencia económica a un modelo formal de soberanía tecnológica.
-
Para Colmenares, la flexibilización OFAC abre puentes entre bolívar, dólar y activos digitales.
Venezuela intenta transitar de un ecosistema de supervivencia a un modelo de estudio global, aunque el camino está marcado por la incertidumbre regulatoria. Durante años, el país ha navegado en un limbo financiero donde la necesidad obligó a millones de personas a saltar del bolívar al dólar, y de allí a los activos digitales como bitcoin (BTC) y USDT (Tether).
Hoy, esa dinámica espontánea busca formalizarse bajo lo que Eleazar Colmenares, director de Criptoactivos de la Cámara Venezolana de Comercio Electrónico (CAVECOM-e), denomina en exclusiva para CriptoNoticias como una «economía híbrida». Se trata de un esquema donde la banca tradicional y el sector de las criptomonedas conviven, intentando superar la desconexión que, durante una década, aisló al capital venezolano.
Esta transición recibió un impulso tras la flexibilización de sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos. Al abrirse ventanas legales temporales hacia el Banco Central de Venezuela, se genera un espacio de maniobra que la propia Cámara intenta estructurar.
Sin embargo, la estrategia de convertir este funcionamiento en un modelo exportable depende directamente de la estabilidad de estas licencias políticas, cuya vigencia suele estar sujeta a la volatilidad de la agenda geopolítica entre Caracas y Washington.
Colmenares sostiene que la creación de esta arquitectura formal responde a una adopción de criptomonedas que los datos ya reflejaban desde hace años. Según el índice de Chainalysis, Venezuela ocupó el tercer puesto mundial en 2020. En el índice de 2025 se ubicó en el puesto 18 a nivel global, pero ascendió al noveno lugar cuando se ajusta por población.
Chainalysis modificó su metodología en 2025 al eliminar el subíndice de finanzas descentralizadas (DeFi) retail y añadir actividad institucional, lo que explica parte de las fluctuaciones en el ranking. Venezuela se mantiene entre los países líderes de Latinoamérica en adopción per cápita, un hecho que CriptoNoticias ha reportado consistentemente.

Frente a este escenario, para el sector privado, el reto no es ya fomentar el uso, sino integrar una actividad que nació en la informalidad dentro de las hojas de balance de las empresas.
Sin duda alguna, el anuncio reciente de flexibilización de sanciones por parte de la OFAC hacia el Banco Central de Venezuela, podría abrir la puerta a puentes legales entre el bolívar, el dólar y los activos digitales, facilitando proyectos de tokenización de minerales o productos agroindustriales que puedan atraer inversión extranjera sin el riesgo de sanciones secundarias.
Eleazar Colmenares.
El impacto del 14 de abril para el sector de las criptomonedas
Este giro institucional se apoya en hitos regulatorios recientes que actúan en dos frentes complementarios: el de los activos y el de la infraestructura financiera. Por un lado, la Licencia General No. 51, emitida el 6 de marzo, abrió la puerta a la comercialización legal de oro y minerales; por otro, la flexibilización de sanciones al Banco Central de Venezuela el 14 de abril de 2026 habilitó los puentes bancarios necesarios para liquidar estos intercambios.
Tres semanas antes de este último anuncio, CAVECOM-e ya había formalizado su Mesa Técnica Cripto bajo aval regulador, anticipando la necesidad de estandarizar procesos para que el uso de activos digitales trascienda la mera supervivencia económica y se consolide como una herramienta de soberanía tecnológica, como lo destaca Colmenares.
La Mesa Técnica no es un ente comercial, sino una bisagra institucional. Nuestra misión con estos diez comités es resolver los nudos críticos que han frenado la integración: desde la custodia segura hasta la liquidación transparente. Estamos diseñando el andamiaje técnico para que el sistema financiero tradicional y el ecosistema cripto hablen el mismo lenguaje en pro del desarrollo nacional.
Eleazar Colmenares.
Este cuerpo colegiado, integrado por especialistas de trayectoria, tiene como misión generar propuestas de carácter técnico que articulen al sector financiero tradicional, el mercado de capitales y el ecosistema cripto. Para abarcar la complejidad de este nuevo modelo, la Mesa Técnica se ha estructurado en diez comités especializados:
- Regulatorio y Cumplimiento: Legal y Regulatorio; Ciberseguridad, Delitos Informáticos y Prevención de Legitimación de Capitales.
- Gestión y Operaciones: Contable y Tributario; Finanzas; Tecnología.
- Nuevos Mercados: Tokenización de Activos; Minería Digital; Comercio Exterior; Nuevos Modelos de Negocios.
- Formación: Académico.
Hacia un nuevo modelo financiero
Según explicó Colmenares, el objetivo de esta división es diseñar proyectos concertados que permitan que la «economía híbrida» deje de ser una teoría y se convierta en una realidad operativa para las empresas venezolanas.
«No se trata de iniciativas aisladas, sino de un engranaje técnico para que el capital formal pueda fluir hacia el código de manera segura», destacó el directivo.
No obstante, la implementación práctica de esta economía híbrida enfrenta obstáculos técnicos críticos como la custodia segura de activos, la liquidación transparente y, fundamentalmente, el cumplimiento de estándares internacionales contra la legitimación de capitales.

Si bien Colmenares plantea proyectos para la tokenización del oro, minerales y productos agroindustriales, estos permanecen por ahora en una fase de desarrollo conceptual. El objetivo es permitir que la riqueza del subsuelo pueda transar globalmente sin las fricciones del sistema de corresponsalía bancaria tradicional, aunque la tokenización requiere aún de un robusto andamiaje legal.
El éxito de esta metodología financiera dependerá de si la resiliencia demostrada por el usuario venezolano logra encajar en los engranajes de un sistema formal.
Mientras la ventana de la OFAC permanezca abierta, la Mesa Técnica tiene la tarea de construir una infraestructura contable y técnica que demuestre que la economía híbrida propuesta por Colmenares es más que una respuesta a la crisis y que más bien es una estructura capaz de sobrevivir a la incertidumbre del entorno global.








