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Buterin dice que la ciberseguridad favorece a la defensa al usar IA en verificación.
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El empresario plantea que Ethereum aplicará formalmente la seguridad asistida por IA.
El cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, rechazó la tesis de que los hackeos potenciados por inteligencia artificial (IA) dejen a la ciberseguridad sin salida. “Es cada vez más común la idea de que el hacking con IA significa que la ciberseguridad está condenada. No estoy de acuerdo”.
“Creo que la ciberseguridad favorece de forma natural a la defensa una vez que la gente se pone las pilas”, sostuvo Buterin, quien añadió que “cualquiera que siga manteniendo criptomonedas (incluido yo, ~90% de mi patrimonio neto) está haciendo implícitamente esa apuesta”, afirmó el desarrollador ayer 16 de septiembre de 2026.
El planteamiento central de Buterin señala que la IA puede tratar la seguridad de un software como un teorema matemático, incluso ante códigos complejos. “Si la IA puede demostrar Navier-Stokes y FLT, entonces la IA puede demostrar la afirmación ‘este programa es seguro’ como un teorema matemático. Incluso si el programa es muy complicado”, argumentó.
Las siglas FLT refieren al Último Teorema de Fermat, mientras que Navier-Stokes corresponde a un conjunto de ecuaciones diferenciales de la física matemática; ambas representan demostraciones complejas.
El desarrollador advirtió que la palabra “seguro” esconde «todo tipo de esqueletos en el armario en cuanto a lo que realmente significa”. Para ilustrar esta complejidad utilizó como caso de prueba a la aplicación de mensajería Signal. Explicó que la definición más obvia —evitar que alguien sin la clave del destinatario lea los mensajes— no cubre escenarios donde el adversario pueda falsificar mensajes, impedir su entrega o atacar activamente el sistema.
Tampoco contempla si un atacante logra reenviar mensajes antiguos, comprometer el servidor, adulterar la clave pública, hackear el dispositivo o provocar fugas de datos mediante fallos en el sistema operativo, la base de datos o el compilador. Asimismo, cuestionó si se oculta el tamaño de los datos enviados o la metainformación. “Desde luego no estás ocultando la identidad del emisor y del receptor, ni la hora exacta en que se envió cada mensaje”, lo cual permite inferir “muchos hechos importantes sobre qué relaciones tienes y qué tipos de conversaciones estás teniendo”.
Frente a este escenario, remarcó que las definiciones pueden superar mil líneas de código. “Trabajar en hacer las definiciones más legibles para humanos es de extrema importancia: es quizá el único ‘lenguaje de alto nivel’ que importa ahora mismo”, indicó. Buterin argumentó que verificar la definición adecuada es más abordable que revisar el código de forma directa.
Explicó también que las definiciones son aditivas. “Si dos grupos tienen dos definiciones distintas A y B, entonces, bueno, puedes demostrar que el programa satisface tanto A como B”, mientras que en el código tradicional un fallo en cualquier componente puede colapsar el sistema.
El cofundador de Ethereum descartó las revisiones parciales o las carreras de detección de vulnerabilidades. “La solución hoy: lo siento, tienes que verificar literalmente todo tu programa, incluida la base de datos, la red, cualquier capa de caché, todo. La IA moderna puede hacerlo”, aseguró. “Se trata específicamente de una estrategia asimétrica de hacer código que sea mucho más resiliente desde el principio”.
Buterin vinculó su postura con la red que lidera. “Este es el tipo de dirección que Ethereum va a tomar en los próximos años. No hay futuro para las redes —especialmente con escalabilidad y privacidad— sin hacer esto”, puntualizó.
Esta visión sobre la verificación matemática no surge de manera aislada, sino que responde a ensayos del propio desarrollador con herramientas generativas, como reportó CriptoNoticias. Buterin señaló que experimentos de vibecoding —práctica donde un programador guía a la IA con instrucciones en lenguaje natural en lugar de escribir código línea por línea— permitieron construir en dos semanas una versión preliminar de la hoja de ruta 2030 de la red.








