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Vitalik probó un agente local para actualizar su ENS en cinco minutos.
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Vitalik propone tratar al LLM como un componente no confiable.
Vitalik Buterin planteó el 6 de octubre que la inteligencia artificial (IA) puede convertirse en la nueva interfaz para interactuar con Ethereum. El experimento que presentó para demostrar su planteamiento fue: utilizó un agente local para escribir el código necesario para actualizar su registro de ENS sin recurrir a una interfaz tradicional.
La idea, presentada en OKX Now en Singapur, va más allá de sustituir botones por instrucciones escritas. Si un agente interpreta lo que quiere el usuario y ejecuta las operaciones necesarias, la interfaz deja de ser una página web y pasa a ser el propio agente.
El problema es que eliminar una interfaz vulnerable no elimina la necesidad de confiar en algo. La confianza simplemente cambia de lugar. Y para las wallets, esto plantea una pregunta más importante que si un agente puede enviar una transacción: ¿cuánto poder debería tener para hacerlo?
Ahí es donde las propuestas que ya existen en Ethereum adquieren relevancia. Los mecanismos de abstracción de cuentas y delegación permiten imaginar una wallet en la que una IA pueda actuar de forma autónoma, pero dentro de reglas que el propio sistema pueda hacer cumplir.
El precedente de Bybit muestra qué cambia con una IA
El argumento de Vitalik parte de un problema que ya dejó una referencia concreta. En febrero de 2025, Bybit sufrió el robo de aproximadamente USD 1.460 millones de una wallet fría.
El análisis técnico publicado en el repositorio de Safe describió cómo el atacante consiguió manipular los datos que los firmantes estaban autorizando. La operación terminó alterando el contrato que controlaba la cuenta y permitió extraer los fondos. El problema estuvo en el flujo de firma, no en una vulnerabilidad general del contrato Safe.
Eso es importante para la propuesta de Vitalik. Una interfaz web comprometida puede mostrar una operación aparentemente legítima mientras hace que el usuario firme otra. Un agente de IA elimina parte de ese modelo de ataque, pero introduce otro: ahora hay que confiar en que el agente interprete correctamente una instrucción y no sea manipulado por información externa.
El propio Vitalik ya había advertido sobre esto meses antes. En abril explicó cómo conectaría un modelo de lenguaje de gran escala (LLM) a una wallet de Ethereum y propuso un enfoque basado en un cortafuegos de confirmación humana en su propuesta sobre LLM y Ethereum.
El agente no debería tener acceso total
La distinción cambia la arquitectura de una wallet. Una IA que pueda firmar cualquier transacción con acceso al saldo completo se convierte, en la práctica, en otro propietario de los fondos.
Por eso, el problema no se resuelve pidiéndole al modelo que “tenga cuidado”. La seguridad no puede depender del prompt ni de que el agente comprenda correctamente las consecuencias económicas de una operación.
Ethereum ya dispone de piezas para construir algo diferente. EIP-7702 permite que una cuenta de propiedad externa (EOA), es decir, la cuenta tradicional controlada por una clave privada, pueda utilizar código de contrato para añadir nuevas capacidades.
La propia especificación de EIP-7702 contempla la llamada “degradación de privilegios”: en lugar de entregar acceso global, una cuenta puede crear subclaves con permisos más limitados. Entre los ejemplos están gastar determinados tokens, impedir el uso de ETH o limitar el gasto a un porcentaje del saldo diario.
Eso encaja directamente con un agente de IA. En lugar de decirle “puedes usar esta wallet”, el usuario podría establecer algo más parecido a «puedes operar durante 24 horas, utilizar este token, interactuar con esta aplicación y gastar como máximo determinada cantidad».
Las sesiones de permisos apuntan en esa dirección
Ethereum también está desarrollando estándares específicos para evitar que cada operación automatizada tenga que volver a interrumpir al usuario.
ERC-7715 propone un mecanismo para que una aplicación solicite a una wallet permisos para ejecutar transacciones en nombre del usuario. Esos permisos pueden incorporar reglas como una fecha de vencimiento y pueden revocarse posteriormente.
El estándar todavía está en estado de borrador, pero su diseño muestra el cambio conceptual: la autorización deja de ser una firma por operación y empieza a convertirse en una política que determina qué puede hacer un tercero.
ERC-7710 complementa esa idea mediante un mecanismo de delegación. Su diseño permite ejecutar acciones bajo delegaciones y contempla expresamente el uso de permisos acotados para agentes de IA y sistemas automatizados.
Vitalik ya propone una segunda barrera
El propio modelo de Vitalik apunta hacia una arquitectura de dos capas. En su propuesta sobre LLM y Ethereum, plantea que humano y modelo funcionen como dos factores diferentes.
La razón es que ambos tienen fallas distintas. Una persona puede aprobar algo sin prestar suficiente atención; un modelo puede interpretar mal una instrucción, ser engañado mediante una inyección de instrucciones maliciosas o responder a información diseñada para manipularlo.
Si ambos tienen que coincidir para las operaciones de mayor riesgo, el atacante tendría que superar dos mecanismos diferentes. Para operaciones menores, los límites automáticos permitirían evitar que el usuario tenga que confirmar constantemente.
Esto también permite imaginar una wallet mucho menos parecida a las actuales. En lugar de mostrar una ventana de firma cada vez que una aplicación necesita actuar, podría administrar mandatos temporales, límites y condiciones.
La IA sería entonces la interfaz que conversa con el usuario. La wallet sería la capa que determina qué puede hacer realmente ese agente.
El riesgo es trasladar la confianza, no eliminarla
Hay, sin embargo, una limitación importante. EIP-7702 también demuestra que la delegación puede convertirse en un nuevo punto crítico. La documentación oficial de Ethereum advierte que una delegación es una operación sensible y que el código delegado debe diseñarse con mecanismos adecuados de protección.
Por eso, la idea de que “la IA elimina el frontend” no debería confundirse con “la IA hace innecesaria la seguridad de las wallets”. El nuevo frontend también necesita una arquitectura de permisos.
La abstracción de cuentas ofrece precisamente ese espacio. ERC-4337 permite que una cuenta utilice su propia lógica de validación mediante código de contrato, en lugar de depender únicamente de las reglas de validación tradicionales de una cuenta controlada por una clave privada.
En ese contexto, añadir agentes capaces de ejecutar operaciones no debería significar simplemente agregar otra capa de software sobre una wallet tradicional. La oportunidad está en aprovechar la automatización para cambiar la forma en que se conceden permisos.
Si una IA puede ejecutar diez operaciones consecutivas, quizá la solución no sea pedir diez firmas, sino concederle una autorización que especifique qué puede hacer, durante cuánto tiempo y con qué límite.
Ese es el punto en el que la predicción de Vitalik deja de ser solamente una cuestión de interfaz.
Si la IA se convierte en la nueva interfaz de Ethereum, la wallet tendrá que convertirse en el nuevo límite de poder del agente. La pregunta ya no será si el usuario puede confiar en lo que ve en pantalla, sino si el sistema puede impedir que una IA haga algo que nunca estuvo autorizada a hacer.
La diferencia es decisiva: un agente puede equivocarse, pero una wallet bien diseñada debería impedir que un error del agente se convierta en la pérdida total de los fondos.
Por consiguiente, las wallets tendrían el desafío de afrontar tanto la capa de vulnerabilidad que podría generar estar abiertas a la IA, como los límites que se deberían imponer a los agentes.











