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Los inversores de entre 25 y 39 años representan el 37% del total y constituyen el perfil dominante.
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Los mayores de 65 años han pasado de menos del 1% hace cinco años al 5 % actual.
La inversión en criptomonedas en España presenta un perfil cada vez más definido, según un análisis reciente de Bitnovo, proveedor valenciano de servicios de criptoactivos no custodio.
Aunque el inversor típico sigue siendo un hombre de entre 25 y 39 años con estudios universitarios y elevada tolerancia al riesgo, el mercado muestra una clara expansión en distintos segmentos demográficos, tanto hacia los más jóvenes como hacia los seniors.
El grupo de 25 a 39 años continúa siendo el principal motor del sector y concentra el 37% de los usuarios. Este tramo, compuesto por millennials y la llamada “generación limbo”, se caracteriza por su familiaridad con el entorno digital y su predisposición a asumir riesgos.
El estudio, que incorpora datos del Banco de España, revela además una marcada brecha de género: el 73,2% de los inversores son hombres frente al 26,8 % de mujeres.

En el ámbito educativo, los poseedores de títulos universitarios superan en diez puntos porcentuales la media nacional, y un 17% se declara con conocimiento financiero avanzado.
Esta combinación de formación y perfil digital se traduce en estrategias de inversión más sofisticadas. El 72% de los encuestados afirma estar dispuesto a asumir riesgos y suele combinar criptomonedas con activos tradicionales como acciones o fondos de inversión, lo que refleja un enfoque diversificado y no especulativo.
Más allá del núcleo central, el informe destaca una notable ampliación etaria. El colectivo de 18 a 24 años ha registrado el mayor incremento de los últimos años, pasando del 9% en 2019 al 30% en la actualidad.
Esta incorporación temprana de los nativos digitales refuerza la idea de que la familiaridad tecnológica acelera la adopción de criptoactivos. Paralelamente, los mayores de 65 años, que hace cinco años apenas superaban el 1%, ya representan el 5% del total.
Esta evolución indica que el interés por las criptomonedas se extiende de forma transversal entre diferentes segmentos demográficos. Javier Castro-Acuña, director de Activos Digitales de Bitnovo, interpreta estos datos como una consolidación del uso.
Estos datos no solo confirman que los nativos digitales son los más interesados en los criptoactivos, sino que el uso se consolida y se mantiene en el tiempo, demostrando que quien conoce esta tecnología, no deja de usarla.
Javier Castro-Acuña, director de Activos Digitales de Bitnovo.
El auge entre los más jóvenes responde, en parte, al contexto de incertidumbre económica vivido por estas generaciones. Habituados a crisis e inflación, perciben el sistema financiero tradicional como lento y restrictivo, y encuentran en las criptomonedas una alternativa de mayor autonomía.
“La inestabilidad económica durante las crisis y la inflación ha llevado a esta generación hacia una desconfianza en el sistema financiero. Aunque no muestran un rechazo completo al sistema tradicional, sí lo perciben como lento, por lo que buscan otras opciones”, señala Castro-Acuña en un correo enviado a la redacción de CriptoNoticias.
La investigación determina que el inversor español en criptomonedas se concentra en segmentos demográficos bien definidos: predominantemente joven, formado, digital y con mayor tolerancia al riesgo.
Es importante comentar que ya en el 2025 este medio reportó que los españoles invertían en bitcoin y criptomonedas más dinero que la media de toda Europa, lo que habla del alcance que han tenido los activos digitales en ese país.
Sin embargo, el mercado se está ampliando hacia perfiles antes marginales, como los seniors, lo que confirma que los criptoactivos dejan de ser un fenómeno minoritario para convertirse en un elemento estructural del ecosistema financiero nacional. Esta evolución generacional y educativa apunta a una mayor madurez y permanencia del sector en los próximos años.








